Me lo presentó en Cuba, a finales de los años cincuenta, el hombre que le lanzó realmente a la fama como representante suyo –aunque en ese momento ya no lo era--  y nos caímos bien desde ese momento. Teníamos exactamente la misma edad y algo más en común, los dos éramos ex alumnos maristas. Pero, todavía me cayó mejor,  cuando su "lanzador" cubano (pues, realmente, "su verdadero vuelo hacia lo más alto", tuvo como escenario indudable el cielo de Cuba..., ) tan pronto se fue Lucho,  me terminó de perfilar su personalidad, su humanidad, su carácter, pues lo conocía a la perfección.

En la Perla de las Antillas iniciaron y consolidaron muchos artistas su gran fama posterior. (La Cuba que conocen los españoles –y las nuevas generaciones de cubanos--no tiene nada que ver con la que yo viví,

Sirvan de ejemplo, Gaby, Fofó y Miliki. Tenía yo 19 años cuando --en 1947--,  me los presentó  uno de los hombres claves de la Radio cubana, el director de "Radio Progreso", Bebo Azcue. Allí fraguaron su fama --luego universal--, y se consolidaron como verdaderos genios del género,  en los medios de comunicación cubanos, que estaban a cien codos sobre los europeos. Piensen que en Cuba teníamos ya una cadena de TV en color (por cierto de un santanderino: Gaspar Pumarejo) y seis o siete canales nacionales privados todos,-- ¡allí no había televisión pagada por el Gobierno!...--, cuando, en España,  aún apenas gateaba  Televisión Española. De todos modos contar la verdad sobre Cuba, es inútil. No  nos la preguntan a quienes la vivimos... prefieren oír sandeces. Tan lerdos son.

Además de haberme "caído bien" Lucho desde el primer momento, luego, nos quedamos solos y seguimos hablando de él, comprendí que era algo más que un artista. Juzguen ustedes.

--¿Sabes para qué ha venido a verme,  cuando ya no llevo su representación, ni me ocupo de sus cosas,  como sabes muy bien,  pues  no doy abasto a la cantidad de artistas cuya promoción depende de mí?

--Tú dirás, pues no tengo la menor idea.

--Se ha presentado aquí para entregarme el 10% de sus últimos contratos. Y, no hay forma,  aunque no lo creas,  de hacerle entender, que no lo quiero y no debe traerlo,  porque no me debe nada.

Hice todo lo que pude cuando cogí su representación, porque fuera conocido como se merecía,  y conseguí ponerlo en órbita, pero llegó un momento en que le dije:

"--Mira, tú necesitas alguien que esté sólo para ti, yo abarco demasiado, y  ya tienes abierto el camino: ¡no me necesitas! Lo convencí de lo que yo consideraba mejor para él...,  y lo aceptó en parte pues admitió elegir otro representante... pero está empeñado en seguir entregándome...la comisión correspondiente (¡a parte de paga, lógicamente, a quien lo lleva ahora!)...No consigo que comprenda que ya no me debe nada. ¡Sigue emperrado en considerarlo una obligación! Se lo devuelvo, pero él, ni caso.

Al salir de Cuba, en 1959  perdí todo contacto,  --no sólo con él sino con el cien por cien de mis amigos y  mi misma familia cubana--. Toda mi energía la dediqué a volver a empezar de cero,  sin mirar atrás. Porque Dios lo ha querido así: desde mi infancia he tenido que "adaptarme" a demasiados momentos duros. Co secuencia fundamental: aprendí pronto a olvidar el pasado (en cuanto sea posible) si no es para aprovechar sus lecciones. Es necesario mirar solo al futuro para no malgastar las energías. Pero la amistad, cuando es sincera, no muere nunca.

Algunos de los habituales en el trato diario, oyendo episodios de mi vida, insisten  en decirme: "Deberías escribir un libro de 'relatos cortos' que sería no solo instructivo sino divertido...

