El futuro LGTBI que nos espera ya es el presente en el Reino Unido. The Times, en su portada del pasado 8 de abril de 2019, en una noticia firmada por Lucy Bannerman, rotulaba «Calls to end transgender “experiment on children”». Hay en marcha un experimento en masa sobre niños, los más vulnerables, es la denuncia del Times en un artículo publicado en primera página. El texto de la noticia denuncia el abuso de las terapias hormonales para el bloqueo de la pubertad por parte del GIDS (Gender Identity Development Service, Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género), perteneciente a la Fundación Tavistock & Portman, la controvertida clínica del NHS inglés (National Health Service, Servicio Nacional de Salud), que se ocupa de “tratar” a los menores que sufren de disforia de género, clínica de la que se han despedido voluntariamente 18 médicos en tres años. The Times ha podido hablar con 5 de ellos. Todos dejaron su trabajo por razones de “conciencia”. Uno de estos médico auto despedido por problemas de conciencia explico al Times que «Estos tratamientos hormonales experimentales se realiza sobre niños vulnerables que antes han tenido problemas de enfermedades mentales, abusos, traumas familiares. Sin embargo, estos factores o antecedentes de cada menor son sencillamente encubiertos».

Para el profesor Carl Heneghan, director del Center of Evidence-based Medicine (Centro de Medicina basada en Pruebas), «Dada la escasez de evidencias científicas que las apoyen, la utilización no autorizada de fármacos para usos no cubiertos por la licencia del mismo en el tratamiento de la disforia de género se traduce en un experimento en vivo, no regulado, sobre niños».

Los médicos también denuncian presiones por parte de la clínica, que empujaba a los jóvenes a los tratamientos, a pesar de que los médicos consideraran que estos no eran del mejor interés para los menores. En 2010 fueron enviados a la clínica 94 niños; en 2018 ingresaron 2519: el más joven tenía 3 años. Tres años, esto es lo que ha mantenido en su trabajo en los últimos años a uno de los médicos con los que ha hablado el Times: «Dado el elevado número de niños en peligro, me quedé para protegerlos», explicó este médico.

En los testimonios recogidos por The Times, los médicos consideran que algunos niños gays o con identidad sexual confundida  han sido, por defecto, diagnosticados como “transgénero” y dirigidos al tratamiento con bloqueadores hormonales. Sin embargo, aún nadie conoce el efecto que tienen a largo plazo sobre el desarrollo del cerebro.

 Para Carl Heneghan, «Los niños no son adultos pequeños. Su fisiología crea desafíos únicos que aumentan los riesgos, y un uso no autorizado de un fármaco puede tener consecuencias graves y potencialmente letales».

Una vez más, en relación con esta desoladora noticia de The Times, encontramos una nueva conexión entre el feminismo impulsado por los colectivos LGTBI y el nazismo, como son los experimentos y pruebas médicas, ahora sobre niños vulnerables, hace unos años sobre judíos indefensos a los que se les inyectaba todo tipo de productos químicos para ver sus efectos.

José R. Barrios