Tener una carta deliciosa, contar con una decoración que invite al relax, ofrecer un servicio de calidad.. ¿Esto es suficiente? Puede serlo, sí, pero la verdad es que detrás de esto hay un trabajo exhaustivo y no es tan fácil hablar de ofrecer una carta deliciosa si quien se pone detrás de los fogones no es un artesano de la cocina.

A continuación se citarán algunos de los imperativos más importantes que tiene que cumplir cualquier restaurante para conseguir que el comensal no solo se acerque al establecimiento, sino que también repita experiencia y a ser posible, propague lo bien que se come en ese local.

La cocina no es un trabajo, es una vocación

Si quien se encarga de dar de comer a sus clientes toma su trabajo como una obligación, será un paso importante para hacer que el cliente no termine de quedar satisfecho.

La cocina requiere de pasión, de amor por la gastronomía, de querer regalar a los paladares momentos mágicos.

Hay que tener muy claro que hoy más que nunca la competencia es feroz, y que seguramente en el local de al lado también sepan cocinar, por lo que más que un menú delicioso, se trata de acercar experiencias degustativas únicas.

Servirse de la mejor infraestructura

De poco sirve tener buenas nociones y mejores intenciones si no se usan las herramientas adecuadas. Si hay un sector que no puede permitirse el lujo de contar con lo mejor es el de la hostelería.

¿Un lavavajillas que no limpia correctamente?¿un único horno que además no tenga mucha capacidad?¿cuchillos desafilados? Todo esto repercute en un trabajo más incómodo y menos eficiente en la cocina y eso se traspasa al resto del local y por consiguiente al cliente.

Por eso no hay que escatimar. Varios hornos, lavavajillas de última generación, una freidora industrial sin aceite ahora que está tan de moda la cocina saludable… Todo esto repercute en un trabajo más efectivo, en un personal más atento y motivado y en un local lleno de ávidos comensales esperando a menear el bigote.

La mejor atención

Hablando de un personal contento, hay que recalcar que este punto también es importante y que el más delicioso de los menús puede no ser tan placentero si no está bien servido.

En estos días donde el tiempo es oro, hacer esperar de más al cliente es un pecado. Y si a esto le añades la poca simpatía del camarero, la falta de información o el desorden organizativo, entonces se estará trabajando perfectamente, pero para que quien visita el local, se levante de su silla, se vaya y no vuelva.

Se trata de ser atento sin ser empalagoso. Normalmente el comensal busca una cara amable, un buen consejo… no alguien que se limita a llevarle los platos simplemente porque es su trabajo. Asimismo, tampoco es recomendable alguien que esté encima de ellos. Muchos de los clientes buscan algo de intimidad y tranquilidad.

No hay que olvidar a los que hablan en otros idiomas… A ser posible se ha de contar con trabajadores poliglotas.

Local acogedor

Por supuesto, quien entre en un restaurante busca unos mínimos de higiene y pulcritud. Otro de los peores enemigos para un establecimiento hostelero es la suciedad y el desorden.

Pero la cuestión no se trata únicamente del aseo, sino de hacer sentir a quien viste el local que se encuentre como en su propia casa. Que se siente en una silla cómoda, que la estética general del salón le genere paz, que el sonido sea agradable…

¿Ya está?

Estos tan solo son los necesarios. Pero mantener un buen restaurante y hacer que sea éxitoso en el tiempo es mucho más que eso. Hay que tener en cuenta otros factores como:

  • Ubicación del local: Aunque el cliente es el que conoce lo que se ofrece, hay que tratar de salir a la calle y hacerse visible a los viandantes que no conocen el local o que nunca han probado lo que aquí se ofrece. Es este caso la decoración también juega un papel importante.
  • El precio: Saber hasta cuánto está dispuesto a pagar el cliente.
  • Observación: El servicio perfecto se obtiene tras observar cómo es la actitud del cliente. Observar si muchos de ellos piden los mismo para saber donde hay que centrar más la atención; ver la edad, el sexo o la condición familiar del cliente habitual u observar cuanto tiempo permanecen en el salón son indicativos que pueden servir para establecer una mejor estrategia.
  • El negocio termina más allá de las paredes: Ofrecer comida a domicilio o para recoger, tener parking o servicio de aparcacoches en el caso de restaurantes más elegantes.
  • El restaurante ofrece algo más que comida: Otros servicios adicionales que puede tener un local hostelero son señal WiFi, personal encargado de atender a niños pequeños o espectáculos durante las cenas.