Mi trabajo --desde que volví a España—lo podría resumir en: "treinta y dos años, de alto Ejecutivo de grandes empresas, y gerente de alguna, vividos casi la mitad en Hoteles. (Como mal menor, haría  que casi siempre de cinco estrellas y disfrutando de un trato exquisito tanto de los clientes o proveedores. Normalmente se empeñan en hacerte la vida agradable).

Viene  a cuento  porque la última vez que pude dar un abrazo a Lucho fue en el "Hotel Aránzazu" de Bilbao. El dueño, amigo, acababa de inaugurarlo a mediados de los años sesenta, me pidió que cuando fuera a Bilbao, en vez de ir al Carlton –mi hotel habitual,-- me cambiase al suyo. Y aprovechó para informarme que tenía a punto de terminar otro de cinco estrellas,  al lado de la Basílica de Nuestra Señora de Begoña, y que  le gustaría, inaugurarlo con motivo del "Cincuentenario de Compañía Roca Radiadores",  si  yo ese nuevo Hotel,  para celebrar uno de los 18 actos con los que, en 1967,  lo conmemoraríamos en  once capitales españolas, ya elegidas, y me ofrecía  "doblar, por su cuenta,  la inversión que hiciésemos en el acto de  la capital vizcaína. Y, efectivamente,  aceptada su oferta cumplió lo prometido, de tal modo que, -- aunque parezca imposible en Vascongadas, las bandejas de marisco,  al final,   se devolvían, a la cocina sin empezar porque los invitados... ya no podían más; y lo mismo ocurrió con todo lo demás.

Pues bien, en uno de mis viajes a las Provincias Vascongadas, me informaron que en la Sala de Fiestasen los bajos del Aránzazudonde me hospedaba,actuaba por esas fechas, Lucho Gatica. Pueden  imaginarse la alegría que me dio la noticia,  pues hacía unos  siete u ocho,  años que no lo veía. Después de cenar bajé para ver su actuación ya empezada tomé asiento, evitando llamar la atención. Pero él, sí me había visto entrar y,  tan pronto terminó el bolero que cantaba, interrumpió la actuación para decir a los asistentes: -- Me van a perdonar que desde aquí, salude a un viejo amigo de Cuba, Gil De la Pisa,  a quien quiero dar un abrazo, recordando mejores tiempos vividos en la Isla del Caribe...".

No puedo menos que rememorar, en estos momentos tristes, tantos recuerdos y mostrar lo que siento  y todo lo que ha removido en mí,  la triste noticia del fallecimiento del amigo inolvidable, por el que (como por todos los amigos), siempre he rezado pues en la mejor prueba de amistad. Y con mayor motivo cuando nos dejan.

Espero que la formación recibida en la adolescencia (cuando se graba indeleblemente lo aprendido), los valores que le inculcaron y siempre defendió,  le hayan servido para merecer de la divina Misericordia,  la acogida que el Buen Padre Dios desea para sus criaturas preferidas, los hombres. El mejor consuelo es rezar por su eterno descanso, y al tiempo, la ¡única forma de hacer rentable el afecto de tantos años de amistad!,  pidiendo para su familia, consuelo de la Fe.

Hablar de su voz inconfundible e inimitable modo de cantar, de su arte, de sus éxitos como cantante irrepetible lo dejo para los especialistas. Deseo, eso sí, dejar el testimonio sobre un amigo a quien admiraba como genio de la canción y, sobre todo,  excelente persona. 

Confío en que la Virgen Del Carmen de Maipú, patrona de Chile, su Patria--cuyo "escapulario" sin duda le impusieron en los Maristas de Rancagua,  y Nuestra Señora de Guadalupe, --la Virgen Madre del Tepeyac—bajo cuya protección ha vivido largos años y Nuestra Señora de la Caridad del Cobre (Cuba),  la nación que amaba sinceramente, le hayan ayudado en el paso más trascendental que a todos nos espera.

Requiescat in pace!,

¡Descanse en paz!

Gil De la Pisa Antolín