Tras la aprobación de la Ley Integral de Violencia de Género (LIVG) en 2004, los Juzgados de Familia españoles, en los que se dirimían separaciones y divorcios, se transformaron en Juzgados de Género. Actualmente funcionan a pleno rendimiento 106 tribunales inquisitoriales o juzgados específicos de esta guisa para juzgar en exclusiva a hombres. Debemos recordar que en estos antros, también en la calle, la palabra de una mujer es suficiente para condenar a un padre de familia, es decir, equivale a la verdad absoluta.

De manera que por muy exagerado que de entrada pueda parecer, existen numerosos rasgos comunes que van de la mano y en paralelo, entre nazismo y nacionalfeminismo español de género ahora a comienzos del siglo XXI, distancia que incluso puede difuminarse hasta llegar a una superposición de ambos holocaustos, según criterio de cada lector. Si el nazismo adoptó la teoría de la raza que sostenía las diferencias entre unas sangres y otras, el feminismo radical español consideró que los varones eran maltratadores por el hecho de ser hombres. Si el racismo, la supremacía de la raza aria, era el componente central de la concepción ideológica de Hitler y el antagonismo hacia el judío fue el factor determinante; en el feminismo español de género, la supuesta opresión desde tiempos prehistóricos de la mujer a manos de los hombres es el eje de giro de la llamada Ideología de Género, el odio hacia el varón heterosexual de piel blanca sería su motor, alimento espiritual vigorizante de las hordas moradas en pos de una venganza sin piedad que por fin alcanzaba su años de ejecución. La suerte estaba echada: una mezcla de maldad, materialismo dinerario y desvaríos rosas a modo de caprichos consentidos fue redactando uno a uno los artículos del Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal, entre otros Códigos Inquisitoriales cuyos manuales directores serían la LIVG 2004 y su insuperable remate o tiro de gracia, el Pacto de Estado.

En esto, resulta estremecedor y a un mismo tiempo esclarecedor, visionando una película en blanco y negro del año 1961, considerada unas de las mejores de la historia del cine, asistir al milimétrico paralelismo de lo que aconteció en la Alemania nazi y lo que está ocurriendo aquí, desde que un régimen feminista radical, erre que erre consiguió que entrase en vigor la LIVG 1/2004, una macro Ley concebida para reproducirse e infectar con nueva normativa y articulado a toda la jurisprudencia española, travistiéndola en una jurisprudencia de autor.

El film que comentamos es una cinta de Stanley Kramer,«Vencedores o vencidos» (El juicio de Nuremberg) que recrea los juicios celebrados en 1948 en los que un juez imparcial de EEUU, interpretado por Spencer Tracy, acompañado éste de un reparto excepcional, juzga a cuatro jueces nazis.

Al comienzo de esta magistral película, un diálogo del fiscal con un testigo, el doctor Big, diálogo en el que también interviene el juez, resume lo que ocurrió en Alemania con el nacionalsocialismo, exactamente lo mismo que está sucediendo en España con la Dictadura de Género impuesta por las feministas radicales. En dicho dialogo se habla de cómo la situación de los jueces era de total independencia antes del advenimiento del nacionalsocialismo en 1933, pero desde ese año, los jueces se vieron presionados por influencias ajenas a la justicia objetiva y su cometido esencial pasó a ser la aplicación del castigo de actos cometidos contra el Estado, al margen de toda consideración objetiva. El derecho de apelación quedó eliminado y el Tribunal Superior del Reich fue reemplazado por tribunales especiales y populares. El concepto de raza se convirtió en concepto legal por primera vez. El resultado fue abandonar la administración de la justicia en manos de la Dictadura.

Veamos unos fragmentos de diálogos de la película y su adaptación o correspondencia con personajes y hechos de la historia reciente de España, que para diferenciarse aparecerán en letra cursiva y entre paréntesis:

F:Fiscal; D: Doctor Big (testigo) y J: Juez

F:Doctor Big: ¿Querría usted explicarnos cuál era la situación de los jueces en Alemania antes del advenimiento de Adolf Hitler? (¿Querría usted explicarnos cuál era la situación de los jueces en España antes de la llegada de Mª Teresa Fernández de la Vega y su presidente, el señor Rodríguez Zapatero?)

D:La situación de los jueces era de total independencia. (Sin cambio, exactamente igual).

F:¿Querría ahora describirnos el contraste, si lo hubo, tras la subida al poder del Nacionalsocialismo en 1933? (¿Querría ahora describirnos el contraste, si lo hubo, desde la toma de posesión de De la Vega y Zapatero en 2004, ambos feministas declarados, según sus propias manifestaciones?)

