La (in)justicia española envió el pasado Jueves un nuevo mensaje. Violadores que asesinan después de violar, entre 10 y 12 años. Manadas extranjeras, depende cómo y cuándo. Si asesinan solamente sin violar, 5 años, véase Rodrigo Lanza. Si te montas una orgía consentida, el empezose del acabose. Casi 40 años.

Lucho, Viti y Raúl Calvo, jugadores de la Arandina, pardillos se  autodenominan ellos. Unos putos pringados ante un sistema judicial esencialmente kafkiano, injusto y prevaricador. Injusto por prevaricador, hilo. Os joden a vosotros. Y a todos. A vosotros más, evidente, tres vidas despedazadas en nombre de la Razón de Estado. Una sentencia que deviene absolutamente lógica, valga la paradoja, por su irracionalidad, absurdez e incoherencia. Sin pruebas. La víctima modificando su versión hasta en cuatro ocasiones. Embustera perpetua. 

Súbitamente, pasados quince días del arrebato erótico, totalmente consentido, recobra la memoria. Denuncia falsa como una catedral. Sin pruebas de ADN. Pero, ojo, la moza se pasa calendas varias con whatsapps y audios en los que afirmaba que no había sido violada. Se ha triscado, como una campeona, a tres machos alfa de la tribu. Lo demás, circo mediático y sentencia-escarmiento. Ejemplarizante, la llaman, tron. Recordar quién manda. Corolario: quién es impune. Tres pringadetes de pueblo, no.

Una historia de horror (judicial)

La patraña, sencilla de entender. Una orgía caracolera entre cuatro. Sin más. Absolutamente consentida. Las crías ven muchísimo porno, rama bukkake. Una serie de maromos, rodeando a la chica, pajeándose, eyaculan sobre ella. Al concluir, rostro pintarrajeado de esperma. Aparentemente dichosa, la chica sobre quien se corrió el macherío, se traga el semen. Consumo masivo de porno entre púberes. Hipocresía generalizada.

La clave jurídica, en principio, artículo 183 de nuestro infecto Código Penal: "El que realizare actos de carácter sexual con un menor de 16 años, será castigado como responsable de abuso sexual a un menor con la pena de prisión de dos a seis años". Juas. Cuando a los gallifantes les conviene, edad de consentimiento, 13. Ahora, 16. Mañana, la edad que le salga de las pelotas. Impostores. Eso sí, la pedofilia y pederastia VIP, ni tocarla. ¿Por qué será? Tralarí, tralará. 

La sentencia zurce insólitos dislates. El inaudito asunto, por ridículo, de la intimidación ambiental. Por lo visto, copularon con las luces apagadas. Imagino que los togados follarán con la luz encendida, pero no todo quisque lo hace. O la majadería de la cooperación necesaria para el crimen, jurisprudencia reciente del corruptísimo Supremo. Cachis, de cooperación necesaria para el crimen algo saben las mafias en general, y las judiciales en particular. Dais asco. Superlativo.

Sistema prevaricador

Alfonso Guerra insinuó hace escasos días que cuando la liberticida y totalitaria Ley de Violencia de Género fue declarada constitucional se realizó un acto de prevaricación de mil pares de cojones. Obvio, no hacía falta que Mienmano nos corroborara semejante sospecha. Era todo tan evidente. Pues prosigan, queridos lectores, con la analogía. El Sistema está corrompido hasta el tuétano. Prevaricación sistémica y sistemática. Y el tumor judicial, deletérea metástasis, aún más. En fin...