El Pueblo Leonés en su conjunto manifestará con sus votos el próximo domingo qué candidatos desea que le representen en Congreso y Senado. Leoneses, salmantinos y zamoranos decidirán qué opciones políticas gozan de su confianza entre las muchas que se le ofrecen. Todas ellas pueden englobarse en dos actitudes ante el presente y el futuro: resignación o inconformismo, más de lo ya conocido o alternativa original, diferente.

Sin ambición política no hay más que resultados mediocres. Y en esto, me sumo a la propuesta que realizada hace décadas el catedrático salmantino César Real de la Riva: “Hay que lanzarse a grandes ambiciones y a grandes ideales, a proyectos que acaso puedan parecernos ilusos o locos.” Sólo así podremos alcanzar objetivos importantes para nuestra región, ciudades, campo, universidades, economía, pero también para nuestra cultura, identidad, lengua y nuestras raíces.

Mafalda, un personaje universal, con una filosofía contundente, resumió muy bien las dos opciones básicas de los políticos, y de los seres humanos en general: sólo están los constructores y los destructores. Para el Pueblo Leonés, para la Región Leonesa, resulta sencillo a la luz de la Historia reciente identificar a cuantos se han dedicado a destruir. Y en este bloque se encuentran los ya hartamente conocidos PSOE y PP sus antecedentes y acólitos: Unidas Podemos y Ciudadanos. ¿Y qué han destruido? La lista es larga. Han destruido la unidad de la Región Leonesa, han desmantelado la red de ferrocarril que la vertebraba por la Ruta de la Plata, tan importante desde tiempos romanos (PSOE 85), han empantanado sus tierras en favor de Valladolid y Palencia (recordemos Riaño), han creado una red de comunicaciones (AVE, autopistas) centralizada en Valladolid; también han impedido que se convirtiera en una Comunidad Autónoma que gestionara sus intereses y su futuro, han pretendido destruir su personalidad e identidad leonesa para convertirla en ‘castellana’ o ‘castellano-leonesa’ en virtud de un proceso etnocida con un protagonismo claro de la Fundación Villalar, dirigida por las Cortes de Castilla y León, y de la Consejería de Educación, adoctrinadora de la infancia y juventud leonesas. A los extremos de estas opciones se encuentran los comunistas del PCTE y los nostálgicos de VOX. Todos destructores de la identidad y la regionalidad leonesas, negadores de su derecho a la igualdad en relación con las otras regiones españolas, comenzando por la autonomía entendida como instrumento de desarrollo y de futuro en plenitud.

¿Y cuáles son las opciones constructoras para la Región Leonesa? Sólo quedan PREPAL y UPL, a las que diferencian su trayectoria de décadas, la filosofía y las prioridades políticas y democráticas. Son como el original y la copia. Basta echar una ojeada al pasado reciente. El PREPAL se convirtió en una amenaza para los partidos políticos centralistas en las elecciones generales de 1982 y autonómicas de 1983, cuando acudió a las urnas acompañado por el Bloque Agrario, convirtiéndose en la tercera fuerza política en la Región Leonesa. Todo ello determinó el intento de voladura tanto del PREPAL como del Bloque Agrario, que acabó engullido por el PP. Sin embargo, el PREPAL nunca ha tirado la toalla, ha permanecido firme en la defensa de la autonomía de la Región Leonesa triprovincial, de su identidad cultural y personalidad propia, así como en la defensa de sus derechos constitucionales y, en particular a su desarrollo integral en todos los aspectos. Ha emprendido iniciativas políticas y reivindicaciones económicas, de infraestructuras, comunicaciones, tecnológicas, sanitarias, educativas, culturales, sociales, etc., para la Región Leonesa en su conjunto y cada una de las provincias y ciudades de la misma en lo particular.

Quedan sólo unos días para que cada elector se acerque a la urna con su voto, un voto que en la Región Leonesa apoyará el inmovilismo o los grandes ideales y proyectos regionales argumentados por el PREPAL.

 

Miguel Ángel Diego Núñez

Autor del libro ‘Regionalismo y regionalistas del siglo XX (una antología)’