De verdadero miedo. Cuatro “vicepresidencias “ integrarán el gobierno de orcos y comunistas de Pedro Sánchez. Nadia Calviño, monaguilla de las oligarquías de Bruselas, besaculos de Christine Lagarde, asumirá la vicepresidencia económica. Carmen Calvo será la que ostentará las funciones de “memoria democrática”, eufemismo que equivale a la implantación de la memoria soviética. El hijo de terrorista y nieto de chequista Pablo Iglesias asumirá la vicepresidencia de “derechos sociales”, y una tal Teresa Ribera la de “Transición ecológica y reto demográfico”.

¿Qué “derechos sociales” puede defender un marxista asentado en el lujo burgués de la Mansión de Galapagar cuya bocaza viperina sólo propugna la represalia, el sentido materialista de la vida y la lucha de clases? Con una Seguridad Social quebrada, las pensiones arruinadas y financiándose a crédito y una deuda pública en un 98 cien del PIB, poner los “derechos sociales” en manos de un comunista es una bomba de relojería.

Pablo Iglesias no es diferente a Nadia Calviño, vicepresidenta económica. ¿Que esta última va de liberal y de pija burguesa bien relacionada en Bruselas? ¿Y..? Es lo mismo que el comunista. Los dos han garantizado ya pleitesía a la élite política y económica rectora de la Unión Europea, que más bien podría llamarse Unión Soviética Europea: el Banco Central Europeo presidido por Christine Lagarde y la Comisión Europea. Calviño e Iglesias tienen un sentido claro de la economía: el aumento de impuestos, la confiscación tributaria y la supresión de la clase media.

La aplicación de los impuestos a rentas altas, empresas digitales y bancos, con que la izquierda agita ahora su banderita “Robin Hood” es en realidad la antesala para matar a la iniciativa privada y emprendedora, crear más paro y subyugar tributariamente a todos los españoles. Este escenario es exactamente el que quiere esa dantesca y peligrosa alimaña llamada Christine Largarde del BCE, antes presidenta del FMI; aquella, recuerden, que en infinidad de foros se ha mostrado en contra de que los jubilados “vivan tanto tiempo” y en que España necesita 270 mil inmigrantes anuales para “pagarnos las pensiones”.

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La Unión soviética Europea que ha convertido España en felpudo de Francia y Alemania, en puerta de entrada del islamismo y la inmigración masiva, está de enhorabuena con el gobierno de Sánchez. La sumisión del pueblo español a las oligarquías que quieren disolver la identidad cristiana y cultural y liquidar la libertad económica y personal, está garantizada. ¿Una Unión Europea que fuese sostén de Naciones libres permitiría un gobierno español con comunistas confiscadores que sobredimensionarán la deuda pública y el paro suprimiendo libertades ciudadanas? No. Pero la Unión Soviética europea quiere naciones rehenes de la deuda y la yugulación fiscal. Así lo ha demostrado.

La Vicepresidencia de Transición ecológica de Teresa Ribera no es más que la otra parte de la dictadura económica y confiscatoria que nos espera. Que Greta Thunberg y los cientos de políticos y empresarios trepas de la “jet mundial” apoltronaran su culo en España a cuerpo de rey durante dos semanas en la Cumbre COP 25 trae el regalito que esperábamos: España exterminará los motores diesel en menos de 20 años así como la ganadería y las industrias cárnicas. Por supuesto, el hecho de subvencionar las caras e ineficaces “energías renovables” y el exterminio de la energía nuclear nos pondrán la factura energética más cara del mundo. Los “Impuestos verdes” que la izquierda aplaude con las orejas se aplicarán a la carne o a los vehículos de más de 10 años. Las restricciones a la libertad de circulación con vehículos a motor de combustión están garantizadas. La libertad personal se extermina para imponer el credo pijo progre elitista de los coches eléctricos que Papa Estado deberá subvencionar; ergo, más impuestos… Y menos libertad de elegir y circular. Las clases populares serán barridas del “ascensor social” por un “liberticidio” planeado por la izquierda del odio.

Carmen Calvo, la siniestra y pacata Vicetodo de Pedro Sánchez, nos dará más vueltas de rosca en torno a la “ley de memoria histórica” a cuya reforma en ciernes sólo se ha opuesto Vox. Y la misma va a entrañar, como todos sabemos la multa, la inhabilitación y la cárcel a quién hable ya no bien, sino objetivamente del franquismo. El sañudo derribo de símbolos cristianos, la persecución del callejero y la represión contra las organizaciones y Fundaciones como la “Fundación Nacional Francisco Franco” que custodia los archivos y documentos de la verdad de la historia, van a ser una constante. Será impuesto el relato oficial revanchista de forma definitiva, y los homenajes a la Unión Soviética se producirán en medio de los aquelarres de los homenajes a las “víctimas del franquismo”.

George Soros está encantado con su hijo político predilecto del Occidente Europeo, Pedro Sánchez. Vino a visitarlo en junio de 2018. Las Fundaciones de George Soros tienen a buen recaudo el patrocinio de “me too” en España; las manifestaciones feministas que sólo ven delito y agresión machista cuando el autor es hombre y español; y la arribada masiva de inmigrantes a bordo de ONG mafiosas como Open Arms financiadas por el magnate especulador. Irene Montero, futura Ministra ultrafeminista de Igualdad, hará posible la desintegración definitiva de la libertad del hombre español heterosexual que en el Código Penal será señalado expresamente como culpable siempre que una mujer empoderada y feminista así lo quiera y decida con su mero testimonio.

Una mezcla de olor a hijoputismo, naftalina y comunismo empalaga la atmósfera de España. Los arreos del poder están en manos de criminales de obsesiones ideológicas impenetrablemente malignas, liberticidas y antiespañolas.