Los que un grupo de -dice la prensa- independentistas catalanes, han arrojado a la cantante Marta Sánchez al grito de fascista, porque doña Marta Sánchez, como se recordará, hizo una versión del Himno Nacional unos meses atrás. O años, que a uno ya se le van las fechas en este lodazal de continuo dar vueltas a la misma noria. 

 

Doña Marta Sánchez nunca ha figurado entre mis preferencias. El Himno Nacional de doña Marta Sánchez, tampoco. Entre otras razones, porque el Himno Nacional de España es una marcha militar de tiempos de Carlos III que nunca ha tenido letra. Nunca, pese a las buenas intenciones de los que usan la letra de José María Pemán, y pese a la necedad de los que -del otro lado- consideran que tal letra de Pemán fue oficial durante lo que llaman franquismo.

 

Independientemente de mis preferencias musicales y de mi opinión de que el Himno Nacional de España debe seguir siendo lo que siempre ha sido -y más ahora, cuando la posible letra no hablaría de Patria, de Honor, de proyecto común de los españoles, sino de democracia, tolerancia, progresismo y cutrez-, este hecho demuestra algo importante.

 

Y es que ya sabemos para qué les sirven los huevos a los separatistas catalanes: para tirarlos inútilmente. Eso nos lo pondrá más fácil a los que sabemos que tales productos sirven para otras cosas, y si Dios lo quiere algún día se demostrará.