Zamora era punto de paso de la ruta de la lana procedente de Extremadura hacia Valladolid. Se convirtió en un enclave estratégico en el que nacería una importante industria lanar con siglos de tradición: la elaboración de las mantas artesanales de Zamora.


Tiene su origen en el repoblamiento de Zamora con gentes de diversos lugares tras las incursiones árabes. Entre ellas destaca un grupo numeroso de palentinos que se estableció en el arrabal noroccidental, extramuros del primer recinto amurallado de la ciudad, organizando la industria del hilado y del tejido de la lana. Ello provocó, tiempo más tarde, un gran desarrollo de la zona que hoy en día se sigue identificando como el barrio de La Lana. Sin embargo, Zamora no se adaptó, a pesar de varias prórrogas, a la nueva reglamentación general de la pañería castellana -las Ordenanzas de Sevilla de 1511-, que privilegiaba los paños de más alta calidad (a partir de diezyseisenos -1.600 hilos de trama-) sobre los paños corrientes. La mala calidad de las lanas de la comarca (la buena se exportaba a Europa) no permitía fabricar más que paños «dozenos» (1.200 hilos) o inferiores, destinados principalmente a satisfacer la demanda de los reducidos mercados locales, rurales o urbanos.


Tal como le sucede a la propia ciudad, la industria de la lana parece haber perdido ya por estos años el tren de los nuevos tiempos. En la provincia de Zamora tienen fama las mantas de la Comarca Sayaguesa. En esta comarca en las poblaciones de Moralina y Carbellino podemos encontrar telares que eran utilizados en la elaboración de mantas. En el telar de Moralina se han confeccionado mantas hasta tiempos recientes. En los telares de Carbellino se confeccionaban mantas y mantillas sayaguesas y también alforjas.


También en el pueblo de Porto, perteneciente a Sanabria, podemos encontrar telares que eran utilizados para confeccionar mantas, colchas y otros tejidos para labores agrícolas.

 

FUENTE: http://leyendasytradiciones.blogspot.com.es/