María Lilia Genta es docente y articulista en diversos medios gráficos y virtuales. Es hija del filósofo católico Jordán B. Genta, uno de los primeros caídos a manos de la guerrilla marxista en los años setenta.

En esta entrevista nos habla de la situación política de Argentina y de como tanto el macrismo como el  kirchnerismo son nefastos para el país. También nos habla de alguna esperanzadora realidad como NOS,  presidido por el Mayor del Ejército Juan José Gómez Centurión, condecorado en la Guerra de Malvinas con la más alta condecoración.

Tanto macrismo como kirchnerismo están siendo nefastos para Argentina...

La respuesta es sí. Pero permítame antes de referirme al kirchnerismo, al macrismo y a los demás partidos presentar un poco a la Argentina como país, cómo es hoy. Me parece necesario sobre todo para el público español.

 

¿Cuál es el por tanto el panorama general del país en la actualidad?

Argentina es un país incomprensible hasta para los mismos argentinos. Es un país de grandes contrastes. Riquezas naturales, petróleo, extensas pasturas para la agricultura y la ganadería se enfrentan del otro lado de esta suerte de claroscuro con un 35 por ciento de pobres, indigentes, planes de ayuda, comedores públicos (en vez de comida en las casas), tres generaciones que no conocen el trabajo porque viven de la ayuda social. Esto en lo económico. En lo que respecta a la situación cultural y social nos encontramos con el mismo fenómeno. Contrastes y claroscuros. Asombramos al mundo con la “ola celeste” que se opuso al aborto y a la ESI (educación sexual integral o mejor dicho, deformación sexual integral). Verdaderas mareas humanas llenaron las calles y las plazas y se triunfó en el Congreso.

Pero el aborto ya estaba impuesto por medio de un fallo de la Corte Suprema de Justicia, un fallo cuya vigencia está más firme que nunca a pesar de que es contrario a la Constitución (además, por supuesto, de violar la ley natural y la ley de Dios). En otro orden, vemos a pilotos de Malvinas que asombraron al mundo y a muchos otros héroes de esa guerra poblar las cárceles por haber derrotado al comunismo en los años 70 mientras los peores de aquellos guerrilleros que sobrevivieron se alternan en el gobierno. Es en este contexto que aparecen estos dos fenómenos. Y así pasamos del horror del kirchnerismo, mixtura de izquierda y peronismo, al macrismo que prometía un “cambio”. Hubo cambio de modales , pero no más.

 

Ambos, de una manera más descarada o más moderada, destruyen los cimientos de la cristiandad en Argentina...

Así es efectivamente. Difieren en algunos aspectos pero en lo esencial uno y otro son contrarios a la tradición católica de la Argentina.

 

¿Cuáles son las principales diferencias entre los dos y las principales similitudes?

Bueno, el kirchnerismo significó un horror de doce años, sobre todo la etapa del “cristinismo” que agregó un toque de locura y perversión propio de la singular personalidad de Cristina. Fueron doce años de saqueo sistemático, corrupción, odio, persecución, caos social. Nuestras relaciones exteriores limitadas a Cuba, Venezuela y algo Bolivia (Evo Morales hizo coincidir el indigenismo izquierdista con el capitalismo de mercado por lo que hace la suya y no se pliega tanto al bloque populista). En esta época surgeLa Cámpora, una suerte de herederos de la vieja guerrilla setentista. Paralelamente a este proceso aparece el macrismo que logra conquistar y gobernar durante ocho años la Ciudad de Buenos Aires. En ese momento muy buena gente integraba parte del Pro, el partido de Macri y éste con su profesión y mentalidad de ingeniero realizó una importante obra pública que evitó las inundaciones y otros muchos males de la Ciudad.

 

¿Cuando surge el problema de la identidad cultural del macrismo con el kirchnerismo?

 Surge cuando el Pro se une al Partido Radical y la Coalición Cívica para intentar alcanzar el gobierno nacional. Y aquí comienza Cambiemos, el frente que propone el cambio. Los radicales, un partido centenario muy anterior al peronismo, son en su mayoría antimilitaristas y en menor número masones y anticatólicos aunque para ser absolutamente veraz existió y existe un pequeño grupo de radicales nacionales; para darle un ejemplo, el que fuera Ministro de Defensa, Jaunarena. La Coalición Cívica es punto y aparte porque depende de la insólita personalidad de su mentora, Lilita Carrió, una antigua radical cuya conversión al catolicismo, proclamada y vivida con la exageración del caso, aumentó el barullo -nosotros decimos “corso a contramano”-que tiene en la cabeza. Hay que reconocer no obstante su enorme valentía en denunciar la corrupción kirchnerista casi en soledad.

 

Con Cambiemos el Pro abandona las líneas iniciales de su pensamiento (una centro derecha moderada) representada por sus mejores hombres, muchos de ellos excelentes en la gestión. Los jóvenes del Profueron educados en los más elegantes colegios católicos, eran mayormente, comenzando por Macri, egresados de la Universidad Católica Argentina. ¡Vaya si cambiaron! Dejaron de escuchar a los pensantes e importaron a un gurú ecuatoriano, Durán Barba, experto en ganar elecciones. Pero una cosa es ganar elecciones y otra gobernar. Y esto lo digo porque al gurú lo sostuvieron hasta el día de hoy como guía intelectual.

