La ONU (Organización de Naciones Unidas), ese edificio de oficinas con tantas banderitas a sus pies, ha degenerado hasta convertirse en el motor impulsor de la Ideología de Género.

Alberto Bárcenas, en el espacio audiovisual «Entre profesionales», definió la «Ideología de Género» como un proyecto de ingeniería social impuesto por organizaciones internacionales entre las que destaca la ONU, gran impulsora de políticas antinatalistas encaminadas a acabar con la familia natural, promoviendo el aborto como método más expeditivo, disfrazándolo de buenos propósitos como es «liberar» a la mujer el trabajo «impuesto reproductivo» e incluso comienza a lanzar eso de «derechos sexuales y reproductivos» como si estuviesen explicitados en cualesquiera de los instrumentos legales internacionales en vigor, cuando en absoluto es así. Dentro del derecho reproductivo estaría el «derecho al aborto» que se adorna sobremanera al asociarlo unívocamente al «poder actuar y decidir». La sólida y firme posición abortista de la ONU reconoce el aborto como un «derecho humano» respaldado por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Tanto es así que un comité de la ONU hizo responsable a Perú del «trato cruel, inhumano y degradado» que recibió una joven de aquel país por no asegurarle el acceso a un «aborto seguro y legal» en 2001 (www.laizquierdadiario.com, 06/02/2016).

 La Ideología de Género, bajo el lema «Yo seré lo que quiera ser», independientemente a mi propia biología, cultura (religión) e identidad nacional (valores y tradiciones), esconde una «inversión del orden natural individual y social», entre ellos los modelos de sexualidad y familia. Por ello no es casual que la ONU siga el precepto de que «nada hay eterno e inmutable en ética».

En las cumbres internacionales feministas de Pekín y El Cairo –prosigue Bárcenas– se debatió ampliamente cómo cambiar el modelo de familia deseada y en sus conclusiones se recomendó a los distintos gobiernos que produjesen series de radio y televisión al objeto de mostrar otros modelos de familia a raíz de agrupaciones diversas y al amparo del eslogan comodín cuya elaborada sintaxis propone eso de «derecho a elegir».

La Ideología de Género, bajo el lema «Yo seré lo que quiera ser», independientemente a mi propia biología, cultura (religión) e identidad nacional (valores y tradiciones), esconde una «inversión del orden natural individual y social».

A nivel internacional –ahora en palabra de César Vidal– organizaciones ligadas a las Naciones Unidas y al Departamento de Estado de los EEUU exigen y presionan a países hispano hablantes para que admitan en su Derecho la Ideología de Género a cambio de concederles préstamos, renovar sus créditos, refinanciar su deuda... En lo que a España afecta, la Unión Europea también financia con fondos las políticas destinadas a igualdad, aunque aquí, en Españifeministán, se destinan en exclusiva a políticas de género, esto es, políticas de manifiesta desigualdad.

Todos los partidos políticos dirigentes, a partir de los años noventa 90, se han visto atados por acuerdos internacionales y tanto ellos como el resto de partidos políticos, en mayor o menor medida, han ido entrando poco a poco en la deriva de las políticas abortistas y anti familia que promueve la ONU hasta tal punto que a día de hoy, cualquier político de primer nivel compromete su carrera política si se opone a la Agenda de Género que impone y exige la ONU.

José R. Barrios