España va a sufrir una nueva satanización como ya ocurriera, pero no es que Satanás, Lucifer y aquellos -ángeles malos- que Dios expulsó del cielo, hayan vuelto hacer acto de presencia como si de un ensalmo se tratara, no, es un nuevo sortilegio propiciado por un –atajo- de indeseables, que si nadie lo remedia se van hacer en unos días con el gobierno de España –satanizando-, a nuestra querida patria llevándola una vez más a la –decadencia- más absoluta impropia de su grandeza muchas veces acreditada y avalada por su brillante y acrisolada historia.

Muchas ha sido las muestras de este encomiable y virtuoso valor acreditado por una serie de españoles de bien, y algunas de sus manifestaciones han llenado de orgullo las paginas de nuestra inigualable historia. Siendo Regente el Cardenal Cisneros esperando la llegada del ya coronado rey Carlos de Flandes (que luego sería emperador de las enormes posesiones de España en el mundo entero, -que aumentó su hijo Felipe II-, como Carlos I de ….. y V de Alemania), e intentando complicarle la vida los comuneros de Castilla, el Cardenal solemnemente en un acto castrense, y mirando hacia un batallón de Artillería que le rindió honores, manifestó aquella famosísima expresión “-ese es mi poder-“, indudablemente el Ejercito era su poder, y lo sigue siendo para quien quiera verlo así.

Otra virtuosa manifestación no menos gloriosa fue la que hizo, Casto Méndez Núñez almirante español en la Guerra hispano-sudamericana de 1865-1866, “-Más vale honra sin barcos, que barcos sin honra-“, algo que desde mi punto de vista en este caso refiriéndose a nuestra Gloriosa Armada, apuntó sin lugar a dudas a la Marina Española como parte de nuestro glorioso ejercito.

Ambas expresiones deberían ser tenidas en cuenta ya que las mismas fueron pronunciadas en unos momentos de zozobra por los peligros que amenazaban a nuestra amada España, -como esta ocurriendo actualmente-, es indudable que es el Ejercito quien tiene que –parar- tanta indecencia rompiendo así esas alianzas –malsanas-, de la que forman partes, los asesinos de ETA, socialistas y comunistas compinchados para arruinar a España, separatistas, ácratas, violadores y gente de mal vivir, amigos y camaradas de fechorías, vulneradores de las leyes, e incitadores a la violencia, etcétera.

Los españoles de bien tenemos que ser conscientes que quien único puede poner remedio a que España no se vuelva a convertir en una -satrapía- es el Ejercito, por eso debemos manifestarnos pacíficamente pidiéndole, y rogándole si es necesario al mismo, que tome cartas en el asunto, que es muy posible que solo la presencia de sus miembros en las calles pongan en –fuga- a tantos malhechores y traidores.

Entraran por la puerta grande del Palacio de la Carrera de San Jerónimo, una caterva de -golfos y maleantes-, dirigidos por Pedro Sánchez, convertido en el número uno de esta bazofia deshumanizada y pestilente, que por una serie de circunstancias van a acceder contra la opinión de la mayoría de los españoles a las –bancadas- de tan noble sitio, y van a ser citados como señorías, algo que me resulta chocante a estas alturas de la película, pero el protocolo así lo exige y es evidente que nos tenemos que aguantar.

Me voy a permitir decirle a los Jueces y Magistrados que siempre han representado a la Justicia española, con una inigualable –honestidad- que vuelvan a la senda perdida, y que de verdad ejerzan como el –tercer poder- de forma independiente, libre de presiones e imposiciones del poder ejecutivo cuyo comportamiento totalmente corrupto, por los intereses personales de sujetos como Sánchez y sus aliados, vienen concediendo una serie de prerrogativas a verdaderos delincuentes convictos y confesos, para que le apoyen en su ansiada continuidad en la poltrona.

La historia es clara y evidente al respecto, cada vez que hemos tenido en España un gobierno de izquierdas la cosa ha terminado rematadamente mal, en el 1936 se impuso el expolio, la ruina y la inseguridad más absoluta, lo que llevó al ejercito alzarse contra el gobierno del Frente Popular, -que muy a pesar mío tengo que reconocer que la mayoría de sus miembros eran intelectualmente superiores a esta patulea de ignorantes que forman este gobierno –frankenstein-, donde impera en la mayoría de sus miembros un desconocimiento total de lo que es hacer política-.

Vueltos a la democracia con Felipe González como presidente la cosa término mal, surgieron una enorme cantidad de delitos de corrupción de todos conocidos, y el país término en la ruina. Más tarde con Zapatero volvió a pasar lo mismo, que como se decía vulgarmente, “-la España que nos dejo Zapatero no la conoce ni la madre que la parió-“.

El socialismo y su acolito el comunismo representado por Podemos y Garzón, esta actualmente muy radicalizado, incluso algunos partidos que se crearon con una ideología de centro derecha, ahora son de centro izquierdas. España es el país del mundo donde más partidos políticos existen, no hay un riguroso control al respecto, y la tendencia es que seguirán surgiendo más partidos según avanzan los tiempos, especialmente ahí radica la inexistencia de políticos puros y conocedores de sus obligaciones, todos se inmiscuyen buscando en la política una mejor calidad de vida, y esta que es como un –monstruo de siete cabezas que los destruye-, ya que no son capaces de diferenciar lo bueno de lo malo que le ofrece, y siempre se inclinan por lo más pernicioso que esta le ofrece posiblemente dada que las ganancias son más sustanciosas.

Una vez más pedirle a quien puede evitar esta catástrofe, que haga algo al respecto, que si de verdad ama a España imponga su criterio y jerarquía, no permitiendo que se lleve a buen puerto la investidura de Pedro Sánchez y su cohorte de incapacitados, que nos volverán a llevar a la misma situación que nos llevaron sus antecesores citados.

Son las 09h 20 m. en Canarias del 04.01.2020, Pedro Sánchez lleva más de una hora hablando en el parlamento, y hasta el momento su discurso es vacuo, carente de una estética primordial en un político, que aspira como mínimo a seguir un tiempo más al frente de los designios de España, -aunque le auguro su estancia en la Moncloa no más de un, año si consigue la investidura que busca con un afán, propio de su perfil egocéntrico-, su pedigrí político –brilla por su ausencia-, lo que lo ha llevado al fracaso más estrepitoso, como gestor de esta España necesitada de gente –honesta-, al menos frente del poder ejecutivo.

Juan Dávila-García