 

¿Qué rasgos tiene Durán Barba?

Durán Barba es un típico representante de esta posmodernidad sujeta a los dictados culturales e ideológicos del Nuevo Orden Mundial. En síntesis: el matrimonio homosexual, la ESI, la política de género vienen del kirchnerismo y se agravan con Cambiemos. Entonces aparece el tema del aborto promovido directamente por Macri con el agravante de que al inicio de su mandato como Presidente juró, en un Congreso Eucarístico, es decir delante del Santísimo, defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

Bien, he procurado hacer un paralelo entre kirchnerismo y macrismo para que se advierta en qué se parecen y en qué difieren.

 

Pareciera que ambos son siervos del mismo señor, que domina los destinos mundiales...

Sí, es cierto. Sobre todo desde que el partido gobernante nos entregó a los mandatos del Fondo Monetario Internacional: con los dólares viene la exigencia explícita del aborto y la ideología de género, impuesta a todo nivel de la sociedad y del Estado. A estas presiones algunos países se resisten, por ejemplo, Hungría, Polonia, y más cerca Brasil y Estados Unidos con Bolsonaro y Trump respectivamente. Pero este no es el caso de Argentina. Nuestra bella ciudad de Buenos Aires tiene el “honor” de ser considerada una de las capitales del turismo gay… y esto desde que la gobiernan los ex alumnos del Colegio Cardenal Newman, uno de los más antiguos y tradicionales colegios católicos de Argentina.

 

Al parecer, por ahora no se vislumbra una alternativa con posibilidades de salir...

En lo inmediato no. A mediano plazo, quizás sí.

 

Algo que llena de profunda pena a los argentinos verdaderamente católicos...

Sí, sin duda. Aunque no nos abandona la esperanza.

 

¿La gente se ve "obligada" a elegir entre estas dos malas opciones?

No necesariamente. Hay otros partidos distintos, que van desde el liberalismo extremo (Espert) hasta un peronismo “racional” liderado por el ex Ministro Lavagna (que nos sacó de la crisis del 2001), una extrema izquierda que llena las calles pero no saca votos, y hace apenas cuatro meses la aparición del partido NOS, que tiene un cierto parecido con Vox. Pero a pesar de todo, esta elección se ve muy polarizada entre macrismo y kirchnerismo.

 

¿Cómo está organizada la resistencia católica que se opone a estos modelos?

La resistencia católica actual surge a partir de la llamada “ola celeste” que promueve el sí a las dos vidas.  Cuenta con un fuerte apoyo evangelista. Este es un fenómeno que se dio en gran medida en apoyo a Bolsonaro, en Brasil y que, a mi juicio, se trata de un fenómeno hispanoamericano, no conocido en Europa. El triste tema es que los evangélicos van a las marchas con sus pastores a la cabeza. Los católicos marchamos huérfanos de los nuestros, salvo algunos pocos obispos eméritos y algún cura desobediente que se atreve a acompañarnos.

Esta resistencia, en forma incipientemente orgánica, está contenida en el ya mencionado partido NOS, que preside el Mayor del Ejército Juan José Gómez Centurión, condecorado en la Guerra de Malvinas con la más alta condecoración que entrega el Estado Argentino. Gómez Centurión es uno de los héroes de aquella guerra; pero, además, es Licenciado en Ciencias Políticas y en Ciencias Económicas. Es un hombre de gestión (estuvo en los dos gobiernos de Macri en la Ciudad de Buenos Aires y en los primeros dos años del gobierno nacional) siendo memorable su actuación en la Aduana, uno de los máximos nichos de la corrupción kirchnerista. En cuanto el macrismo dio su giro en favor del aborto y su sometimiento al poder financiero abandonó el gobierno. Ahora intenta su propio camino. De momento es una esperanza. Veremos.

 

¿Y cuál es el papel de la Iglesia en Argentina a este respecto?

La Iglesia en Argentina oficialmente está ausente de todos los temas de trascendencia que afecten a la verdad de la Fe y aún al mero orden natural. Se refugia en la “pobreza”, en la defensa de los pobres, pero no a la manera de un San Felipe Neri, por ejemplo, sino con una visión absolutamente sociológica más próxima a los populismos de izquierda que a la Doctrina Social Católica. Aún los obispos, que sabemos son de buena doctrina, tampoco nos acompañan. A buen entendedor… no hace falta señalar el origen de esta situación. Esto explica por qué tenemos que andar con los evangélicos: al menos creen en Dios y en el orden natural y lo proclaman. La Jerarquía Católica evita toda definición clara sobre la ideología de género, la ya citada ESI que se aplica en las escuelas desde el Jardín de Infantes y cualquier otro tema “conflictivo” para el Poder Mundial. Cuando se jugó el aborto fue sólo gracias a los laicos que ganamos en el Congreso.