Zapatero «el Metrosexual», Rajoy «el Tímido» y Pedro Sánchez Decretos-Ley, alias «el Moncloador», componen una tríada de presidentes –en especial los dos primeros– manejados como títeres de feria por feministas sectarias pegadas a su vera las veinticuatro horas del día –léase vices–, hombrecillos amaestrados y a la orden de una chillona voz de mando para decir sí boana a un sinfín de pataletas y caprichos de las tales vices, a su vez doblegadas éstas por los lobbies de género que les han venido dictando e imponiendo su agenda.

Los tres magníficos son responsables, al menos por consentidores, de innumerables políticas de desigualdad, de un antidemocrático mangoneo de los Códigos Civil y Penal al único objeto de arrinconar y aniquilar a los varones, así como de haber tirado a la basura decenas de millones de euros procedentes de los Fondos Europeos y del Presupuesto Nacional que han destinado en costear una Industria del Maltrato y bien hubieran servido para una promoción efectiva y realista de la mujer, poniéndola en un verdadero estatus de igualdad respecto al hombre, no por encima y a costa de la desdicha de padres e hijos. Se han perdido dos decenios, ahora estamos peor que al principio y además e irrecuperable el dinero malgastado, nunca auditado, un disparate a todas luces ¿Estamos peor que ayer? Sin duda sí, porque esa desconfianza, ese abismo entre sexos es cada vez más profundo debido a años y años de políticas desigualitarias y de criminalización del varón.

 

Y es que, quienes viven a costa del género, bien saben de su cada día necesaria y visible contribución a la Obra, una clara obligación contractual en toda regla, una condición sine cua non para que la gran Teta de Género amamante a tanto zángano inmoral, altos cargos y altas cargas públicas, y así los premie bien con un generoso salario bien con esa inmerecida promoción laboral: ese ascenso mil veces soñado, esa amada butaca... todo ajustado a lo que da de sí la inmoralidad de cada sujeto o sujeta. De modo que resulta materialmente inimaginable que sólo uno de ellos recapacite y analice el horror que está causando a la ciudadanía, en especial el calvario que están padeciendo tantos hombres maltratados por una violencia estructural o Maltrato de Estado.                                      

 

José R. Barrios