Ya se ha confirmado la celebración de unas nuevas elecciones generales por la imposición de Pedro Sánchez ante la impotencia para cambiar la situación por la iniciativa de Felipe VI, que, por tener las manos atadas, no pudo presentar otra candidatura a la investidura para la Presidencia del Gobierno dentro de los márgenes del artículo 99.5 de la Constitución, ya que el actual presidente del Gobierno en funciones no tenía ganas de perder otra votación de investidura, algo en lo que ya es un experto, pues solo consiguió la victoria en una votación porque la misma se trataba de la moción de censura orquestada para echar a Mariano Rajoy del Gobierno.

 

Pedro Sánchez afirmó, en la sesión de control del pasado día 18 de septiembre, que esperaba una mayoría más clara para que “los señores Casado, Rivera e Iglesias, no tengan la capacidad de bloquear la formación de un Gobierno”. La afirmación del líder del PSOE se puede interpretar en el sentido de entender que Pedro Sánchez solo presidirá el Gobierno con sus condiciones y sin que haya más partidos políticos representados en el Consejo de Ministros, aunque esa sea la opción más razonable desde el punto de vista institucional teniendo presente que la moción de censura contra Mariano Rajoy tuvo éxito gracias a un apoyo gratuito de Pablo Iglesias del que puede haberse arrepentido el líder de Unidas Podemos por el modo en el que Pedro Sánchez supo atribuirse el éxito de medidas ideadas por sus oponentes en la izquierda ideológica invisibilizando a Pablo Iglesias.

 

Las únicas opciones para los dirigentes del PSOE desde las elecciones generales del pasado día 28 de abril fueron las de constituir un Gobierno en solitario o ir a unas nuevas elecciones generales en las que pudieran rentabilizar un relato preconstituido con el que culpar a Unidas Podemos de la repetición electoral. En Unidas Podemos se adivinaron las intenciones y, por ese motivo, siempre se luchó por crear un relato con el que confrontar al PSOE, en el que pueden incluirse las electoralmente imprudentes peticiones de Pedro Sánchez a Pablo Casado y Albert Rivera.