Existen situaciones que uno no llega a comprender nunca y que, perfectamente, son inasumibles. Y es que un padre tenga un hijo, y que este último se deshaga de todo lo que el primero le aporta como ser, pues…

Un fiel reflejo de esta situación es lo que ocurre en la familia Monedero, en la cual nació la criatura Juan Carlos Monedero Fernández-Gala, del partido político Podemos. Este individuo, que reniega de todo el pasado, sea cual sea, y que piensa que nadie antes ha hecho algo por su país, tiene un padre que está en las antípodas ideológicas del susodicho político basura.

Salvador, el padre, es un alma buena que dio posibilidades de vida humana y decente a un indecente contradicho por el destino. Salvador regenta una taberna de Madrid desde hace muchos años, y actualmente forma parte de las filas de Vox. Recientemente lo entrevistaron en el lugar citado anteriormente y pasó a comentar, entre muchas cosas, las bondades de Franco y el porqué de la necesidad de Vox.

De Don Francisco Franco habló de la siguiente manera: “Yo soy hijo de republicano y tengo que reconocer que Franco hizo grandes cosas por España. Porque Franco tenía un don: tenía una vocación y amaba a España por encima de todas las cosas.”

¿Y el hijo qué pensará del padre? Seguramente dirá: “Dejadlo en paz; el pobre ya está chocheando y no sabe lo que dice.” Continuamente estará renegando del padre, y este intentará perdonarle y orientarle en otros menesteres en esta vida, porque sabe que con el tema político no puede ejercer acción, ya que los podemitas no atienden a razones y para colmo, hablan de democracia como aquella en la que los grandes valedores de la misma son ellos.

Porque, por desgracia o no, los padres, no siempre van a tener hijos moldeados a su estilo y semejanza. Puede darse el caso citado o, todo lo contrario, que el hijo tenga la sensatez añorada e inconcebible en sus padres. Eso siempre ha sido así, pero cada vez que vemos un caso como el comentado, es normal que la perplejidad sea la tónica al recibir la noticia, sea por la vía que sea.

Tradicionalmente, y así lo cuenta la historia, los de izquierdas se han llevado peor con sus mismos amiguitos de izquierdas que con la derecha. Las disputas entre la izquierda ha sido algo inherente a la historia reciente de España. Pero es gracioso, o al menos curioso, cómo encuentran los progres de nueva hornada obstáculos en su misma casa.