La isla de Formentera

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No es necesario alejarse miles de kilómetros para encontrar un paraíso. Esta isla balear, con sus aguas turquesas y cristalinas –hogar de la posidonia oceánica– y su naturaleza virginal podría competir con la mejor isla caribeña. Es un destino ideal para practicar 'slow travel' mientras se recorren sus faros, calas y mercadillos hippies. 

La isla de Formentera se encuentra en el mar Mediterráneo y forma parte del archipiélago balear. Junto a Ibiza conforma las Islas Pitiusas, separadas por tan solo 2 millas náuticas (unos 3 km). Formentera es la isla habitada más pequeña de las Baleares (83,2 km2) y cuenta con una peculiar forma recortada que hace que tenga una gran extensión de costa (69 km) compuesta de numerosas playas y calas además de curiosos rincones costeros. 

Es una isla accesible y cómoda de transitar. Podemos recorrerla en su mayor parte en bicicleta a través de sus rutas verdes, además de por su interior rural donde nos encontraremos con pueblos de auténtica esencia mediterránea. Además de la bicicleta, también podemos usar vehículos a motor para movernos fácilmente en su pequeña red de carreteras. Su arteria principal (PM-820) atraviesa la isla de este a oeste entre el puerto de La Savina y el faro de la Mola, separados por lo que supone la mayor longitud de la isla, poco menos de 20 km.

Para acceder a la isla únicamente podemos hacerlo en barco y, por regla general, Ibiza sirve de conexión con Formentera y el resto del mundo, ya que de Ibiza a Formentera el trayecto en barco supone unos 35 minutos.

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Desde el momento en el que desembarcamos en Formentera podemos respirar ese aire de calma tan característico y enseguida nos sentiremos cautivados por sus gentes, su atmósfera inigualable y sus aguas, únicas por su transparencia y color turquesa que nos evocan latitudes tropicales.

Islas Maldivas

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El romanticismo parece haberse instalado para siempre en este rosario de islas coralinas que se posan sobre el océano Índico. Más de mil lágrimas distribuidas, como por azar, entre aguas turquesas que invitan a desconectar mientras se escucha el murmullo del mar o se presencia un mágico atardecer. La naturaleza convive con decenas de bungalows sobre el agua, auténticos nidos de amor para cuantos acuden a vivir un sueño a este edén marino.

Las Islas Maldivas están situadas en el Océano Índico, al sur de la India. Es un conjunto de 1.190 islas coralinas distribuidas en 26 grandes atolones. Los atolones son estructuras de coral separadas por lagunas.

La superficie de la República de las Maldivas abarca una distancia de 820 kilómetros de norte a sur y 120 kilómetros de este a oeste. Se trata de casi 2.000 islas, de las cuales sólo 202 están habitadas y 87 son islas dedicadas al turismo vacacional. En Maldivas cada isla está explotada por un único hotel, o mejor dicho, resort. Un clima cálido y húmedo durante todo el año, con una temperatura media entre los 29 y 32ºC hace que cualquier época sea perfecta para disfrutar de unos días en alguna de las preciosas islas.

Al sobrevolar las miles de islas situadas en el Océano Índico rodeadas por un precioso color azul turquesa, un escalofrío recorre la piel de los futuros visitantes a un lugar tan especial.

BALI

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El paraíso tropical de la isla de Bali, en Indonesia, es un lugar de ensueño para los viajeros de todo el mundo. Sus hermosas playas, sus aguas cálidas y azules, la amabilidad de sus gentes se han combinado para hacer de Bali un destino de vacaciones muy popular.

Conocida también como la isla de los dioses, Bali es un destino turístico situado en las islas de Indonesia ideal para todo tipo de viajeros: mochileros, exploradores, aventureros o los que solo buscan un viaje de relax en un entorno paradisíaco. Bali puede ser parecer un lugar pequeño al que viajar (se puede recorrer toda la isla de Bali en coche en un día) pero su importancia como destino turístico es enorme. En Bali hay muchas cosas que hacer y que visitar: amplias plantaciones de arroz, muy buenos spots dónde practicar surf y otras actividades acuáticas, así como sus templos mágicos, fascinantes espectáculos de danza y playas de arena blanca dónde tumbarse al sol y gozar de sus aguas turquesas. Esta combinación de posibilidades convierten Bali en un destino perfecto para el turismo.

La isla de Bali es un verdadero remanso de paz. En un contexto político seguro y tranquilo, el clima templado durante todas las estaciones, sus playas de arena blanca, los más de 10.000 templos de Bali, la cultura balinesa, la selva tropical y sobre todo la hospitalidad de los balineses, lo convierten en un destino inmejorable.

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MARTINICA 

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Esta isla francesa, situada en el mar Caribe, demuestra que se puede tener un poco de todo sin que nada entre en conflicto. En su perímetro coexisten las playas negras y las de arena dorada, los fondos submarinos y las montañas escarpadas, el acento francés y los ritmos criollos. Pero si hay algo mágico en Martinica esos son sus maravillosos atardeceres. Pasea por sus pueblos, visita los mercadillos, realiza rutas senderistas y disfruta de la calidez humana de sus gentes.

Conocida como “la isla de las flores”, Martinica (Martinique) es una isla de contrastes que combina su marcado carácter francés con un alegre acento caribeño que constituye una mezcla de lo más peculiar. 

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Cabo de Gata, Almería

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Existen lugares que desprenden un magnetismo especial y que invitan a liberarse de convenciones. Cabo de Gata es uno de ellos. Parte de su magia la transmiten sus paisajes extremos, salvajes, enérgicos y envueltos en leyendas. Uno de los más bellos es el arrecife de las Sirenas, cuya denominación se debe a que los pescadores confundían, en este lugar, a las focas monjes con los seres mitológicos.

Un clima único, el origen volcánico de sus suelos y la diversidad y singularidad de una flora y fauna que es fruto de los contrastes existentes entre el medio marino, litoral y terrestre, son la mejor carta de presentación del geoparque Cabo de Gata Níjar, el mayor espacio protegido del litoral Mediterráneo.

Cabo de Gata-Níjar llega a albergar más de mil especies exclusivas de flora, lo que pone de manifiesto su singularidad botánica. En la árida llanura podemos encontrar poblaciones de acebuche, palmito y cornical que escalan las abruptas laderas volcánicas, densas formaciones de esparto y romero que tapizan las llanuras, azufeifo, un espino de profundas raíces que favorece la estabilización de las dunas, y una sobresaliente población de aves esteparias, como alcaravanes y cogujadas, que conviven con rapaces y la víbora hocicuda.