Se ha podido conocer por diversos medios de comunicación un hecho muy curioso en relación con las multas. Los ayuntamientos españoles multan hasta cinco veces más que la Dirección General de Tráfico, según se indica en el trabajo titulado Multas, ¿recaudación o reeducación? Sanciones de tráfico en los ayuntamientos españoles (2011-2014), que ha sido elaborado por la Fundación Línea Directa con los datos de 1,8 millones de asegurados.

La multa es un instrumento sancionador consistente en el pago de una cantidad de dinero que debe realizar una persona por cometer una infracción penal o administrativa cuando lo diga la norma aplicable. Es una herramienta útil y comúnmente empleada por la Administración Publica competente en cada caso para sancionar conductas constitutivas de infracción administrativa, pero las multas también pueden estar siendo utilizadas para obtener importantes ingresos.

 

Las multas, siendo un instrumento esencialmente sancionador, se han convertido en una herramienta naturalmente recaudatoria en muchos casos, en los que los entes públicos competentes deciden lograr presentar el mayor número de denuncias a través de sus agentes de la autoridad para iniciar procedimientos administrativos sancionadores cuya resolución impondrá la sanción pecuniaria correspondiente. La recopilación de hechos producidos sirve para acreditar esta situación.

 

En las páginas web de muchos medios de comunicación es posible encontrar noticias relativas a numerosas multas impuestas gracias a radares planificadamente colocados y sobre algunos grandes logros por conseguir realizar un amplio número de denuncias por infracciones administrativa

En las páginas web de muchos medios de comunicación es posible encontrar noticias relativas a numerosas multas impuestas gracias a radares planificadamente colocados y sobre algunos grandes logros por conseguir realizar un amplio número de denuncias por infracciones administrativa. En una ocasión, se difundió una imagen bastante polémica en la que se podía observar como dos policías locales posaban orgullosamente con una gran cantidad de papeletas de denuncias por infracciones, cuando, ciertamente, no es una buena noticia que se vulneren normas prohibitivas.

Son diversos los factores que facilitan el uso de las multas para lograr dinero. Puede pensarse, principalmente, en la autotutela administrativa, por la que las Administraciones Públicas pueden actuar sin que sea necesario acudir a un órgano jurisdiccional, y en la presunción de veracidad que tienen los agentes de la autoridad al denunciar hechos sancionados administrativamente.

 

El empleo de la multa como medio recaudatorio puede provocar diversas distorsiones, ya que las sanciones pecuniarias deben utilizarse para castigar a los que verdaderamente infringen normas prohibitivas cuya sanción sea pecuniaria, no debiendo emplearse para ganar dinero. Si se comete una infracción, debe haber sanción, pero, en el caso contrario, no debe imponerse un castigo, existiendo riesgo, si se pretende recaudar, por el que los entes administrativos competentes pueden actuar con desviación de poder, por usar un instrumento jurídico con un fin distinto al legalmente establecido, haciendo que el acto sea anulable.

Desgraciadamente, no es extraño, en la actualidad, encontrar situaciones en las que las Administraciones Públicos actúan perjudicando a los ciudadanos. Esta circunstancia produce un contundente debilitamiento del Estado de Derecho y problemas para el correcto desarrollo de las actividades de la sociedad.