En la célebre novela de Delibes Cinco horas con Mario, la viuda Carmen tiene un estremecedor monólogo ante el cadáver de su esposo en donde salen a luz los problemas del matrimonio y el conflicto de las dos Españas, un conflicto más vivo que nunca en el debate de ayer. Inés Arrimadas declaró ayer que Sánchez astutamente quiere resucitar las dos Españas con tal de mantenerse en la Moncloa.

Ayer no fueron cinco horas con Mario, sino algo mucho peor cinco horas con Sánchez, un cadáver político resucitado y más vivo que nunca. Tras cinco horas broncas de debate de investidura, que ya resultan tediosas para muchos españoles, Sánchez desvió la atención sobre lo esencial y no desveló nada de lo pactado con ERC.

"No se va a romper España, ni la Constitución, sino que se va a romper el bloqueo que vive nuestro país". Así empezó Pedro Sánchez su discurso de investidura respondiendo desde el primer minuto a las críticas de la derecha y a los intentos de desautorizar su acuerdo con el grupo independentista de ERC para ser elegido. El candidato socialista agradeció a la ciudadanía la paciencia demostrada durante todos estos meses de provisionalidad e incertidumbre y ha constatado la evidencia: "Después del 10-N, no cabía otra mayoría parlamentaria que la que vamos a presentar hoy aquí. Es la voluntad de los españolas y de las españolas".

Al hablar sobre este acuerdo, Sánchez se ha enrocado diciendo que siempre será dentro de la ley, pero luego anuncia la creación de una mesa bilateral de negociación en su discurso de apertura, asegurando que esa interlocución está ya prevista no solo en el Estatuto de Cataluña sino también en los de varias comunidades autónomas. Mientras el fantasma del referéndum planea sobre el horizonte.