Desde el pasado lunes, 18 de enero, en la Audiencia Provincial de Madrid, prestan declaración los acusados por el asalto a la Librería Blanquerna. Un juicio que, pese a la intención de muchos por que pasase inadvertido, está tomando un cariz distinto desde que se conoce la nueva composición de las Cortes catalanas y se intuye o adivina la situación de ingobernabilidad que dejarán las que hayan de surgir tras las elecciones generales del 20 de diciembre. A la fortaleza de los postulados independentistas se suma la debilidad de las posiciones de los partidos que dicen mirar por los intereses de todos los españoles.


Al morbo que produce cualquier asunto que guarde relación con la “ultraderecha” se suman las especiales circunstancias de los que acusan, sus intereses políticos y partidistas y la situación de pre-independencia que se está soportando en Cataluña. Ahora, al despropósito de los años de cárcel que pide para dos de los encausados una parte de la acusación, se suma el hecho de que uno de los abogados de la misma -en concreto el que defiende los intereses de Josep Sánchez Llibre- se relacionaba en otros tiempos con grupos de la “ultraderecha”, e incluso, simpatizaba y asistía las mesas informativas de Fuerza Joven en Barcelona, organización juvenil de Fuerza Nueva, fundada por el notario y político Blas Piñar López en 1966.

 

Su nombre, muy conocido en los ambientes más elitistas de la sociedad catalana por estar relacionado sentimentalmente con la que fuese vicepresidenta de la Generalitat y mano derecha de Artur Mas, Joana Ortega (imputada por haber participado en la organización de la consulta soberanista del 9N de 2014), es de sobra conocido en los círculos más españolistas catalanes. Y ello, no sólo por ser uno de los cuatro vicepresidentes del Real Club Deportivo Español, por entroncar con el afamado jurista y concejal de la ciudad de Barcelona durante los años 60 del anterior siglo, el granadino Rafael Entrena Cuesta, o disfrutar de la compañía sentimental de una de las mujeres con más poder en la Generalitat.

 

Lo es, sobre todo, porque muchos de los que compartían con él ideología política, camisa azul y activismo nacional, aún recuerdan su asiduidad a las mesas informativas que se colocaban en la Plaza Francesc Maciá, entonces, de Calvo Sotelo. Para muchos de ellos, el giro ideológico del “camarada Entrena”, es todavía más llamativo si cabe: “la pasión por España de aquellos años parece haber sido vendida al nacionalismo catalán por dinero y sexo”.


Sea como fuere, lo cierto es que el abogado de la acusación de Josep Sánchez Llibre y de Unió en el juicio por el asalto a la Librería Blanquerna, redobla su celo profesional y pide para los encausados 16 años de prisión. Un monto de años que parece desproporcionado, salvo que se intenten tapar ciertos “pecados de juventud”.

 

FUENTE: CADENA IBÉRICA.ES