El bullicioso y vibrante barrio de Chueca es desde hace mucho tiempo una de las mecas gastro de la capital, un reducto repleto de sabor donde restaurantes, cervecerías y cafeterías te ofrecen la excusa perfecta para dar rienda suelta a la pasión de la cuchara y el tenedor.

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Este restaurante se hizo un hueco en el panorama madrileño gracias a sus fabulosos torreznos, dicen que de los mejores o directamente los mejores de la capital y con el añadido de estar maridados con Moët & Chandon. Pero hay mucho más ya que este éxito es compartido con sus pizzas, que ya son famosas y afirman quienes las han probado que están entre las más top de Madrid.

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Rostiq es un restaurante con alma de asador y para ello cuenta con el arma más poderosa, el fuego. Todo gira en torno a él y para domarlo y sacarle todo el partido además de su famosa parrilla tienen la mejor de las herramientas: un horno de leña napolitano construido en piedra ad-hoc por una familia de artesanos napolitanos que lleva generaciones construyéndolos. Aquí es donde cocinan muchos de sus platos, en especial las pizzas.

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El secreto de las pizzas de Roostiq se encuentra en que trabaja con sus propias hortalizas ecológicas, que llegan cada día frescas al restaurante desde la finca de 150 hectáreas que tienen en Ávila, pero sobre todo por el horno napolitano que mantiene una temperatura de 485 grados. Las pizzas tardar muy pocos minutos en hacerse mientras que los ingredientes se cocinan sin perder su hidratación natural, lo que les hace no solo mantener sino potenciar su sabor en una masa súper crujiente.

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Si te decides a probar sus pizzas, no te esperes una carta súper amplia sino una buena selección entre las que se encuentran clásicas como la Margarita, la Portobello de champiñones, la sorprendente de Rúcola y jamón bellota, de enchilada de carne, de Guanciale y cebolleta, así como la de Burrata y cherries y la innovadora calzone con torreznos.

Y no son pizzas, pero casi. Están inspirados en ellas y son sus famosos Rotolaccios, una masa de pizza enrollada, alargada y con forma de barra de pan rellena de mozzarella sobre la que descansan ricos ingredientes. Los que ellos ofrecen con el Pork Bellini, el Portobello a la brasa con piparras y el de jamón de bellota. Son un bocado contundente, por lo que es perfecto para compartir.

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Además del horno, a la parrilla de este restaurante también se le da mucha candela y otra de sus propuestas más interesantes son sus pollos de pasto y cerdos de bellota criados en libertad, de forma sana y sin antibióticos para obtener carnes absolutamente naturales y de calidad. Y también elaboran sus propios embutidos ibéricos. Y a todo esto se suman las carnes de vaca de Guikar, de la que sobresalen el chuletón y el entrecote. Y la hamburguesa. Y por supuesto sus pescados hechos al horno de leña, crujientes por fuera y delicados por dentro, como el lomo de salmón con tomatitos.

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El fuego es el elemento vivo por el que apuestan en Roostiq, donde huyen de las freidoras. Por eso, además del horno y la parrilla algunas de sus recetas también se elaboran a fuego vivo, salteando los alimentos directamente en las llamas. Así consiguen que sus verduras y carnes mantengan sus cualidades y ofrezcan un sabor único.

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En cuanto al universo en el que se mueven todos los manjares que os hemos contado, el local, la interiorista responsable del diseño y la decoración es María Villalón. Como la comida es lo más importante, la cocina a la vista es la gran protagonista en un espacio que consigue ser cosmopolita, moderno y chic, y donde el ambiente que se respira busca y consigue ser acogedor y relajado. Perfecto para disfrutar.

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