D:Los jueces se vieron presionados por influencias ajenas a la justicia objetiva, sometidos totalmente a lo que era necesario para la protección del país  (Los jueces se vieron presionados desde la entrada en vigor de la Ley Integral de Violencia de Género en 2004, ley que se creó como una gran macro ley que iría, en su posterior desarrollo y puesta en práctica, año tras año, dando lugar a numerosa normativa y articulados de género. En Madrid, la capital, crearon el Observatorio contra la Violencia de Género, el Ojo de Sauron, al que nada que incomodase al régimen feminista se le escaparía).

F: ¿Quiere explicarnos eso?

D: El cometido esencial de un juez pasó a ser la aplicación del castigo de actos cometidos contra el Estado, al margen de toda consideración objetiva. (El cometido esencial de un juez fue considerar a todo varón, por el simple hecho serlo, como potencialmente maltratador, independientemente de su historial personal y de su anterior dedicación a la familia, a sus hijos, eso estipulaba el art. 1 de la LIVG. Para ello se crearon, a toda prisa y sin mirar en gastos, Juzgados de Género, se decretaron leyes de género, se formó a “fiscales” y “jueces” de género. Todos los hombres pasaron a ser potenciales culpables de género. A los jueces se les revisaban sus sentencias para comprobar si se aplicaban correctamente las leyes de género. Por tanto, las resoluciones judiciales no podían ser de otra forma sino sentencias de género).

F: ¿Qué otros cambios se produjeron?

G: El derecho de apelación quedó eliminado. El Tribunal Superior del Reich fue reemplazado por tribunales especiales y populares. El concepto de raza se convirtió en concepto legal por primera vez. (La presunción de inocencia fue abolida y todo varón a la menor de la menor sería directamente encarcelado en un calabozo como medida preventiva. Los tribunales ordinarios fueron sustituidos por Tribunales de Género. El concepto de género –inmunidad del sexo femenino– se convirtió en imperativo legal por primera vez)

F:  ¿Y cuál fue el resultado?

D: ¿El resultado? El resultado fue abandonar la administración de la justicia en manos de la Dictadura. (Sin cambio, exactamente igual)

J: ¿La Magistratura protestó contra esas leyes que mermaban su independencia?

D: Unos pocos lo hicieron, pero luego dimitieron o fueron obligados a dimitir. Otros se adaptaron a la nueva situación.

J: ¿Cree usted que la Magistratura advirtió las consecuencias que se avecinaban?

D: Al principio no, más tarde se hizo patente a quien tuviese ojos y oídos.

J:  ¡Gracias!

F: ¿Quiere usted describirnos ahora los cambios en el Código Penal?

D: Su característica más importante fue la creciente aplicación de la pena de muerte. Se llegó a dictar a veces por el sólo hecho de que los acusados fueran polacos, o judíos o políticos considerados indeseables. El régimen Nacionalsocialista implantó nuevas normas como por ejemplo la esterilización sexual de quienes eran juzgados como asociales. (La LIVG 1/2004 se complementó a la perfección con un amaño en el Código Civil en el año 2005 por el que sólo se contemplaba la custodia compartida en caso de mutuo acuerdo entre cónyuges. Si la primera imponía órdenes de alejamiento a los calificados como maltratadores, la segunda otorgaba la vivienda y los hijos a las mujeres. Con estos dos abusos jurisprudenciales, las feministas habían conseguido una primera legislación a su entero antojo, que con el más absoluto descaro les otorgaba un bienestar material duradero, aunque absolutamente irregular. La macro LIVG 1/2004 se diseminó rápidamente por el tejido social, haciéndolo asocial, esto es, inconstitucional, y cuando su dosis letal había terminado, allá en el año 2017, entonces fue complementada sustituida por un nuevo producto de laboratorio, un Pacto de Estado, otra macro ley con 213 medidas y con recorrido para bastantes años).

F: Dígame: ¿Se vieron obligados los jueces a llevar algún distintivo en sus togas en 1935?

D: El llamado Decreto del Führer requería que los jueces llevaran la insignia de la esvástica en sus togas. (Políticos de distintos grados y en diversos eventos de repercusión mediática como el ministro del ramo –el de Justicia–, el Presidente del Gobierno o incluso el mismísimo Rey, también presentadores de televisión, bien de manera calculada e intencionada bien de forma casual, todos ellos debían lucir una corbata color violeta, un claro guiño a las feministas más radicales, ya que éste es su color distintivo. Ahora, la esvástica, quedaba sustituida por un color, aunque su función, la de pertenencia económica a un totalitarismo, era la misma. Sin duda, el color malva, en todo hombre, si es intencionado, representa  un guiño de adhesión a esa infame causa, por lo general una reverencia de insustancial complicidad o incluso, en algunos casos concretos, un lastimero arrumaco de sumisión y miedo a un régimen matriarcal tan implacable).

Que la historia de los pueblos se repita es harto conocido, lo que causa perplejidad y exaspera es que lo haga con tan milimétrica exactitud.

 

José R. Barrios