Yo también les deseo mucha suerte.

 


A las mujeres que padecen humillaciones,
acoso laboral y sexual, diferencias salariales,

peores trabajos...
Yo les deseo mucha suerte...
A la mujer:
Suerte prisionera de la vida...

que no entiendes...
suerte doncella de la armonía

a la que todos desean hundir...
suerte dama de la noche

y de los días...
suerte y continúa tu camino mirando

siempre hacia adelante...
suerte y valor para escoger

las mejores rutas para progresar
y contra el machismo

y la desigualdad luchar...
pelea, que en algún momento de la historia,
se obtendrán mejores frutos que hasta ahora...
Suerte niña de ojos tristes

y que no te metan en una cárcel de piedras...
escapa antes de este horrible lugar

en que estás ahora
si vivir se te hace insoportable....

Y ese créeme, es el mejor consejo...
Mujer, mujer, ¿de qué te quejas?...

mujer, mujer, sé una niña nueva,
Y corre, corre,

antes de que sea demasiado tarde...
A París, Ecuador o Venezuela...

¿Qué importancia tendrá?...
Pero corre...

escapa y denuncia tu situación.
Mujeres de las que nadie

se ha preocupado lo suficiente...
pero piensan en que se recuperarán,

la dicha alcanzarán y progresarán.
Preocuparos por los animalitos abandonados

a su suerte como vosotras,
os ayudará a vivir,

os ayudará a ser felices.

 

                    

 

Niña alcohólica.



Su madrina la crió, ella era especial,
siempre iba arreglada, maquillada, con joyas
y bien peinada.
La niña de ella aprendió a beber una copita,
estaba rica.
Estaba claro, la estaban educando
para ser mala y no buena.
Beber no le disgustó y a escondidas siguió,
mezclaba de varias botellas y el líquido se acabó.
La madre se dio entonces cuenta y ha dicho ¿cuál de las dos?,
la grande o la pequeña, o fue madrina, ¿qué pasó?,
entonces las vigiló y a la chiquita cogió,
se había bebido todo, que contenta se quedó.
Le había gustado tanto que no quería confesar
y mentía diciendo: "a mi madrina la he visto yo, no fui yo".
Pero era tarde ya, pues no había lugar a dudas,
pues anduviera muy contenta cometiendo travesuras.
Se le prohibió beber más, pero no se le iba a negar,
la copita de madrina tenía que continuar.



                                 

He mentido, he robado, he matado, pero no he...

 

...Pero no he fracasado en el amor,
bien sabiendo lo que soy, me han aceptado y querido
y tratado como a un niño, yo que vivía para el vicio,
ese hombre se me acercó y tocó mi pelo negro,
junto a mis ojos lloró, tomó mis manos muy frías
junto a las suyas que hería pues quería que supiese
que él también dolor tenía, y es por ser como era yo.
Al final me convenció, me bajó un ángel Dios cuando
menos lo esperaba, mis pistolas tiré al río,
dejé de dirigir la banda y le seguí como a un santo
que a un ser humano le habló,
porque tal de mí nacía, ser una persona honrada
y tan solo precisaba tener a mi Salvador.
Ahora vivo de mi sueldo, y con esmero le atiendo,
pero más me ha dado él, me sacó de la ruina
en que me metiera yo, por creer que era la forma
de hacerse fuerte y mayor.
He mentido, he robado, he matado, pero no he
fracasado en el amor.


..................

 

Mi renault Dacia.

 

 

Mi renault 11 iba viejo, mi amigo, mi compañero,
lo durmieron en invierno, noviembre de 2008, tuvo que venir otro coche,
mucho me lo pensé, porque yo a Reynold le amé,
me lo compró mi papá y en el corazoncito mío, siempre estará...
Ha venido con historia y esa historia se llevará,
pero sólo conmigo morirá. Tengo fotos de todas sus tuercas,
su motor, sus cuatro puertas, por delante y por detrás,
siempre estará en mi cabeza.
Dacia es de calidad, de mi bolsillo también,
son buena compañía,
me lleva a todas partes, de noche y de día,
tiene el color del mar gallego,
que no de otro lugar,
esa es una realidad. Heredó de mi renault 11
los cojines de gatito, las alfombritas de plástico
y también mi cariñito, pues será mi cochecito,
pero algo es verdad como mi primer
amigo no será.
Tiene calefacción, aire acondicionado,
ah¡, las ventanas abren con un botón, es tan bonito
que cuando voy por las calles,
las personas que van por las aceras se voltean para verlo,
y Dacia presume de tuercas, de maleta y cuatro puertas.
Llegó a mí, en un frío invierno,
pero es como meterse en una piscina calida
por su color azul mar, pero jamás olvidaré
lo que hubo que dejar atrás,
un coche con mucha historia para mí,
historia que no puedo contar.