En anteriores informaciones hemos indagado en la vida de lujo y ostentación del Gran Maestro de la Gran Logia de España, el inefable Óscar de Alfonso.

 

Un reconocido profesional de una de las ramas de la psicología ha tenido la amabilidad de facilitarnos un estudio psicológico del protagonista, basándose en las informaciones publicadas en los medios de comunicación y en redes sociales, estas últimas utilizadas con incontables fotografías colgadas por el Gran Maestro.

 

En opinión del psicólogo citado, que prefiere permanecer en el anonimato, la principal patología que padece el Gran Maestro de la Masonería Española es un trastorno antisocial de la personalidad.


Características diagnósticas: La característica esencial del trastorno antisocial de la personalidad es un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o el principio de la adolescencia y continúa en la edad adulta.

 

Este patrón también ha sido denominado psicopatía, sociopatía o trastorno disocial de la personalidad. Puesto que el engaño y la manipulación son características centrales del trastorno antisocial de la personalidad, puede ser especialmente útil integrar la información obtenida en la evaluación clínica sistemática con la información recogida de fuentes colaterales.


Los individuos con trastorno antisocial de la personalidad tienen pocos remordimientos por las consecuencias de sus actos. Pueden ser indiferentes o dar justificaciones superficiales por haber ofendido, maltratado o robado a alguien (por ejemplo, «la vida es dura», «el que es perdedor es porque lo merece» o «de todas formas le hubiese ocurrido»).

Estas personas pueden culpar a las víctimas por ser tontos, débiles o por merecer su mala suerte, pueden minimizar las consecuencias desagradables de sus actos o, simplemente, mostrar una completa indiferencia. En general, no dan ninguna compensación ni resarcen a nadie por su comportamiento. Pueden pensar que todo el mundo se esfuerza por «servir al número uno» y que uno no debe detenerse ante nada para evitar que le intimiden.


Otra dependencia emocional que tiene el Gran Maestro Óscar de Alfonso:
"Sobre la obsesiva dependencia del ego".

La imagen de quién yo creo que soy, en relación al yo "sombra", comenzó en nuestra mente cuando el pensamiento se hizo con el control y ensombreció la natural y simple satisfacción de estar en contacto con el GADU, el Ser, con Dios, o como cada uno lo conciba. Si nos observamos, sea cual sea la conducta que el ego exhibe, de manera disimulada en todos los ámbitos de la sociedad, es siempre la misma: de considerarse imprescindible, de poder, de ser especial, de destacar, de tener el control, de atención, de aferrarse al cargo, de sentir adversarios, etc.


Este nivel de ego continuamente desea de los demás o de las situaciones en que en cada momento se encuentra, con una motivación oculta, de sentir una insuficiencia, de todavía no es bastante, de insaciabilidad que tiene que llenar.
El personaje de este tipo de ego utiliza a las instituciones, a la gente y a las situaciones para perpetuarse en su posición, para conseguir sus objetivos personales, e incluso cuando lo logra, jamás queda satisfecho por su vanidad, por cierto engreimiento muy explotado en la sociedad para rellenar aquello de lo que se carece.


A menudo en este comportamiento del ego cuando se ve frustrado en conseguir sus objetivos, se abre una grieta entre "lo que yo quiero que sea" y "lo que los demás no quieren que siga siendo". Esta situación se traduce en una constante fuente de confrontación, resentimiento, angustia y también preocupación.


La emoción fundamental que dirige toda la actividad del ego es el temor. O sea, el miedo a no ser nadie y a no poder continuar con su posición.

 

Para concluir, tenemos un Gran Maestro Óscar de Alfonso con trastorno de personalidad antisocial, también una fuerte carencia emocional que la llena con su extremo Ego.
Que a la vez ha creado una " dictadura sin precedentes".

 

La pregunta es... ¿Por qué se consiente? ¿Realmente los masones tienen una verdadera formación o son esclavos del Gran Maestro?