Carlos Martínez-Cava es ensayista y analista político. Autor del libro “España defendida” lleva desde 1987 combatiendo en el frente cultural por una nueva cultura. Ha colaborado en las Revistas Punto y Coma, Hesperides y en la actualidad en Nihil Obstat y Naves en Llamas. Su Blog personal http://carlosmartinez-cava.com/ recoge reflexiones muy diversas sobre la actualidad española y europea.

 

En esta entrevista analiza la irrupción de VOX en el marco de la actual política española, el desgaste del régimen del 78 y el desencanto de la gente. Carlos afirma que ha sido tal el abandono, el rechazo a los símbolos nacionales que el votante, simpatizante o afiliado de VOX ha encontrado un sentimiento de “resistencia” que le dota de una moral de victoria que va mucho mas allá de la mera participación electoral. El que no entienda esto, no entenderá el crecimiento de VOX.

 

¿Se esperaba usted esta irrupción tan espectacular de VOX?

 

Sí. Era cuestión de tiempo que, España, fuera también escenario de la irrupción de movimientos soberanistas e identitarios. Si bien, durante un tiempo, esta irrupción quedó hibernada por el fenómeno del 15-M y el surgimiento de Podemos, su abandono de toda defensa de la Nación Española y la crisis del independentismo en Cataluña precipitaron a VOX a las instituciones. Se han dado en ello la conjugación de varios factores no siendo el secesionista el único: la corrupción generalizada, la corrección política como instrumento de dominación, la ideología de género como lucha que ha sustituido a la de clases por parte de la izquierda. Han configurado una olla a presión que ha entrado en ebullición justo en Andalucía, cuando nadie lo esperaba.

 

Un partido que parecía condenado a ser minoritario, no ha tirado la toalla y ha seguido trabajando hasta llegar a las instituciones.

 

Todos los partidos que se posicionaban contra las enormes desigualdades que ha generado el Estado Autonómico y el soterramiento de todo sentimiento sano patriótico estaban condenados en este régimen del 78 al ostracismo. La frase de Manuel Fraga de “nada a mi derecha” hizo del partido conservador un movimiento de centro-liberal donde todas las tendencias quedaron absorbidas sin posibilidad de eclosión o manifestación de otras. La Ley electoral que tenemos, hizo el resto para impedir el surgimiento de cualquier movimiento en esa dirección. Recordemos lo que le costó tener representación parlamentaria a UPyD y ellos, desde la izquierda, defendían un estado recentralizador.

 

VOX, con esa herencia cultural tangible de lo que, durante todos estos años ha sido la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) y la presencia de Gustavo Bueno como gran valedor de eso que se ha llamado “la Nación histórica”, ha llevado el testigo, durante todo este tiempo, de un mensaje que debía salir a la luz si creíamos que España no podía declinar en manos de los separatistas o los movimientos globalizadores del neo liberalismo.

 

Un trabajo eficaz desde la comunicación y redes sociales hasta acciones concretas como en Cataluña.

 

VOX aquí ha demostrado un vanguardismo arrebatador que ha conquistado con gran vigor a mucha juventud española que permanecía desencantada. Ser los líderes, ahora mismo, en Instagram (con lo que tiene esta aplicación de presencia en el sector más juvenil) ha sido uno de sus triunfos mas sonados. Como muy bien ha dicho su valedor en marketing, Manuel Mariscal, ya no hace falta estar en los medios tradicionales, con solo la viralidad de sus videos en Facebook, Twiter y WhatsApp están llegando a donde la censura de unos mass media les impiden llegar. Ahora mismo, a través de esas redes, cualquier acto político de VOX esta siendo difundido sin verse (ni falta que les hace) en cualquier telediario.

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Y no han llegado a las instituciones por los pelos, sino de manera holgada.

 

Algo que también ha sucedido en Naciones europeas como Alemania donde AfD ha dado enormes sorpresas (e inquietudes) a los partidos tradicionales. Ha servido para quitar el miedo a expresar una indignación que, mucha, muchísima gente, sentía en su interior y la expresaba solo en el interior de sus hogares. El libro de Emilia Landaluce “No somos fachas, somos españoles” es todo un recorrido sociológico que muestra lo que, en miles de familias españolas de todos los rincones de la geografía ha ocurrido y que los analistas del sistema y el resto de los partidos siguen sin explicarse o aceptarlo.

 

Y esto ha hecho que se disparase en las encuestas a nivel nacional.

 

Una vez roto el umbral, la emulación bulle y el miedo a expresar ese deseo de ser español sin complejos frente al secesionista y la corrección política ha desaparecido.

 

Ya nadie puede tener la excusa de que es tirar el voto, de que no es voto útil…

 

Si no hubiera sido por VOX el PP estaba muerto en Andalucía y Moreno Bonilla sería un político más lanzado a una jubilación prematura. Se ha demostrado que VOX no ha robado el voto a nadie (axioma, por otro lado, muy falaz porque los votos no son de los partidos en propiedad sino de las personas) y que su espectro de seguimiento ha captado seguimiento hasta en anteriores votantes de Podemos.

 

Y el partido tiene mucho margen de mejora.

 

Evidentemente. Pongamos como ejemplo el Frente Nacional francés. Nada que ver el inicial movimiento de Jean Marie Le Pen con el movimiento nacional transversal, social y nacional, que ahora representa Marine Le Pen con un programa económico, que mas bien podría ser calificado de izquierdas antes que de neo liberal. Con VOX sucede lo mismo: lo que era al momento de su fundación ya difiere de lo que es hoy y, con toda seguridad, no será lo mismo en mayo de este año y en los sucesivos. La Historia corre a toda velocidad desde la emergencia y visibilidad del fenómeno del populismo como agente político. 

