En los últimos años, la decoración de los establecimientos gastronómicos ha cobrado una importancia casi igual de relevante que lo que sale de sus fogones. Los dueños de bares y restaurantes invierten cada vez más en mobiliario, lámparas, cuadros e incluso en las baldosas del suelo para atraer a ese tipo de cliente que busca algo más que un plato sabroso cuando se sienta a la mesa. 

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Estudios de decoración como Madrid in Love o diseñadores como lázaro Rosa-Violán son los responsables de crear espacios tan bonitos y acogedores que, además de fotografiarlos para Instagram, dan ganas de quedarse a vivir. 

Madame Sushita

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Amplia barra de sushi, cocina de carbón, terraza de 30m2, salón reservado para celebraciones privadas y hasta servicio de limpiabotas.

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Con estas credenciales y un interiorismo espectacular se presenta la cuarta apertura del grupo Sushita, dando alas a un nuevo giro en la imagen de sus restaurantes pero manteniendo los precios competitivos de su cocina japo fusión para todos los públicos. Así, pisando suelo enmoquetado y entre chimeneas y amplias librerías, los clientes pueden ir más allá de los clásicos de la casa y entregarse a las últimas incorporaciones de la carta: pastas frescas con harina orgánica (de uva roja o de tinta de calamar), trío de ceviches de atún, lubina y pez limón, tataki de solomillo al carbón con papas y mojo picón, gyozas de wagyu, maki rolls de cangrejo real o bacalao negro

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Raimunda

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Tres espacios bajo el techo del Palacio de Linares (sede de Casa de América) para aunar los sabores de dos continentes para creando recetas tan exóticas como los sabrosos tacos de chamorro con cerdo asado desmigado, pico de gallo y cilantro o los dados de pollo al ajillo oriental. El chef Sergio Fernández, asesor gastronómico del restaurante, ha sabido incorporar matices y técnicas del otro lado del Atlántico a nuestras recetas clásicas creando platos únicos.

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Dirección: Plaza Cibeles, s/n, Madrid. 

Amazónico

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Como marca de la casa, han diseñado distintos ambientes pero aquí no están separados sino unidos por detalles invisibles que dan una atmósfera y un ritmo único a todo el restaurante. Una carta breve y, por tanto, cuidada. Un producto de calidad excepcional y de altos vuelos: wagyu de Kobe, por ejemplo, que brilla más en los segundos que en los entrantes.

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Se paga, claro. Su piña asada y flambeada, hit de la temporada estival a los postres. En este espacio y con esos cócteles estirar la sobremesa viene de serie. La lista de espera, pronto, también.

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Lady Madonna

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No hay noche que no te encuentres una cena de amigos en este restaurante. Su amplio espacio, su decoración vintage y muy acogedora y su horario non-stop atraen cada semana a todo tipo de público.

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Es perfecto para venir a desayunar, una comida de empresa y disfrutar de un brunch o unos cócteles los fines de semana. Su carta fusiona lo mejor del producto español con toques internacionales y se encuentra en constante renovación.

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Algunos de sus mejores platos son los ‘Gambones a la brasa con tandoori masala sobre guacamole de mango’, el ‘Lomo de ternera rosada en taco’, la ‘Hamburguesa trufada de cebón’ o los ‘Lomos de sardina ahumada con tartar de aguacate y salmorejo’. Ojo a sus postres y no dejéis de probar la tarta del día. 

Dirección: Orellana, 6. Madrid.