Este refrán es tan viejo como el mismo mundo….. Antes de caer el Imperio Romano, ya comenzaron aparecer por el norte de Europa los llamados pueblos barbaros,  denominados así por los filósofos romanos, acostumbrados a la exquisitez y al desarrollo cultural, del pueblo latino, pero estos pueblos, alanos, godos, suevos, hunos, etcétera, también tenían sus propias ideas culturales, aunque posiblemente no comparables con la que los romanos habían impartido por su vasto imperio.

 

A España arribaron los “-godos-“ con su forma de gobernar, y su religión el “-arrianismo-“, que al igual que la que practicaba en el Imperio Romano tenía unas connotaciones “- paganas -“, hasta que Constantino -el grande- se llevó lo que quedaba del imperio hasta Turquía, después de derrotar a Magencio su opositor, en la batalla del Puente Milvio, fundando la ciudad de Constantinopla a la que dio su nombre, así iniciaba la última singladura del imperio romano desde Oriente.

 

Los reyes godos que más destacaron, como máximos soberanos de los “-visigodos pueblo de origen godo-“, fueron desde un principio, Ataulfo, Sigerico, Teodoredo, Eurico, Amalarico, Leovigildo (1), Recaredo (que adjuro del arrianismo), Wamba, Rodrigo, este que reinó entre los años 711-712, sucumbió en la batalla de Guadalete ante Tarik líder “-moro-“, iniciándose así la invasión árabe que duró ocho siglos.

 

Por consiguiente el primer rey que tuvo España como tal fue, Ataulfo. Luego como se verá y durante la invasión árabe, existieron unos reinos conocidos como de “-taifas-“, hasta que Isabel y Fernando o Fernando e Isabel, “-tanto monta, monta tanto-“ derrotaron a Boabdil en Granada consiguiendo así la total unidad de España.

Con los esponsales de Juana hija de los reyes católicos conocida como la “-loca- “con Felipe I “-el hermoso-“ primogénito de Maximiliano I Emperador del Sacro imperio Romano Germánico y de María de Borgoña, iniciándose así el reinado de la casa de los –Ausburgos-Austrias- en España, la etapa más grandiosa y gloriosa vivida en nuestro país, que culminó, con Carlos I y Felipe II, como emperadores. Esta dinastía finalizó con el enfermizo Carlos II conocido como el “-hechizado-“, que no tuvo descendencia, lo que propició la llegada la nuestro país de la dinastía “-borbónica-“, con el duque de Anjou, que tomo el nombre de Felipe V, segundo de los hijos de Luis Gran Delfín de Francia y María de Ana de Baviera.

 

Desde que inicié mis estudios de historia, jamás me interese por esta dinastía –la borbónica-, a la cual siempre consideré como “-usurpadora-“, sin embargo si me identifique con Carlos III, al que siempre he considerado como el mejor rey de la citada dinastía.

 

El tiempo y la historia como federataria……, siempre me ha dado la razón, y mi “-desinterés-“ por los borbones siempre ha sido para mi la premisa de rechazó más impertinente. Soy un encendido admirador de la Reina emérito doña Sofía, hija y hermana de reyes, toda una dignísima y honorable señora, que sufrió en sus carnes la infidelidad de un rey, que buscaba fuera, de forma ignominiosa lo que tenía en -palacio-, el señorío y la clase de tan estimada y querida reina.

 

Ese estigma que adquirió carta de naturaleza, como ha sido la infidelidad de los borbones, no es cosa de estos últimos años, sino que siempre ha sido así. Los reyes de esta dinastía siempre tuvieron una vida bastante azarosa, y muchos de los escándalos por ellos perpetrados constan en la historia con más o menos relevancia.

 

     Alfonso XIII, bisabuelo de Felipe VI, instituyó la celebración del Sagrado Corazón de Jesús como el velador de los intereses del reino de España, en el año 1919 aprovechando la bendición del Santuario y Monumento  construido en el Cerro de los Ángeles (Getafe), autorizado por el Papa León XIII en 1900 y consagrados por el nuncio apostólico monseñor Francesco Regones.

 

En 1936 cinco jóvenes que vigilaban el santuario-monumento, fueron vilmente asesinados por las hordas del ejercito republicano, y el monumento arrasado. El gobierno del Frente Popular se limito a citar el incidente haciendo el siguiente comentario “-la desaparición de un estorbo-“.

 

    Desde el año 1919 con motivo de la celebración de la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, miles de fieles se acercan al santuario, con el objeto de renovar el “-voto-“ de Alfonso XIII. Los españoles se quejan que últimamente los reyes no asisten al Cerro de los Ángeles, como consta en el “-voto-“, y somos muchos los que nos preguntamos, ¿por qué esta ocurriendo esta insidiosa “-anomalía-“, será como dicen algunos periódicos debido a la educación primigenia de la reina consorte, divorciada, anticatólica, republicana, ligera de cascos, e implicada al menos en dos abortos que se sepan?.

 

¿Es posible que Felipe VI, se este complicando la vida, aceptando estas informalidades de la “reina” Letizia, a la cual los españoles a venimos observando, que cuando asiste a un acto religioso accede, al “-templo de una manera totalmente irreverente sin hacerse ni tan siquiera la señal de la cruz-“?.

 

Es evidente que la monarquía española esta bastante deteriorada, algo que podía ser atañible al comportamiento de la reina consorte, que a pesar de los años pasados como tal, no ha sabido digerir las responsabilidades que encierra el cargo que ostenta, aunque sea aparentemente para no perjudicar al rey su esposo.

 

En estos momentos tan delicados para España, creemos que la reina emérito no esta actuando como debiera, debería olvidarse de aquellos años vividos….. y ceñirse  a la misión que tiene encomendada, como es la de intentar acomodarse y actuar como le corresponde a una –reina-.

 

Juan Dávila-García