El restaurante en Plasencia El Rinconcito lleva abierto al público de manera ininterrumpida desde el año 1930. Varias son las generaciones de la misma familia las que se han ido tomando el relevo de padres a hijos, conservando durante todo este tiempo las recetas que ya se cocinaban hace casi cien años.

Su especialidad son los platos típicos extremeños (caldereta, migas, gazpacho, salmorejo, migas con huevos fritos...), sin perder de vista la fusión entre cocina tradicional y nuevas maneras de interpretar las recetas.

Cuando el visitante llega a Plasencia, debe saber que si lo que busca son los sabores del Valle del Jerte, La Vera o las Hurdes, éste es, sin duda, el restaurante de referencia. Sus sabores no defraudan, platos honrados a unos precios verdaderamente bajos. Además, la amabilidad de su personal es digna de reseñar, gente muy profesional que está discretamente pendiente de que estés disfrutando cuando estás sentado a la mesa.

El comedor es acogedor y nada ruidoso, adecuado para una comida o una cena en familia o con los amigos. Disponen de interesantes menús a precio reducido.

 Una opción que en muchas ocasiones es la más interesante al poder elegir entre varios primeros, segundos y postres, a no ser que nos hayamos encaprichado con algún plato de su extensa carta (cosa nada extraña).

El restaurante, su ubicación en Plasencia

 Otro de sus puntos fuertes es que se encuentra en una de las calles que parten de la Plaza Mayor de Plasencia. De la puerta del establecimiento a la plaza no hay más de veinte metros. Y eso significa que está en el mismo corazón de la ciudad, dentro de la zona intramuros y junto a todos los monumentos de la parte antigua.

 Sinceramente, si lo que quieres es moverte por la Plasencia monumental, no tendrás que utilizar el coche para nada. Las dos Catedrales de la ciudad, palacios, iglesias, murallas, oficina de turismo... todo a un tiro de piedra.

Calidad a buenos precios

 Los productos son muy frescos, principalmente adquiridos en la zona, lo que garantiza que las materias primas que se sirven en este restaurante es de una calidad difícilmente superable. Las hortalizas y carnes son compradas a diario en el mercado local.

 Como apuntábamos líneas arriba, en el restaurante El Rinconcito disponen de un menú diario (de lunes a viernes) tanto para la comida como para la cena. Su precio es de 12,90 € (IVA incluido) por persona y en él se incluye la elección entre tres primeros, tres segundos, vino o agua y postre y café (buen café, por cierto).

 En el caso de este restaurante placentino, la calidad no está reñida con la cantidad. Platos abundantes, sin escatimar en cantidades. Otra cosa es que uno se pueda comer todo lo que le sirven en la mesa. Algo que, como es lógico, va en función de cada comensal. 

Tapear en la Plaza Mayor

 Sin duda, la mejor zona para tapear en Plasencia es la Plaza Mayor y sus calles colindantes. En El Rinconcito ofrecen tapas gratuitas con cada consumición que llaman la atención por su estupenda elaboración y por la abundancia. Son algo más que un tentempié, parecen salidas de la cabeza de los críticos más exigentes en cuestiones gastronómicas.

Comer sin miedo a alérgenos

 Una de las cuestiones en las que son muy escrupulosos en el restaurante es en tener siempre preparadas opciones para aquellos que sufren una alergia alimentaria. De este modo, celíacos o diabéticos disponen de platos que pueden comer sin temor a una reacción alérgica no deseada. Para ellos, es un lugar de a tener en cuenta en Plasencia para comer con toda tranquilidad.

Francisco Gil, co-propietario de El Rinconcito, dice: “Ya es muy raro que en un grupo de personas no haya alguien que padezca una alergia alimentaria. Con el paso de los años es algo cada vez más común. Desde nuestro restaurante nos dimos cuenta de que debíamos hacer posible que estas personas pudieran comer con la misma calidad que el resto de los comensales.”

Restaurante también para veganos

Además, ofrecen comida vegana para aquellos que prefieran no ingerir ningún tipo de producto de origen animal. Un lugar en Plasencia donde los veganos no van a tener problemas para comer bien. Muchos lo agradecerán.

Y, desde luego, también tienen previstos menús infantiles para los más pequeños. 

Su carta de postres

 Seguramente el comensal se sorprenda de la exquisita carta de postres. No sólo es amplia y hay opciones para gustos diversos, sino que el restaurante se ha esforzado en tener en su carta postres que fusionan en un mismo plato nuevas tendencias de cocina con ingredientes tradicionales de Plasencia y las comarcas limítrofes.

 Buenos ejemplos de ellos serían su “Bizcocho Borracho de cerezas, helado de galleta María y algodón de azúcar”, los “Rizos extremeños rellenos de mouse de limón, crema inglesa y miel de castaña” o la “Sopa de queso mascarpone, gominolas de licor de cereza y helado de grosella negra”.

Un comedor imprescindible

 Si el viajero quiere hacer parada y fonda en Plasencia, El Rinconcito es uno de esos sitios donde estará seguro de comer bien y a buen precio, tanto si elige el menú del día como si prefiere platos de su carta.

 Una estupenda manera de probar la comida más típica de la zona bien elaborada y con el saber hacer que garantizan los casi noventa años de experiencia en los fogones.