A Paloma Bellas, redactora de El Correo de Madrid, le encanta escribir y comunicar a través de la palabra, tanto escrita como oral. Felizmente casada y madre de tres hijas nos habla en esta breve entrevista del feminismo desde el sentido común, el menos común de los sentidos que decía Balmes, pero no para ella, pues siempre hace alarde de él en sus artículos.  

¿La mujer tiene que ser femenina o feminista?

La mujer tiene que ser mujer. Y por ello representar y defender la condición femenina que le corresponde. Ser mujer es tan maravilloso como ser hombre. Cada uno en su género ha de sentir de forma natural el instinto que se le ha otorgado, sin pretensiones ni comparaciones absurdas entre ambos. Yo soy mujer, y siento muy dentro de mí el instinto de la feminidad.

El feminismo más que defender a la mujer es una ideología antisistema...

Cualquier extremo es malo. Siempre he pensado que en el término medio está la virtud. El feminismo en sí mismo, bien entendido, no es negativo... siempre y cuando no exceda el concepto que defiende a la mujer. El problema de hoy es, sin duda, una deformación absurda y contraproducente, que un colectivo de mujeres ha querido imponer para representar a una mayoría que nos sentimos orgullosas y agradecidas por ser mujeres y por ende, madres, hijas, hermanas, esposas...

Y un movimiento excluyente...

Sin duda. Pero en este punto creo conveniente matizar. Se excluyen ellas solas, el colectivo al que hice referencia en el punto anterior. Es una minoría que hacen mucho ruido pero no representan a la gran mayoría de las mujeres que nos sentimos mujeres y queremos a los hombres por lo que representan.

¿Cómo valora el don de la maternidad?

La maternidad es un REGALO que la naturaleza nos ha hecho a las mujeres y los regalos no se desprecian. Yo soy madre de tres futuras mujeres, y mi instinto me lleva a educarlas en el mismo concepto que yo he vivido desde niña. Educar a una mujer es educar a una familia...

¿Cree que en el tema de equiparación salarial por ejemplo se puede o se debe avanzar más?

Sin duda, todo en la vida es mejorable. Pero también considero que este punto tiene enjundia, ya que las mujeres debemos ser muy conscientes de que el dinero no se regala, se gana. Yo he trabajado desde que soy madre, acogiéndome a mi derecho de disfrutar de una reducción de jornada para el cuidado de mis hijas, y por tanto he percibido la parte proporcional de mi salario en base a las horas que he necesitado para poder conciliar trabajo y familia. La equiparación salarial se debe conseguir, por supuesto que sí, pero entendiendo que no todo se rige a base de “derechos”, sino que estos deben ser la consecuencia directa de haber cumplido ciertas obligaciones.

¿Le preocupa las agresiones contra las mujeres?

Por supuesto que me preocupan las agresiones a las mujeres. Pero también me preocupan las agresiones a los hombres. El maltrato no es sólo físico. Conozco varios casos de maltrato psicológico de mujeres a hombres. Considero que este punto está muy lejos de ser reconocido, lamentablemente por la deriva que ha tomado la mal denominada “violencia de género”. En definitiva, me preocupa la agresión a la mujer, pero no más que la que sufren muchos hombres en silencio.

¿Se siente segura por la calle?

No, no me siento segura. En este punto, considero que mucha culpa de la inseguridad que sentimos la tienen los medios, no todos, pero sí algunos muy influyentes y enfermizos que dan una difusión de las noticias desmedida y morbosa.

¿Le preocupa la seguridad de sus hijas?

Me preocupa la seguridad de mis hijas tanto como la seguridad de todas las personas que vivimos sometidos a un sistema descontrolado.

¿Que opina del feminismo totalitario que discrimina al hombre?

Que no tiene ningún sentido. Es completamente absurdo. Discriminar al hombre, simplemente por serlo, es una aberración que sólo tiene cabida en algunas mentes necesitadas de hacer alarde de la misandría, odio infundado a los varones y a todo lo masculino.

Lamentablemente, estamos asistiendo a una degeneración de la mujer, del feminismo bien entendido, alimentada por las recién llegadas redes sociales y respaldada por grupos políticos de extrema izquierda, que pretenden hacer creer a la sociedad de la existencia de una explotación sexual, económico laboral e intelectual de la mujer de hoy.

¿Realmente busca el feminismo la igualdad o la superioridad de la mujer?

El feminismo como tal no está reñido en su concepto con lo razonable. Defiende el reconocimiento de unas capacidades que, hasta hace relativamente poco tiempo estaban sólo reservadas a los hombres. El problema radica en la deformación que ha sufrido este concepto de feminismo por un colectivo de mujeres que parecen haber nacido de la unión del despropósito y el sinsentido. Ser mujer, femenina y feminista no debe confundirse con la falta de sentido común.