Le Frére es otro artista que encuentra en la política su fuente de inspiración. Es un pintor honesto como pocos, aunque no de la forma que puedan pensar. Dice de sí mismo que le interesa abordar los temas sociales y cuestionar los discursos de poder desde su propia cotidianidad. Y para ello, experimenta y utiliza elementos, técnicas y formatos “habituales” u “ordinarios” de su contexto cotidiano para crear un lenguaje figurativo con el que tratar las temáticas de sus obras.  ¿Qué no se lo creen? Verán como les convenzo.

Le Frère ha hecho un retrato de Santiago Abascal con el que pretende reflexionar sobre el totalitarismo y las políticas que buscan la confrontación, porque opina que lo negativo siempre corre a cargo del que piense distinto de él. Quiere hacernos creer que lo suyo es el arte, la armonía, el buen rollo y el diálogo. A ninguno de éstos le oirán nunca reconocer que buscan ofender y provocar pero, aunque no lo hagan, no engañan a nadie. Ni a ellos mismos.

Le Frère, en lugar de pintura, ha utilizado su propia mierda. Han leído bien: su propia mierda. Piensa que por ello ha creado “una obra ecológica, que no contamina, reciclable, orgánica… en definitiva, ecofriendly.”. ¿Ven por qué les decía que es honesto? Experimenta y utiliza elementos, técnicas y formatos “habituales” u “ordinarios” de su contexto cotidiano para crear un lenguaje figurativo con el que tratar las temáticas de sus obras. No tienen más remedio que reconocerme que llevaba razón cuando les dije que era honesto, pero no en el sentido que esperaban.

Le Frère, la noche anterior al señalado día en que la iba a llevar a cabo, se fue a cenar a un restaurante hindú para que tanto la comida, como los condimentos, tuvieran las tonalidades que precisaba para los contrastes de luz del retrato; y porque como su mierda “procedía de cultura inmigrante”, pensó que así el círculo se cerraba y la cosa le salía redonda. La verdad es que estuvo en todos los detalles.

Le Frère  cree, espera y confía que, como adalides de la libertad y la democracia que son Santiago Abascal y quienes le apoyan, reciban su obra de forma deportiva y amena porque, en su artística opinión “Se trata solo de un trabajo artístico, de una reflexión”Es más, en una entrevista se preguntaba inocentemente a sí mismo“¿Qué puede salir mal?”. Pues mira, hombre sublime, te voy a decir dos cosas que pueden salir mal, ya que parece ser que no eres capaz de contestarte honestamente a ti mismo.

Una de las cosas que puede salir mal es que el día de la exposición haya cola para ver tu obra, lo cual sería una pésima noticia para el mundo del Arte, con mayúsculas. Y te voy a decir por qué. Porque, citando a Renoir, “la pintura se aprende en los museos”. Malo es que haya alguien como tú, desperdiciando los años que sin duda te llevó perfeccionar tus capacidades artísticas en tonterías como el retrato que has realizado, pero sería mucho peor que hubiera muchos pensando que van a aprender algo de pintura viendo tu “obra de mierda”, como la has titulado. Eso estaría mal.

Otra de las cosas que puede salir mal es que consigas la reacción que estoy seguro persigues: provocar una reacción visceral por parte de cualquiera y así hacerte un hueco en el mundo en el que te mueves. Eso estaría mal, porque te beneficiaría y, ¿qué quieres que te diga? No te mereces que te vaya bien por haber hecho algo así.

Un consejo. ¿Quieres que te vaya bien? Convoca una rueda de prensa, coge tu obra, pide perdón públicamente a quien has representado por la escatológica y gratuita ofensa que has hecho hacia su persona, y luego quémala. Te aseguro que te sentirás mucho mejor.