El pasado día 11 de enero comenzó el juicio del llamado Caso Nóos, que sentó en el banquillo a Cristina de Borbón, hermana del Rey, a su marido y a otros 16 acusados.

 

Tanto la Fiscalía como la Abogacía del Estado se esfuerzan para que la infanta salga indemne de dicha acusación intentando ampararla en la doctrina Botín, aunque solapadamente asoma la ideología de género que nos impera haciendo quedar a Cristina de Borbón como una mujer tonta que no sabía lo que hacía cuando firmaba documentos, algo que constantemente nos azota por ejemplo en los casos en que las madres asesinan a sus hijos o mujeres que matan a sus parejas y se las exime de gran parte de culpa aduciendo que son mujeres con problemas mentales o indefensas a merced de la maldad de sus maridos.

 

La Abogacía del Estado, avalada por el Fiscal Anticorrupción, ha afirmado que aquello de que “Hacienda somos todos” no es más que “un lema publicitado que podemos ir olvidando porque fue una expresión creada para el ámbito publicitario y no es aplicable al derecho”. Por tanto, si nos tomamos esta afirmación de la Abogacía del Estado al pie de la letra, todos los habitantes de este país podemos defraudar a Hacienda, pero ojo, si no eres hija o hermana de Rey, serás tratado de manera diferente.

 

No contentos con esto, el defensor del ex asesor fiscal de Iñaki Urdangarín se ha permitido insultar a la población y reírse a nuestra costa con la siguiente afirmación: “Si de algo pecan las acusaciones populares es de abuso, y esa es la realidad que nos rodea”.

Se han olvidado de añadir que Hacienda somos todos excepto cuando los que roban son los personajillos pertenecientes a la realeza, a la política, banqueros de alto rango y personalidades varias (a los que damos de comer con nuestros impuestos y que son estómagos bastante desagradecidos y avariciosos, por otra parte).

 

Dicho esto, podemos comprobar el sexismo penal al que estamos asistiendo, por una parte en la defensa de Cristina de Borbón, que dicho sea de paso está quedando ante la ciudadanía como una auténtica cobarde incapaz de afrontar el delito del que todos sabemos es culpable y a la que piden menos de la mitad de años de prisión que a su marido.

Pretenden que ella, hija y hermana de reyes aparezca como una víctima de los desmanes de su marido, como una persona de escasa inteligencia que no sabe lo que hace, en resumidas cuentas, como una víctima, eso que hoy en día está tan de moda en nuestra sociedad, muy fácilmente comparable con las mujeres que denuncian falsamente a sus maridos o cometen delitos físicos o psicológicos hacia ellos o sus hijos haciéndolas quedar ante la sociedad como víctimas de trastornos psicológicos o del sometimiento al que se han visto sometidas hacia sus maridos

Pretenden que ella, hija y hermana de reyes aparezca como una víctima de los desmanes de su marido, como una persona de escasa inteligencia que no sabe lo que hace, en resumidas cuentas, como una víctima, eso que hoy en día está tan de moda en nuestra sociedad, muy fácilmente comparable con las mujeres que denuncian falsamente a sus maridos o cometen delitos físicos o psicológicos hacia ellos o sus hijos haciéndolas quedar ante la sociedad como víctimas de trastornos psicológicos o del sometimiento al que se han visto sometidas hacia sus maridos.

 

La ideología de género lejos de fortalecer a las mujeres las debilita. La protección del Estado convierte a las mujeres en seres débiles y cobardes incapaces de asumir sus propios actos y de pagar por los errores cometidos. Este es el caso de Cristina: Será su marido el máximo culpable de todo y pagará por las culpas de ambos, mientras que ella, pobrecita, se dedicará a poner cara de circunstancias y de pena y dejará que pase el tiempo y se olviden de ella permaneciendo en el exilio.

 

Recordemos las palabras de su padre, hace dos años, cuando todavía era rey: “la justicia es igual para todos”. Pero se olvidó decir que hay dos tipos de justicias la de los poderosos y la de los pobres o insignificantes.

Es hora de mostrar nuestra dignidad en primera persona y hacerles ver que no somos necios y que en este Estado de Derecho que dicen que vivimos, el poder y por tanto la justicia, emana del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.