La Escuela Pública, antes de ser una institución respetada, viene siendo violentada y maltratada a capricho por cada Comunidad Autónoma, signo inequívoco de una estatalización del Sistema Educativo, como no podía ser menos en toda Dictadura de se precie, no siendo menos que las anteriores que en el mundo han sido esta dictadura tan nuestra, la Dictadura de Género.

Una vez la experta en género llega a una Escuela Pública, siendo recibida con honores de profeta, esta se dedica a largarle, con un lenguaje desvergonzado y soez, a niños pequeños, las bondades de la heterosexualidad y los parabienes de la elección de sexo, como los niños de esa edad eligen un caramelo de menta o de fresa.

 

Al día siguiente de este delito en toda regla, cada vez más, nos consta que se presentan indignados y alterados un grupo de padres y madres en la Escuela Pública de turno, faltando a sus trabajos, solicitando una cita urgente para hablar con la Directora o con la Jefa de Estudios, si la primera está ausente u ocupada. Acuden angustiados con la urgente misión de comprobar si es cierto lo que su hijo-a ha ido contando en casa, eso que aprendió ayer en la Escuela de la mano de una «señorita nueva» que antes no conocían.

– ¿Dónde está esa señora gordita teñida de rojo que anda contando esas cosas a mi hija y a sus compañeros de Primero A? – Exclama un padre angustiado a la entrada del despacho de la Jefa de Estudios – ¡quiero decirle dos cosas, por favor, dígame dónde puedo encontrarla, necesito hablar con ella!

– Lo primero, por favor, tranquilícese ¿Es usted el padre de Lucía Barrios, no? –sale al paso la Jefa de Estudios, un primer muro de contención en las escuelas antes de pasar a la Dirección del Centro.

– Sí, el mismo, de Lucía Barrios de 1ºA, su señorita se llama Luisa, creo. Es una chica joven, alta y muy simpática.

– Bueno, dígame exactamente qué le ocurre.

– ¿Que qué me ocurre? Mire, mi hija llegó ayer a casa, no habló nada en el camino de vuelta en el coche, cuando suele ser muy cariñosa y charlatana, además siempre me va contando cómo le ha ido en clase y lo guapa y buena maestra que es su señorita Luisa. Pero ayer, justo cuando entró en casa, se encerró en su cuarto y con unas tijeras le cortó el pene a un muñeco de cartulina y lo pegó en la vagina de su muñeca preferida, al rato salió del cuarto y nos explicó a su madre y a mí que algunas niñas tienen pene y algunos niños tienen vagina. Pero ahí no quedó la cosa, no. También tenía entre sus recortables un muñeco bebé, lo buscó, lo tiró en medio del salón y se puso a darle patadas diciendo que ella no quiere ser mamá porque los hombres son malos y matan a las mujeres. Se volvió, llegó a mi altura, me miro a los ojos con sus grandes ojos azules y me dijo: Papá, dime, ¿tú también vas a matar a mi mamá?

–¿Dónde, dónde está esa señora gorda de pelo corto colorado que le ha contado esas barbaridades a mi hija, dónde está?

–Pues mire –le responde la Jefa de Estudios muy en su papel y manteniendo como puede la naturalidad– esa profesora es psicóloga, experta en género, no pertenece al Claustro, sino que vino invitada por el Día de la Igualdad. Ilustró a los alumnos de primero a cuarto de Educación Primaria sobre la no discriminación por motivos de identidad de género. Comprenderá que el tema entra de lleno en la Igualdad que celebramos precisamente ayer, actividad complementaria transversal que fue aprobada en el Consejo Escolar la semana pasada, además de estar recogida la «Educación en Valores de Género» en nuestro Proyecto Educativo y que como usted bien sabrá puede consultar en nuestro blog.

–Ni mi señora ni yo hemos sido informados con antelación del contenido concreto de esa charla absolutamente inadecuada para una niña de seis años y en mi derecho está exponer o no a mi hija a prácticas escolares de dudoso valor pedagógico y de inadecuada correspondencia a la madurez y nivel psicoevolutivo de mi hija y sus compañeros. Esto es una Escuela Pública que debe ser respetada y en donde las familias tenemos el derecho a educar a nuestros hijos en temas como la sexualidad. Ninguna Escuela puede invadir el ámbito formativo propio de cada familia, porque entonces se convierte en una institución al servicio de un régimen totalitario, ya sea fascista, nacionalsocialista, populista o comunista, que a efectos de controlar las escuelas todos son lo mismo. Por todo ello le ruego me informe con la debida antelación de las próximas prácticas LGTBI que puedan afectar a mi hija y que tampoco engañen a la Comunidad Escolar con eso de «Educación en Valores de Género» porque ese titular es falso, engañoso, opuesto por completo al contenido de su puesta en práctica.

Mire, sobre estas dos peticiones y el resto de lo que le he argumentado he presentado escrito en la Secretaría de este Centro y me quedo copia con su correspondiente sello y fecha de entrada para iniciar futuras acciones. Muchas gracias por atenderme. Que tenga buen día. Adiós.

–Adiós, aquí estamos para lo que necesite.

 

José R. Barrios