A la espera de conocer la condena para el criminal Rodrigo Lanza por la muerte de Víctor Laínez, el fallo del tribunal popular que le ha juzgado rebajando el asesinato a simple homicidio por imprudencia causa alarma social, indignación y zozobra.

Alarma social porque, aunque le sea impuesta la mayor de las penas que corresponden a una condena por homicidio imprudente, en poco tiempo el criminal izquierdista Rodrigo Lanza podría ser puesto en libertad. Y, visto el historial violento que atesora, solo es cuestión de tiempo que vuelva a sus actividades criminales.

Indignación porque durante el juicio quedó probada la alevosía y el ensañamiento empleados por el ultraizquierdista, motivado exclusivamente por el odio ideológico. Y, pese a ello, el tribunal popular ha sido extremadamente benevolente con Lanza.

Y, en último lugar, zozobra por la constatación de que se está extendiendo un manto de impunidad sobre las bandas de extrema izquierda que, impulsadas y amparadas por los partidos de la izquierda y los separatistas con representación parlamentaria, actúan libremente y sin grandes consecuencias penales.

Violencia de extrema izquierda para impedir el ejercicio de sus derechos más básicos a la mayoría silenciosa de los españoles.

Violencia de extrema izquierda contra las fuerzas del orden público a las que los gobiernos central y autonómicos mantienen maniatadas.

Y violencia de extrema izquierda, como en el caso de Víctor Laínez, para desplegar sangrientamente su odio ideológico y asesinar por la espalda sin mediar provocación alguna a quienes, según se ha instalado en el ánimo popular, parece que lo merecen por “fascistas”.

La irresponsabilidad de los líderes de la izquierda “moderada” -suponiendo que les repugnen estas actuaciones violentas- es muy grave. Porque, cuando el Presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, amenaza públicamente con ilegalizar a las asociaciones y organizaciones a las que llama franquistas, ultraderechistas o fascistas -independientemente de que estas se reconozcan o no como tales y de que se desenvuelvan con respeto escrupuloso a la legalidad-, Pedro Sánchez está señalando a los objetivos de las bandas de ultra izquierda.

Igualmente, cuando Pablo Iglesias decreta la “alerta antifascista”, está dando el pistoletazo de salida para la caza del facha. Y, al final, fachas somos todos. Todos los que disentimos de la visión sectaria y maniquea de la sociedad y de la historia que pretende imponer la izquierda.

La violencia y la izquierda son viejos compañeros de viaje. En España y fuera de España. Por la violencia se impusieron los Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Ceaucescu y demás próceres del socialismo real.

Por la violencia trataron de hacerlo en la España de los años 30 del siglo pasado el PSOE, el Partido Comunista o la Esquerra.

Y por la violencia han tratado de acercarse a sus objetivos políticos en la España democrática la ETA, el GRAPO, el Exército Guerriheiro do Povo Galego Ceive, las Fuerzas Armadas Guanches, Terra Lliure, el GAL o los CDR, todos ellos de izquierda.

Ojalá el recurso anunciado por la familia de Víctor Laínez prospere y finalmente su asesino reciba una condena a la altura de sus merecimientos. En cualquier caso, sirva su muerte y el proceso judicial contra Lanza de aviso a navegantes. Si para ellos eres un facha, da igual lo que tú pienses o hagas. Tu libertad y tu vida están en peligro.