¡Chupa del frasco, Carrasco! Así de completito definen PSOE y Adelante –léase atrás– Andalucía a la ultraderecha que encarna, según estos lumbreras sin lumbre, VOX, sin reparar esta juntiña que ella misma constituye la ultraizquierda, ya que en España no hay izquierda a secas que valga.

Ante esta afrenta, nunca de caballeros ni de caballeras, cabe endilgarles los mismos descalificativos, pero opuestos y reajustados a la verdad, esto es, no demagógicos, aunque sí de mayor peso y poder tóxico al bien común, como igualmente ajustados a una realidad constatable y contable, las bases infectas de un populismo que a modo de metástasis está descomponiendo el tejido social y conduciéndonos a la bancarrota.

Esta ultraizquierda de jipis reconvertidos en urbanitas con chaqueta y zapatitos de charol y de podemitas con casoplones es la madre de un feminista radical, nacionalfeminista por más señas, una Industria de Género que odia a los varones, pero que vive a su costa, ya que cada hombre heterosexual en esta España de Género se reduce a un cajero automático al que saquear desde una ilegal jurisprudencia feminista que dicta el Poder Ejecutivo; esta ultraizquierda es amiga de una inmigración ilegal que colabora en altas tasas de delincuencia sexual, que llega sin contrato de trabajo o regulación de ninguna naturaleza, que pagamos todos y que se supone votarán a sus protectores, un clientelismo más de los varios en curso que nutren a quienes nos desgobiernan; esta izquierda extrema, de pura nulidad, mantiene a Andalucía, después de haberla gobernado 40 años, en la cola del país, véase las tasas de educación, desarrollo y nivel de vida; esta izquierda sectaria es la madre de un negocio clientelar que nació precisamente en el campo andaluz con el Plan de Empleo Rural(PER), un ardid para motivar el voto amigo, pensado por socios listos, empresa que ahora se ha ampliado a todo el país con el rollo ese del Género, un engaño a la mujer para ordeñarle su voto a costa de mantener un maltrato creciente en la sociedad, maltrato que se necesita para que fluya el dinero destinado a igualdad; esta izquierdísima teatrera es tan franquista que sigue cada día apegada a la figura de Francisco Franco cuyo rédito electoral viene explotando desde que éste muriese y cuya guinda es la inminente exhumación; esta izquierda extrema, de extremos y extremistas, aprobó en el año 2004 la Ley Integral de Violencia de Género para así poder comenzar a recibir los Fondos Europeos destinados a Igualdad, fondos que se están tirando literalmente a la basura, dado que se emplean en chochocharlas, el mapa del clítoris en el que se enseña a las señoras a reconocer las partes del chichi, supongo que con un espejito de bolso, esos que hay de aumento, y cursos de masturbación para chicas jóvenes, maduritas y abuelas, al objeto de prescindir del imprescindible instrumento masculino; esta izquierda que debiera renovar sus argumentos, porque arrastra los mismos desde tiempos del hora capitalista Felipe González, promueve la homosexualidad para tener listo otro caladero de votantes a los que sólo basta permitir una comparsa anual que recorra las calles y hacerles creer que se les han regalado derechos cuando todos y todas, independientemente a nuestros gustos privados, tenemos exactamente los mismos derechos recogidos en nuestra Constitución, otro colectivo más timado de malas maneras, porque en muchísimos casos se trata de gente sensible y buena que merece por igual el respeto que todos merecemos, sin distinción o diferenciación alguna por su respetable condición.

Pero leamos al gran don Antonio Machado (Poema de un día), poeta universal, filósofo, maestro, buen hijo y buen hermano, él nos ilustrará sobremanera en lo que venimos relatando:

Es de noche. Se platica

al fondo de una botica.

-Yo no sé,

don José,

cómo son los liberales

tan perros, tan inmorales.

-¡Oh, tranquilícese usté!

Pasados los carnavales,

vendrán los conservadores,

buenos administradores.

 

José R. Barrios