Larga y coloquial entrevista la que Bertin Osborne realizó a los tres “líderes” del bloque actual de la supuesta derecha española. Una entrevista sin duda ilustrativa de la personalidad de cada uno de ellos en la que tuvimos la oportunidad de conocer lo que piensan sobre los problemas de España en general. Y comoquiera que el entrevistador no evitó ninguno de los más candentes no faltó la correspondiente pregunta sobre su actitud ante la intención del Sr. Sanchez respecto a los restos del Generalísimo Franco.

Salvo la contundente respuesta de Santiago Abascal de que a los muertos hay que dejarlos en paz, tanto Casado como Rivera se manifestaron como seguramente piensan la mayoría de los jóvenes de su edad : ni les va ni les viene el problema, España tiene otros asuntos que resolver. No les quitaré yo la razón en esto más sucede que - y esto hay que aclarárselo - cuando una nación quiere mirar para el futuro no puede hacerlo sin respetar su pasado y además desde la verdad histórica. El devenir de una nación se basa en el presente y en el pasado. No se puede obviar ni menospreciar a toda una generación que en un momento crítico de nuestra historia se sacrificó en la guerra y en la paz. Las respuestas de Casado y Rivera lo único que demostraron es la inmadurez de sus argumentos así como la de su personalidad. Actitud que fue la tónica general de sus intervenciones bien distintas de la firmeza de convicciones y principios que Abascal demostró.

Y comoquiera que estas líneas van encaminadas a ilustrar a quienes despreciando la historia, bien por desconocimiento, o bien por oportunidad cobarde, no quieren saber quien fue Franco no está de más el recordarles algo.

 

Sí. Francisco Franco Bahamonde murió hace 43 años. Hace casi medio siglo. Y permítanme que les explique mi empeño y el de la Fundación Nacional Francisco Franco que presido, y a la que represento, en la defensa de su persona y de lo que significó para España.

 

Lo siento. Estos líderes noveles no pueden permanecer indiferentes ante la continua sarta de mentiras y falacias que una izquierda rencorosa vierte permanentemente sobre la persona del Generalísimo, más aún en momentos en los que el Sr. Sanchez y su Gobierno socialista, con el apoyo de comunistas y separatistas , pretende, de momento con un fracaso estrepitoso, exhumar sus restos de la Basílica del Valle de los Caídos. Así, nos encontramos ante una campaña cansina en todos los terminales mediáticos lacayos del Gobierno donde todas las mentiras valen. Desde los tiempos de Lenin sabemos que la mentira es la principal herramienta política del marxismo y hoy cuando arrecian los improperios sobre nuestra reciente historia no es de recibo el ponerse de perfil como si este asunto no fuera de la incumbencia de los españoles del futuro. Se equivocan Casado y Rivera.  

 

A ver si se enteran de que es necesario defender a Franco porque consideramos que su obra política/social es de interés general para el conjunto de los españoles. No debe ser tan extraña esta intención cuando son más de 40000 los libros escritos sobre su persona.

 

Defendemos a Franco desde la historia porque coincidimos con él en el amor profundísimo amor que sintió por nuestra Patria sin un minuto de flaqueza ; su enamoramiento de España y su incondicional entrega al servicio del pueblo español.

 

Por supuesto que el sistema político que él creó adolecía de las libertades que hoy gozamos y por eso son muchos los que abominan de él y se ponen de perfil en su defensa pero esa actitud no es más que la del lerdo incapaz de entender que no se puede estudiar la historia desde la perspectiva de nuestros días. Tal vez si se entretuvieran en leer a uno de los mayores estadistas del pasado siglo, Winston Churchill, aprenderían de sus sabias palabras cuando en sus memorias desclasificadas nos decía que para que en España pudiera asentarse una democracia al uso actual sería necesario que pasaran dos o tres generaciones.

 

El gran compromiso de Franco con España fue el de la elevación del nivel de vida de los españoles mediante un fortalecimiento incesante y tenaz de nuestras estructuras económicas y un fuerte desarrollo industrial. A este ideal subordinó todo, y cierto, manteniendo, ya desde la guerra la unidad de mando militar y político. No tenemos duda que la mayor parte de lo que él deseaba se cumplió en gran medida y todo lo logrado tiene el valor de una transformación como España no había conocido desde hacía siglos. Transformación social que fue la que posibilitó el transito hacia la democracia que gozamos hoy y que corre el riesgo de debilitarse por las políticas seudo marxistas bolivarianas que nos quieren imponer. Impulsadas precisamente por los mismos a los que Franco derrotó en la guerra y lo que más les duele en la paz. Jamás perdonaran que fuera Franco el único gobernante en ejercicio que venció al comunismo internacional.

 

Todo esto que al Sr. Casado le parece tan nimio y lejano es de rabiosa actualidad ante la persistente actitud de un PSOE sectario y revanchista.

Y me he referido al Sr. Casado ahorrándome el decirle nada al Sr. Rivera toda vez que el alardeo continuo que este hace de lo que él considera un pensamiento liberal no es más que una ostentosa manifestación de una falta de principios y criterios ciertamente preocupantes seguramente producto de una formación intelectual muy endeble e inexistente.

 

Hoy defendemos con uñas y dientes la ignominia que pretende el Sr. Sánchez al exhumar los restos del Generalísimo del Valle de los Caídos porque no es más que el preludio de sus deseos de desacralizar el Valle y en última instancia demoler la inmensa Cruz de Cuelgamuros, más tarde o más temprano.

Sr. Casado y Sr. Rivera, Vd,s quieren ser referencia para la juventud, pues bien sepan que hoy son muchos los españoles, especialmente jóvenes, quienes ansiosos de conocer la verdad histórica que se les ha hurtado acuden a cuanto desde la Fundación Nacional Franco se les dice.

 

Sí, por todo esto y mucho más defendemos la figura de Francisco Franco pese a quien le pese. Es parte de nuestra historia : la que posibilitó el sistema democrático actual del que no renegamos y al que nunca habríamos llegado de haber vencido en la guerra los súbditos de Stalin y haber convertido a España en un satélite de la órbita comunista.

 

Y termino no sin manifestar mi impresión personal de que ayer asistí a la palabrería de dos “líderes” inmaduros, muy verdes, y a las de otro - Santiago Abascal - mucho más firme y convincente tanto en su forma de expresarse como en sus argumentos.