Aunque yo también sea un viejo, aunque esta palabra ya esté como desfasada, no obstante, sírvanos de entrada para este articulillo.

Recuerdo con nitidez, como si ahora estuviese escuchando a aquel Felipe González, en la campaña electoral de 1982, asustando a los viejos con aquello de que si entraba la derecha peligraba su pensión de jubilación. En aquella campaña para incautos, Alfonso Guerra machacaba día y noche: ¡Que viene la derechona! Yo mismo, ¡ay, pobre de mí!, estuve en aquel mitin multitudinario de cierre de campaña electoral en el Prado de San Sebastián (Sevilla), a eso de las ocho de la tarde ¿Qué pena nos dio aquel Felipe González ronco que se había dejado su garganta por las tierras de España asuntando a los pobres e indefensos ancianos de hace cuatro décadas: la derecha, que viene la derecha, peligran las pensiones. Aquella noche, Felipe volaría a Madrid para hacer doblete mitinero.

Caso cuarenta años después, ahora llega Pedro Sánchez el Moncloador, un alumno desaventajado de Felipe González, pero con el mismo interés en sacarle el voto a los viejos, ¡otro asustaviejos! Y es que, si la jodienda no tiene enmienda, los motivos que usan los políticos para asustar a la gente y sacarle su voto de miedo tampoco la tienen.

Precisamente los ancianos, jubilados tras una vida de trabajo dedicado al país, en estos días no merecen ese maltrato de Estado por parte de un presidente en funciones que promete  asociar la subida de las pensiones a la evolución del IPC.

Una vez recibida tal improvisada ocurrencia mitinera y electoralista conviene hacerle una preguntilla al tal Pedro, cuando esté una vez en tierra, claro está, porque siempre anda el hombre en las nubes, subido a un Falcon.

Ahí va la pregunta: Dígame, Sr. presidente en funciones, ¿qué ocurrirá cuando el IPC sea negativo y las pensiones de nuestros mayores las haya atado usted a ese IPC?, ¿les va a descontar a los jubilados el tanto por ciento que corresponda en la paga de cada mes? Entonces, alma de cántaro, deje usted de maltratar a los mayores y téngales un respeto, un poquito de respeto nada más, porque dentro de muchísimos años es de suponer que usted también será mayor.

 

José R. Barrios