(España aparta de mi este cáliz: C. Vallejo, el grande de entre los mas grandes) ) y veo a la izquierda y a la derecha, que las ideologías, que son femeninas son mujeres, macromujeres, gigantescas señales del posicionamiento en el mundo, y las veo como esas esculturas de Botero o mejor esas mujeres atrozmente obesas de Federico Fellini donde adolescentes muy lanzados se lanzan sobre su mamas enormes.

Ser de izquierdas o de derechas es más que adscribirme a un fervor religioso, futbolero y otros: el ciudadano se convierte en algo “que es”, es algo profundísimo, es decir, ontológico: es estar con el Ser.

Que la política sea esencial para el vivir cotidiano, no explica la esencia de esa bipolaridad de macrocosas, si se me permite la expresión, que es la derecha y la izquierda.

El credo religioso, las mas firmes aficiones, futbol, toros, no tienen la potencia de estos conceptos políticos que venimos meditando.

Las monstruosas féminas de lo acabo de llamar señales posicionamiento son también mas que ellas siendo obesas, firmes, gratificas: porque hay a veces que tanto derecha y la izquierda son “extremas”, y eso ya se sabe se adjetiva peyorativamente.

Su desmesura, su peso, contundencia, su peso, se cuela, en la psique del ciudadano, y le da un trocito del Ser, que le lleva al norte, al sentido de la vida: soy de izquierdas o de derechas como lugar en el la tierra.

“Soy de derechas luego existo, y lo mismo si de izquierdas soy: verdades absolutas porque tocan con el ser.

No entro en los contenidos de las supercosas de las que hablo: y todos las conocen pero las dos, que son como entes, femeninos curiosamente, colosales, mujeronas, que se pelean por dentro de cada ciudadano donde se ha colado como injertos.

Desabridas las dos hembras, son intolerantes una con otra, incompatibles en ese hecho del poder, que tantos, como se dice, ríos de tinta han hecho correr.

Al individuo humano, ciudadano de a pie, ser de izquierdas o ser derechas, le da suelo, norte, sentido a la vida. Mas que otras cosas.

¡La política!: “De política no hablemos”, y esta política es una tercera, la que sustenta a la izquierda como a la derecha, que forman las 3 gracias (o las tres desgracias).

Es necesario un poco de penetración en la comprensión de estas gordas de Fellini, de Botero., que nos mete en la psique y hay que queda muy firmemente vividas.

Soy de izquierdas o son de derechas, te pones a ver no es nada. Ser creyente, creador, honrado, bello esencial pero ¡ser de derechas y de izquierdas no dice nada de la persona! Si dice su inteligencia, su honradez, su bondad!

Pero no siendo nada, enfrenta a hermanos, a territorios, concejos, y hasta continentes.

La izquierda y la derecha, encarnación viva de un conglomerado de ideas, códigos morales, campan por sus respetos. Aquí , ahora, en España que no aparta de mí este cáliz