La vida sigue, pero no sigue igual, sigue a peor con la llegada de Sánchez al gobierno de la mano de los radicales. Ya se están notando sus perversas medidas, que se infiltran como un veneno sutil en los poros de la sociedad española, cada vez más anestesiada tras creerse el cuento del progreso y la democracia.

Atrás quedó ese cortijo idílico de Aznar donde recibía a los grandes de la tierra como a George Bush en 2001. Condoleeza Rice mitificó el lugar refiriéndose al mismo como «el rancho de Aznar», algo que quedó inmortalizado para la historia. No creo que al actual presidente de Estados Unidos le hiciese mucha gracia compartir un día de campo con socialistas y podemitas.

La finca de Quintos de Mora es una auténtica maravilla, como tantas que tenemos en España, situada en un entorno privilegiado, cerca de los Montes de Toledo, el locus amenus latino. Ahora es otro el inquilino de la Moncloa, el que dispone de esos privilegios, como un auténtico señor feudal, que dice que es de izquierdas como Iglesias, que tampoco lo es. Pedro Sánchez, sus innumerables ministros 22, un buen número de asesores y altos cargos del gobierno, se enclaustran este sábado en un encuentro en libertad, igualdad y fraternidad. Hablarán de las líneas maestras de su ideario político en esta legislatura. No serán unos ejercicios ignacianos ni mucho menos, como mucho se meditará El capital de Marx y como aplicar sus rancios postulados a la clase media española, más baja y asfixiada que nunca. Eso sí, la casta, aunque se adorne con la hoz y el martillo, casta se queda.

¿Sabemos realmente en manos de quién estamos? ¿Qué tipo de políticas van a aplicar a nuestra patria? Es para echarse a temblar. Un árbol malo no puede dar frutos buenos. La versión más radicalizada del PSOE, que hace que Felipe González parezca incluso hasta bueno, digo parezca, mezclada con un partido bolivariano ávido de poder es un cóctel explosivo que quiere dinamitar España y el régimen actual. Aunque la democracia liberal es nefasta, si ellos la dinamitan puede salir algo peor.

El encuentro durará una sola jornada y el ritmo de trabajo será distendido. Por la mañana se hablará de la agenda legislativa del trimestre y del contexto económico y estabilidad presupuestaria. Tras abordar estos asuntos habrá un receso para la colación material, en donde Sánchez se relajará con sus discípulos laicos. Por la tarde se abordarán «las grandes transformaciones que impulsará el ejecutivo durante la legislatura». Reitero, es para echarse a temblar, pues todo apunta a que serán grandes destrucciones de los principios y las libertades de muchos españoles junto a un gran desplome económico y una gran inestabilidad social.