Yo es que me troncho de la risa escuchando a los comunistas, izquierdistas y resto de progresistas recalcitrantes berrear sus paranoias, embustes y delincuencias a través de las ondas de una emisora canaria cuyo nombre callaré.

 

Ni que decir que están alineados con el sátrapa venezolano que encima no es de origen venezolano porque es nacido en Colombia, me parece. “Con Maduro y el socialismo bolivariano contra las insidias de la derecha internacional, el imperialismo capitalista y la ingerencia de los EEUU en los asuntos de nuestra patria bolivariana”, vocean.

 

La tiranía del primate Maduro, continuadora de la inaugurada por el gorila rojo Hugo Chávez -así los denomina Federico Jiménez Losantos-, languidece y quiere morir matando. De modo que me supongo que ni ellos se deben de creer -atención a la perífrasis- las chorradas con que pontifican, entre otras sandeces, que Jorge Mario Bergoglio es un gran papa, no en balde o a la sazón amigo de comunistas, sionistas y del diálogo interreligioso. A decir verdad, las mismas no pasan de ser una burda mentira, una grosera coartada con que justificar esto injustificable: los regímenes comunistas de vario pelaje que por el mundo han sido no han posibilitado nunca en los 100 años de su criminal historia (más de 100 millones de muertos, solo que para estos sectarios incombustibles, el único genocida imperdonable se sigue llamando Francisco Franco Bahamonde) sociedades prósperas, justas, libres, humanizadoras, democráticas…

 

Claro que los EEUU practican una política imperialista y de ingerencia en los asuntos de otros países -asunto o particular que no viene ahora al caso y que de cualquier modo escapa a mi competencia-, sin ir más lejos de toda Iberoamérica, pero acusar a USA del desastre bolivariano, acusar a USA del como incurable retraso de Cuba (esta isla, cuando Fidel Castro toma el poder adornado con parafernalia y vítores exaltadores del cristianismo, casi como en una representación de aliento libertador mesiánico, tenía una de las tres rentas per cápita mayores de todo el Continente, mayor que la de España y que la de Italia incluso y...), es mucho acusar. 

 

Si además nuestra mirada sobre la realidad lo es con los ojos de la fe católica, preciso es añadir que el comunismo y el izquierdismo en general -honrosas excepciones aparte tal vez, no sé, aunque más bien a estas alturas de la historia...-, que estos recalcitrantes aludidos no se cansan de pregonar, es radicalmente conculcador del Reinado Social de Cristo, a través de sus propuestas de aborto libre y gratuito, ideología de género, feminismo radical, globalismo, lucha de clases, laicismo radical de un mundo concebido al margen de Dios…

 

Sí: Vox es “fascista, neofascista, neofranquista, extrema derecha y facha” -todo junto en el mismo paquete-, es la derechona y merece ser ilegalizado", siguen berreando estos impresentables, quienes a la vez celebran la presencia en las instituciones de la izquierda aberchale. 

"Vox y el resto de fuerzas de la llamada derecha cristiana, identitaria y patriota son el nuevo fascismo que como un tétrico fantasma recorre Europa", pontifican estos, los mismos a quienes desde luego no les tiembla el pulso a la hora de rendir honores a personajes siniestros de la catadura moral de Marx, Lenin, Trostky, Stalin, Mao, Che Guevara, Fidel Castro…

 

Solo que si esta tropa quiere seguir empeñándose en vivir en la mentira, pregoneros de un supuesto paraíso socialista de justicia social que indefectiblemente deviene en infierno cada vez que ha intentado aplicarse sobre la tierra, ya es su problema; aunque claro, lo malo son las dramáticas consecuencias de la implantación del comunismo, ya sabemos.

 

2 de febrero, 2019. Luis Henríquez Lorenzo: profesor de Humanidades, educador, escritor, bloguero, militante social.