El PSOE de Sánchez se quita sus últimas caretas. La vergonzosa intervención económica de la Junta de Andalucía al mismo tiempo que Sánchez regala a los políticos golpistas de Cataluña 10.000 millones de euros, pertenecientes a todos los españoles, mientras se arrodilla ante Torra y Rufián es la demostración evidente de cual es la España a la que nos llevan Sánchez y su banda. Cataluña, con sus marionetas socialista y podemita, manda, el resto de España obedece.

En realidad se trata de una auténtica lucha por el poder en la España de principios del siglo XXI, en donde se dirime que región o regiones mandan. y cuales deben obedecer. La tiranía separatista catalana que hasta ahora se cebaba solo en los millones de catalanes culpables del horrible delito de sentirse españoles, ahora se extiende ya, gracias a ese miserable traidor llamado Pedro Sánchez Castejón, al conjunto de los españoles. Nada extraño si se tiene en cuenta que toda su política catalana y autonómica la dicta el PSC, de ese personaje nefasto llamado Iceta.

El mismo Iceta que hace pocos meses declaraba públicamente en una entrevista que su objetivo en política es obligar al PSOE y al Estado a aceptar un referéndum de independencia pactado en un plazo máximo de 10 años. Referéndum del que decía que los españoles habrían de aceptar el resultado fuese cual fuese. Iceta es la versión catalana de aquel no menos nefasto Jesús Eguiguren, el dirigente socialista vasco, íntimo de Zapatero, que protagonizó la negociación del PSOE de entonces con ETA en 2005-2007.

Negociación que es el modelo que ahora copian Sánchez y los separatistas de Junqueras y Puigdemont y que acabó (no lo olvidemos) con el reconocimiento de un Estatuto común vasco navarro y el reconocimiento del derecho de autodeterminación. Sólo la estupidez criminal de ETA que reinició los atentados porque quería acelerar  aún más el proceso, hizo naufragar aquella infamia, que el PSOE había aceptado. (ahí están los libros publicados sobre este tema,incluyendo el del propio Eguiguren).

Ahora se trata de liquidar definitivamente la solidaridad interterritorial, como paso previo a la República federal o confederal, con “derecho a decidir” para Cataluña y País Vasco (de momento). Pero el paso previo es que Cataluña pueda quedarse con todos sus impuestos sin aportar un duro en concepto de solidaridad con el resto de España. Al mismo tiempo Sánchez obligará a subir al máximo los impuestos a andaluces, madrileños y a todo el resto de los españoles (excepto los vascos, claro). Ese es el autentico significado de la intervención económica de la Junta de Andalucía. No dejar bajar los impuestos a los andaluces. Dado que Cataluña va a dejar de aportar sus recursos al conjunto nacional, el resto de los españoles habrán de afrontar fuertes subidas de impuestos, para aportar lo que deje de poner Cataluña.

Ese es un punto clave de las intenciones del nuevo gobierno de Frente Popular del que ya nos advierten economistas prestigiosos. Nada tiene de extraño cuando un futuro ministro, el estalinista Alberto Garzón acaba de publicar un libro o panfleto donde propone que hay que destruir a la clase media con fuertes subidas de impuestos, ya que según él la clase media es una “clase privilegiada”. Y lo dicen quienes viven en increíbles casoplones.

Señores votantes del PSOE en el resto de España (si es que queda alguno que no sea de origen extranjero), por favor reflexionen. A partir de 2019, votar al PSOE de Sánchez fuera de Cataluña y País Vasco, solo puede ser calificado ya o bien como un acto de estupidez supina o bien como un apoyo consciente a la destrucción de la nación y de la solidaridad entre las regiones de España, como ya ve realmente cualquiera.