 

Quedan muchas cuestiones por afinar en VOX como pudieran ser el programa económico que se ha de separar lo más posible de ese PP o Ciudadanos para no ser neo liberal, que ha de cumplir esos lemas de campaña de “solo los ricos se pueden permitir el lujo de no tener Patria” para ser la gran casa común de todos los españoles que buscan y desean una vida digna bajo la bandera común que aman.

 

Una mejora que coincide con el desgaste de los otros partidos.

 

El resto de partidos han quedado desbordados por una visión de lo político que no entienden. El lenguaje de VOX es diferente al resto de la partitocracia del régimen del 78. Realmente estamos ante el post partido político de ese régimen, o del partido que llega para corregir cuanto de error ha venido produciéndose, repitiéndose y aumentando en todos estos años. No yerra Federico Jimenez Losantos cuando califica a VOX de Movimiento. Ha sido tal el abandono, el rechazo a los símbolos nacionales que el votante, simpatizante o afiliado de VOX ha encontrado un sentimiento de “resistencia” que le dota de una moral de victoria que va mucho mas allá de la mera participación electoral. El que no entienda esto, no entenderá el crecimiento de VOX.

 

La gente ha perdido el complejo de significarse y ya dicen con normalidad que votan a Vox o son de Vox.

 

Eso se explica bien tras la enorme afrenta que ha supuesto el llamado “golpe de estado” del secesionismo en Cataluña. Hubo un enorme sentimiento de indefensión y soledad en millones de españoles ante la inacción de un gobierno y del resto de partidos que lo daban todo por perdido. Fue el Discurso de un Rey y la revolución de los balcones la que echo a la gente sencilla a la calle con su bandera que a todos hermano y lo convirtió en un símbolo de resistencia y de descubrimiento de que había que hacer frente a un enorme riesgo de confrontación civil.

 

Ahí, las imágenes, los videos, las evocaciones a la historia de España por parte de los dirigente de VOX han jugado un papel fundamental despertando emociones que han ido mucho más allá de lo que es una papeleta en una urna. Podemos hablar claramente de un renacer, por fin, de ese sentimiento de pertenencia que parecía estar sepultado en España y que tanta envidia nos daba cuando veíamos pueblos como el inglés, el francés o el norte americano salir a la calle sin complejos ni divisiones con su bandera nacional. Eso es VOX y por eso atrae magnéticamente.

 

El discurso de Vox se acerca más a lo que muchos españoles estaban esperando…

 

Existía un gran espacio político vacío que no se había acertado a llenar. Todos los partidos del régimen del 78 habían abandonado deliberadamente esa “españolidad” donde toda evidencia era rápidamente calificada de “facha” (de ahí el magistral discurso de Abascal en Vistalegre) mostrando ese virus dañino que ha estigmatizado a todo el que ha querido manifestarse sencillamente como español sin mas.

 

Ni Ciudadanos ni el Partido Popular han querido reconocerse en la Historia de España. Antes al contrario, se han mimetizado con el relato guerracivilista de la izquierda para no quedar excluidos del juego político . Y, de repente, aparece VOX y manifiesta no tener miedo de hablar de Blas de Lezo, de Hernán Cortes o de los Reyes Católicos, y de encontrar en todos ellos y en muchos personajes de nuestra historia valores que merecen ser evocados y seguidos para ser hoy, sencillamente, mejores personas y vincularnos mas a nuestros compatriotas.

 

Otros en cambio critican su raíz liberal, ¿hasta qué punto esto es un problema?

 

Lo es y espero un recorrido diferente. Hay otra Europa que se está esbozando dentro de la UE para reformarla sin provocar salidas del Euro. Esa Europa del Pacto de Visegrado, de Salvini y el Movimiento Cinco Estrellas, de una Marine Le Pen que se ha reinventado para ser líder del pueblo llano señalando a las elites neo liberales como las causantes del gran malestar y de la crisis económica . Hay una critica desde posiciones conservadoras que va ganando terreno en esta otra Europa y de la que Alexander Duguin es un buen exponente de la raíz de un porvenir. 

 

Dependerá de la gran masa de afiliados que VOX va consiguiendo el dibujar esa sintonía con estos movimientos europeos. Sino lo lograra y se estancara en un partido a la derecha de lo ya existente, auguro un corto recorrido político. Mas todo apunta a pensar que el futuro es prometedor.

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¿Esos principios liberales son irrenunciables o podría haber una transformación hacia posiciones más conservadoras?

 

Para mí de ese liberalismo (y no soy el primero en decirlo) es imprescindible conservar el principio de igualdad absoluta ante la ley (de ahí esa oposición feroz de VOX  a la ley de violencia de genero precisamente por su nefasto concepto de “delito de autor” tan totalitario). Es igualmente imprescindible la defensa de un Estado Unitario y contrario al Estado fragmentador de las Autonomías como defensa de españoles iguales en derechos y obligaciones. Ahora mismo es un sentimiento transversal a izquierda y derecha la constatación de como, en según que territorio de España te muevas, tienes diferentes derechos u obligaciones en materia fiscal, sanitaria, educativa o lingüística, por no decir en concepción  y aprendizaje de una historia común para todos.

 

Eso es el liberalismo que yo quiero conservar. Definir el papel del Estado en la globalización es materia fundamental en este tiempo histórico y es ineludible su definición sin tener para ello miedo a nada o a nadie.