«Es imprescindible que aseguremos en todo momento nuestra convivencia»

Ni una palabra respecto a que esa convivencia se basa en dejar descansar a los muertos y más que esos muertos son los que  le han llevado a su padre y a él estar donde estan.

«La convivencia es incompatible con el rencor y el resentimiento, porque estas actitudes forman parte de nuestra peor historia y no debemos permitir que renazcan»

Claro que el rencor y el resentimiento forman parte de nuestra peor historia. Ese rencor ha hecho que en el pasado Consejo de Ministros se rehabilitara la dignidad de Luis Companys, aquel que si hubiera pillado a su bisabuelo, hubiera muerto en una checa.

«La convivencia exige el respeto a nuestra Constitución; que no es una realidad inerte, sino una realidad viva que ampara, protege y tutela nuestros derechos y libertades» 

Podía hacer referencia, ya que la Constitución lo hace a la unidad de España, al peligro separatista catalán, a lacras sociales, a los peligros de la inmigración o la explotación laboral. 

«La superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca puede nacer de la división, ni mucho menos del enfrentamiento, sino del acuerdo y de la unión ante los desafíos y las dificultades»

¿Está pidiendo algún tipo de negociación que se nos escape?

«Os tenemos que ayudar: a que podáis construir un proyecto de vida personal y profesional, con un trabajo y un salario dignos, a tener un lugar adecuado donde vivir y, si así lo queréis, a formar una familia y poder conciliar con la vida laboral»

Todo empieza por ese " sí así lo queréis". No Majestad, lo de formar una familia es una obligación de los más jóvenes, para hacer de la misma un pilar fundamental de la sociedad. Ese "si queréis" se convierte en un si tenéis huevos lo hacéis y esa falsa libertad nos lleva a que los gobernantes no tengan que cumplir lo anteriormente dicho, como lo del salario digno. Le invito a leer las anteriores legislaciones laborales y familiares. Eso sí, no había Rey, había un proyecto de instauración. Craso error

«Los ideales de la transición han sido el fundamento, la base de nuestra libertad y de nuestro progreso de estos últimos 40 años: la reconciliación y la concordia; el diálogo y el entendimiento; la integración y la solidaridad»

Esto lo ha explicado mejor Pio Moa, hoy en El Correo de Madrid:

El pueblo, por inmensa mayoría, decidió que la democracia debía hacerse a partir del franquismo y contra una vuelta a algo parecido a la república o el Frente Popular. Es decir, aceptando que el régimen anterior estaba agotado, decidió una democracia franquista,  reconociendo los inmensos logros anteriores. Pero los políticos decidieron que debía hacerse contra el franquismo. Unos frontalmente, los separatistas e izquierdistas;  y otros, los de derecha y democristianos a partir de Suárez,  indirectamente, procurando “olvidar el pasado”, como si este fuera vergonzoso o como si ellos mismos no provinieran de él.  Con ello inauguraban la conversión de la democracia en una política de la farsa permanente, empezando por la falsificación de sus propias biografías. El antifranquismo llevaba implícita la denigración y socavamiento de España, de su unidad e independencia,  de la idea de una comunidad cultural hispánica,  la anulación de la enorme obra realizada por Franco sobre la derrota de un Frente Popular cuya composición ya indicaba claramente su carácter y objetivos.

 

La cuestión se presenta así: el respeto a Franco y su legado debe ser constitutivo esencial de la democracia. Si se consiente el ultraje a sus restos ya no habrá freno a los desmanes que pueda cometer la tradicional “estupidez y canallería” de los frentes populares, estando como estamos ante el tercero de ellos.  Parece estar habiendo una reacción. Pero para que sea efectiva, para que dé lugar a una regeneración, a la vuelta a la democracia franquista votada en el referéndum de 1976, será preciso que algún partido lo tome como bandera. 

 

 

Total, un discurso más, parecido al de su antecesor perfectamente dirigido desde Moncloa en el que habita un señor que si puede nos matará a media España.

Gracias Majestad por su discurso sin sentido y sin fondo y por supuesto olvidándose de esos españoles que con una pinza en la nariz le defenderán, por lo que usted es para el enemigo, el símbolo de la Unidad de España.