Quien restituye la dignidad de un asesino y un genocida, es cómplice de asesinato y genocidio. Así de simple y eso es lo que ha hecho en el último Consejo de Ministros, el peor Presidente de la Democracia. Es curioso esto que pensábamos que no los podía haber más inútiles e incompetentes que Rajoy y Zapatero, pues sí. Si puede ser.

El Consejo de Ministros ha aprobado una declaración de reparación, reconocimiento y restitución de la plena dignidad de Lluís Companys. Por eso se rechaza y condena el Consejo de Guerra que decidió la ejecución del presidente de la Generalitat en 1940 tras ser detenido por la Gestapo en Francia.

 ¿Quien era Companys, el "angel" restituida su dignidad?

 En octubre de 1934 encabezó un golpe de Estado separatista, declarando el Estado de Guerra en Cataluña en protesta por la entrada de ministros de la CEDA en el Gobierno (era el partido que había ganado las elecciones generales de 1933). Aquel golpe, que duró 10 horas, provocó 107 muertos. A causa de ello Companys fue condenado a 30 años de prisión por rebelión militar (en el golpe usó a los Mozos de Escuadra como fuerza de choque). Sin embargo, sólo estuvo en prisión 16 meses: en cuanto la izquierda volvió al poder le concedió una amnistía. 

Companys hizo fusilar a 199 militares que participaron en el golpe en Barcelona. No sería los últimos crímenes de guerra de los que sería responsable durante la contienda, pues inició una feroz represión contra derechistas, católicos y contra todo aquel que le estorbaba, incluyendo 90 miembros de su propio partido ERC, ejecutados simplemente porque molestaban.

 

¿Era un genocida?: Sí

Bajo las órdenes expresas o con el consentimiento de Companys fueron asesinadas más de 8.000 personas por sus ideas políticas o por sus creencias religiosas, muchas de ellas sin juicio previo. El dirigente separatista dirigió su odio especialmente con los católicos: fueron asesinados 4 obispos, 1.536 sacerdotes (el 30% del clero catalán) y miles de seglares por razón de su fe. A veces ni siquiera se tuvo en cuenta la fe: un religioso discapacitado fue ejecutado por el mero hecho de saber latín. El alcalde de Lérida, el catalanista Juan Rovira y Roure, fue fusilado por haber organizado una cabalgata de Reyes. Companys convirtió Cataluña en una dictadura de ultraizquierda, actuando como un tirano que no se detenía ante los derechos humanos de nadie, y tampoco ante el patrimonio histórico-artístico catalán: más de 7.000 edificios religiosos fueron destruidos en Cataluña bajo su mandato.

 

Companys mató a más gente en tres años que la Inquisición española en siglo y medio

El Gobierno de Sánchez ensalza a un personaje que en cualquier otro país habría sido considerado un criminal de guerra.

Companys es un genocida porque  sus actos fueron “perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal”. Es realmente repugnante que el Gobierno socialista haya llegado a esto para intentar recabar el apoyo de quienes no respetan ni a España ni a la Constitución. Este Gobierno no tiene ni la más mínima dignidad y además es cómplice desde el 21 de Diciembre del 2018 de asesinato y genocidio contra los católicos.