Tal y como ha anunciado la portavoz en el Congreso de los diputados, del partido regresista anti obrero español, PRSOE, la señora Adriana Lastra, en un breve tiempo presentarán en la cámara un proyecto de Ley que ampliará los supuestos de exaltación del anterior Jefe de Estado, el general Franco. En dicho texto, que supondrá de facto, unas medidas tan coercitivas que nos parecerá estar en un régimen totalitario, al estilo de Cuba, o China o de la misma Venezuela, se contemplan multas, inhabilitaciones o cárcel para quien, según ellos, exalte no solo la figura de Franco, sino cualquier comentario que suponga un reconocimiento de su régimen.: una exaltación que como no nos explican, se redactaría de forma que nadie supiera exactamente en que grado se produciría.

ASí resulta que conservar en casa una bandera con el águila de San Juan, una fotografía del Jefe del Estado proscrito o un uniforme del extinto Movimiento, podría constituir prueba de delito, y ser castigado con multas de miles de euros, de inhabilitación si se es funcionario, o cárcel, penado hasta por seis años. En realidad, todo un rosario de causas por las que a un ciudadano corriente, se le prohíba incluso la libertad no solo de expresión, de edición, también y esto es rigurosamente peligroso, la facultad de pensar, algo absolutamente demencial que solo se da en países dominados por un socialismo de base

Comunista, por muy nueva que pretenda presentarse. Que en España tengamos una ley que impida conocer la Historia- con mayúscula-, es motivo suficiente para preocuparnos por mantener los derechos del hombre que este gobierno regresivo, viene dispuesto a negar bajo unas penas que ni siquiera aplican a los verdaderos delincuentes. Amigos, yo vestía en mi boda, hace más de cincuenta años, un uniforme del Movimiento, exactamente de Delegado local de Juventudes, de inspiración falangista; ¿Debo de quemar las fotos de entonces por miedo a que me metan en la cárcel, o me impongan una multa astronómica? En esto consiste por desgracia, el regresismo del frente popular. En mi casa exhibo mi medalla de caballero de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas. ¿La tendré que tirar al río antes de que me abran un expediente de apología franquista?. Aviso: siempre he sido un rebelde, y ahora, a mis muchos años, ante esta gentuza, yo no voy a rendirme. Aquí estoy.