Que el nacionalfeminismo español haya causado 16.000 hombres suicidados por las políticas de acoso y derribo a los varones, políticas de Género,  y 1.000 mujeres asesinadas desde la entrada en vigor de la Ley Integral de Violencia de Género en el año 2004, son hechos que poco a poco calan en la sociedad para hacernos ver la magnitud de este holocausto español en pleno siglo XXI y a los que nos vamos resignando por estar la ciudadanía bajo un régimen totalitario, pero que una ministra de Justicia, Dolores Delgado, escribiese el pasado 9 de agosto una carta al ministro italiano de Justicia, Alfonso Bonafede, para mediar en favor de Juana Rivas (Quico Alsedo, EL MUNDO, 10/10/2019) es un hecho insólito que sólo cabe contextuarlo en ese clima de impunidad y desvergüenza en que se han instalado el feminismo sectario español y las altas cargas del Estado que lo mantienen vía subvenciones de chiringuitos de Género por doquier.

Que la tal ministra Dolores Delgado haya tomado un cauce político y extrajudicial para entrometerse en una causa penal ya vista y sentenciada por la Audiencia Provincial de Granada refleja una desinformación imperdonable en Dolores Delgado quien debe creer que en Italia, el Poder Ejecutivo también mangonea al Poder Judicial, como habitualmente sucede aquí.

Afortunadamente, la contestación del ministro italiano, cursada el pasado 16 de septiembre, consistió en recordarle a su homóloga que «el sistema judicial italiano asegura la seguridad y el bienestar de los niños, y que para el ordenamiento jurídico de Italia el interés de los menores es prioritario».

 

En la tarde del mismo día 10/10/2019, EL Mundo se hacía eco de que «Tres asociaciones judiciales critican la “intromisión” de Dolores Delgado en el caso Juana Rivas». La Asociación Judicial Francisco de Vitoria –según recoge El Mundo– considera que «la carta de Delgado es una muestra de la falta de respeto que el Poder Judicial le merece al Poder Ejecutivo y le recuerda a la ministra que la separación de poderes es garantía de democracia». Por su parte, la Asociación Profesional de la Magistratura ha reaccionado con total incredulidad ante esta noticia: «No podemos creer que eso sea cierto y de serlo sería un grave desprecio a la justicia». El Foro Judicial Independiente, a través de un comunicado en las redes, considera que «la actuación de la ministra excede de las funciones del Poder Ejecutivo e invade competencias del Poder Judicial afectando gravemente al principio de separación de poderes, vital en un estado social democrático y de derecho».

Dimita, Sra. Ministra, porque tal gesto sería su mayor logro como ministra de Justicia, al menos por un día, el de su dimisión.

 

José R. Barrios