Rocío Monasterio, la musa de VOX e Isabel la Católica de la política española, es una mujer hecha, derecha y de derechas.

Combina la ternura y bonhomía de una madre de cuatro hijos con la fortaleza de una arquitecto de renombre y prestigio.

Es entrañable y a su vez, aguerrida; maternal y a la par, emprendedora; compasiva y al mismo tiempo, combativa.

Es una mujer completa, fetén, de bandera en todos los sentidos. Rocío Monasterio es una de esas personas que desmontan la farsa feminista del heteropatriarcado y de la inutilidad que éste ha generado en la mujer a lo largo de los siglos.

Si Theano comentó a Pitágoras, si Hyparchia superó a Theón, si Diotima fue una prodigiosa discípulo de Sócrates, si Nicóstrara inventó supuestamente las letras latinas, si Catalina II sobresalió en la Rusia imperial y si Isabel la Católica es una de las reinas más enaltecidas de la historia de España, Rocío Monasterio está en su derecho de no acudir a la huelga del 8 de marzo y seguir siendo considerada una adamantina dama de hierro.