Que España –apesta políticamente por la podredumbre- existente en nuestra querida y admirada patria es incuestionable, el Presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, con el fin de –enmascarar- el desposeimiento que quiere hacer a los herederos del Ducado de Franco, aboliéndolo o eliminándolo. En este caso concreto donde la afectada es Doña Carmen Martínez-Bordiu Franco, titular del mismo actualmente, debería presentar sin más dilación contra este –inepto y estólido personaje-, una demanda, ante la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España, por llevar al Parlamento una proposición de Ley, de –miserable contenido-, posiblemente en concomitancia con la ministra de Justicia la señora Salgado, que es de quien depende la reglamentación para conceder estos –títulos-, con el objeto de abolir 30 títulos nobiliarios, deshonrando así la hidalguía de muchas familias, pisoteando su grandeza y honorabilidad, obviando los méritos que hicieron posible la concesión de estas dádivas o prebendas.

 

La Genealogía, es la ciencia que tiene por objeto buscar el origen y la filiación de las familias cuyos títulos siguen estando vigentes, representados en la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España (ya citada), eliminando este tipo de -regalías- otorgadas como en este caso, por el Rey Juan Carlos mediante una Real Orden, y anteriormente por otros monarcas de cuantos reinaron en España, desde la época de los reinos de Castilla, León, Navarra y Aragón

 

La palabra “genealogía“ proviene de las voces griegas genos (raza) y logos (ciencia), y consiste en la enumeración o encadenamiento de los antepasados de una persona o personas. Y la –heráldica-, trata la historia de los símbolos, escudos o blasones que identifican a estas familias miembros de la nobleza especialmente.

 

Los títulos –nobiliarios- los conceden los Reyes y los Jefes de Estado, en pago o reconocimiento de alguna gesta destacada llevada a cabo por una determinada persona, en este caso –líder- indiscutible de una familia. Tratar de eliminar los títulos de nobleza concedidos en este caso por el General Francisco Franco Bahamonde a partir del año 1948 de la pasada centuria, una vez restaurado el reconocimiento a la –nobleza-, eliminado desde el inició de la II Republica por el Gobierno del Frente Popular, me parece una enorme aberración. Esperemos la reacción de los poseedores de estos títulos que no estarán dispuestos a aceptar tan burda infamia, pues supongo que algo tendrán que decir al respecto.

 

En España hay 2.964 títulos de nobleza totalmente vigentes, de estos 417 poseen la distinción de “grandeza de España”, sólo 10 entre las casas ducales como Alba, Albuquerque, Fernán Núñez, Infantado, Borbón, Medinaceli, Medina Sidonia, Osuna, Peñaranda y Villahermosa, suman 199 entre ellos 36 ducados.

 

Me gustaría citar al General don Juan de Prim y Prats (1814-1870), que adquirió gran notoriedad entre la nobleza, ya que sus títulos de, Conde de Reus, Marqués de Castillejos y Vizconde de Bruch le habían sido otorgados por Orden Real, en agradecimiento a sus éxitos en la Guerras Carlistas y de África especialmente, por su intervención en las batallas de Castillejos y Tetuán. Tales títulos eran hereditarios y tenían “grandeza de España. Este insigne militar siendo presidente del Parlamento, fue asesinado en la madrileña calle del Turco por un ácrata cuando regresaba a su casa en un coche de caballos conocido como “berlina”. Este crimen forma parte de los cinco magnicidios ocurridos en España. El Rey Amadeo de Saboya le concedió a su hijo Juan Prim y Agüero el título de Duque de Reus, sustituyendo el de marquesado con la misma denominación que había heredado de su padre.

 

Los títulos que más persigue el impresentable de Sánchez... sus esbirros y sus amigos de la izquierda más radical, podemitas, republicanos, separatistas y la gente del mal vivir son lo que el General Franco le concedió a una series de Tenientes Generales que había destacado en la “Cruzada Nacional“, así como a algunos políticos de connotaciones monárquicas como José Calvo Sotelo, vilmente asesinado antes de iniciarse el alzamiento nacional, por los sicarios y asesinos que estaban a las órdenes del comisario político, Santiago Carrillo, que recibía ordenes directas de Stalin.

 

Tenientes Generales como, Enrique Varela Iglesias como duque de Varela, Fidel Dávila-Arrondo duque de Dávila, Luis Moscardó héroe del Alcazar de Toledo, marqués del Alcazar…… personajes civiles como Sancho Dávila marqués, Camilo José Cela marqués, Mario Vargas Llosa (escritor peruano) marqués, Vicente del Bosque, seleccionador del futbol español campeón del Mundo. No obstante, creo, que estos últimos títulos fueron concedidos por Real Orden durante el reinado de don Juan Carlos I.

 

En las islas Canarias existen muchos de estos títulos, cuyas concesiones se remontan a algunos siglos atrás. El más antiguo es el Marquesado de la Gomera. Otros como el del Muní, Condado de la Vega Grande y de Guadalupe, Marquesado de la Florida, de Guísla Guiselín, de Bajamar, de Tenerife, de Arucas, de Villanueva de Prado, de Adeje, de Celada, y tantas otros de más o menos “-prosapia-“.

 

 Hubo una época no muy lejana cuando los “nobles” eran propietarios de extensas hectáreas de tierras, conocidas como “latifundios“, especialmente en el sur de España, que cultivaban un buen número de jornaleros, percibiendo por ello unos míseros jornales.  

 

La Ley de la Reforma Agraria de España de 1932, propiciada por el ministro del Agricultura, Marcelino Domingo, fue uno de los proyectos más ambiciosos de la 2ª Republica, dada su pretensión de resolver un problema histórico, como era la desigualdad social que existía en el sur de España especialmente, donde las extensas propiedades que poseían unos miles de familias, donde mas de dos millones de jornaleros, vivían en condiciones miserables.

 

El sistema que se adoptó para resolver tan lacerante- problema fue la expropiación con indemnización, de una parte de los latifundios, que serían entregados en pequeños lotes de tierras a los jornaleros. Esta reforma no consiguió satisfacer las expectativas que los jornaleros esperaban.

 

En abril del año 1935, con un gobierno remodelado formado por radicales y cedistas (1) presidido por Alejandro Lerroux, creó una nueva Ley para la Reforma Agraria, siendo ministro de Agricultura Nicasio Vilayos y Vilayos, que entro en vigor el 01 de agosto de 1935, que suprimió la expropiación sin indemnización, lo que supuso una gran alteración de la Ley anterior.

 

Ahora lo que nos queda es esperar, a ver si el “ignaro” de Sánchez lleva adelante esa proposición de Ley o como suele suceder con su forma de actuar, donde se impone siempre su más execrable cobardía, o se trata de un “brindis al sol“, con el fin de impresionar a quienes le “programan” su lamentable forma de gobernar.

   

Los españoles de bien, no deberíamos permitir el irreverente comportamiento de este sujeto, que atenta contra la grandeza de España en su conjunto y que lo único que sabe es mentir y ocultar los informes que le hacen los miembros de los servicios Jurídicos del Estado y de otras Instituciones, como son el Tribunal Supremo y el Constitucional, que de hacerlos públicos pondrían en evidencia su constatada –incapacidad intelectual-.

(1) Miembros del partido de José María Gil Robles, cuyas siglas son la CEDA o Confederación Española de Derechas Autónomas.

 Juan Dávila-García.