Según ha publicado el Confidencial Digital altos cargos conocedores de esos estudios demoscópicos, el PP y los asesores externos con los que están preparando los próximos desafíos electorales han confirmado la consolidación de una tendencia que empezó a darse hace cuatro años: la pérdida de votantes de mediana edad y el“envejecimiento” del votante popular.

El malestar de los votantes populares de poco más de 30 años,  se empezaron a sentir defraudados por la gestión de la crisis económica de Mariano Rajoy.

En ese sentido, la desafección afectó principalmente a votantes de 30 a 40 años, de nivel adquisitivo medio alto, con estudios universitarios y Másters (de verdad, no los de sus dirigentes) que, después de años preparándose para empleos altamente cualificados se encontraron con un bloqueo de la contratación, algo que imputaron directamente al partido que gobernaba: el PP.

Según los datos manejados por el PP, gran parte del electorado de 30 a 50 años dejó el partido en diciembre de 2015 para votar a Ciudadanos. No obstante, el pacto de Albert Rivera con Pedro Sánchez para investir al líder socialista provocó que buena parte de esos votantes optasen de nuevo por el PP en junio de 2016.