Pedro Sánchez reivindica la figura de Azaña minutos antes de su previsible investidura, toda una declaración de principios, un emblema de la España republicana.

Por el contrario Casado empezó defendiendo la figura y el honor del rey de España, Felipe VI, algo que haría después Abascal y de las víctimas del terrorismo. También el propio Casado citó una frase de Azaña en la que admitía criticas a la república, pero no a España. También criticó la lucha de clases y la de género.

Por su parte Abascal comenzó condenando el asesinato de una mujer y pidiendo la máxima pena para el asesino. Seguidamente enumeró diferentes violaciones de las manadas, en su gran mayoría de origen extranjero. También cargó contra Torra, exigiendo su detención y contra los herederos de ETA. Acabó con vivas al rey a España.

Y para finalizar Iglesias comenzó con palabras de cariño a una diputada enferma de cáncer y felicitó a Abascal por condenar el asesinato de una mujer. Seguidamente pidió a Casado y a Abascal no hablar en nombre de las víctimas del terrorismo. También dijo a las derechas que eran el mayor peligro para la monarquía, algo delirante, viniendo de un republicano que quiere convocar un referendum sobre el modelo de estado.