Los últimos comicios electorales lo dejan claro: por fin irrumpe en las instituciones la tendencia socio- política al identitarismo nacional de la mano del ascenso meteórico de Vox, que duplica (más que duplica, mejor dicho) sus escaños en el Congreso, pasando de los 24 asientos logrados en las elecciones del pasado 28 de abril a los 52 cosechados el 10 N.

El eje tradicional izquierdas/derechas ha desaparecido de las mentes de los obreros: los barrios humildes de España están comprendiendo que PSOE PP PODEMOS Y CIUDADANOS son la misma cara de la oligarquía progre, mundialista y proinmigracionista aunque porten distintos collares. En estas pasadas elecciones, y siguiendo la estela iniciada en las anteriores, Vox se afianza en feudos obreros de toda España y se apodera de votantes tradicionales de la izquierda ávidos de Justicia; en Andalucía o Murcia Vox ha arrasado, y en algunos de los pueblos más pobres de Madrid o Cataluña sube como la espuma superando al PP y a los partidos de izquierda. Antaño, los representantes ” por secula seculorum” de esos sectores poblacionales humildes eran los líderes socialistas y comunistas; hoy, sus portavoces son los de Vox. La defensa de las fronteras nacionales que Vox ha impulsado contra los “menas” y la masiva inmigración ilegal seducen al currante de barrio desesperado por la inseguridad ciudadana y la depredación salarial a que se enfrenta  en la competencia laboral respecto al inmigrante.

El obrero sólo puede hallar cobijo frente al globalismo tras las fronteras de su Patria que son los MUROS de su defensa frente a la inmigración, la especulación y los tecnócratas de Bruselas. La izquierda y los sindicatos son un estafa a los trabajadores. Cada vez más españoles han asumido esta realidad, y el auge de Vox en el llamado “cinturón verde” de Madrid, en las provincias andaluzas, en pueblitos catalanes pringados de inmigración islámica o en pueblos del agro valenciano, atestiguan que el voto obrero ya no es patrimonio de la izquierda mamporrera de las oligarquías especulativas mundialistas.
El combate cultural a favor de la identidad histórica de España, de la justicia social y del patriotismo soberanista crítico con la Unión Europea son todo y la misma cosa;  si Vox sigue ese camino, que consiste en de destrozar el consenso progre de PSOE PP CS Y PODEMOS, su trayectoria futura va a ser ascendente y más si cabe ante la grave crisis económica y social que se cierne sobre España y donde las vergüenzas cainitas de la izquierda canalla se verán con más nitidez.

Las clases humildes y obreras deben reconciliarse con la Patria. Los agricultores españoles invadidos por los productos extranjeros, las gentes taurinas y cazadoras, las del campo, las que odian el ecologismo falso de pijoprogres prepotentes subvencionados, han hecho en las últimas elecciones más grande a Vox. No quieren a maricomplejines, a traidores ni a rojos; quieren valores sólidos y contundentes. Esperemos que Vox no decepcione.

 

José Miguel Hidalgo