Javier Pérez- Roldán, Presidente de la Asociación Europea de Abogados de Familia, afirma en la entrevista concedida a Tradición Viva que ha de sustituirse la «perspectiva de género» por la «perspectiva familiar», y recuerda la obligación moral que tiene todo ciudadano de oponerse activamente a toda ley injusta. Su asociación es una de las convocantes de la I Marcha Estatal por los derechos de los niños, que se celebrará el próximo sábado 17 en Madrid.

P.- La Asociación Europea de Abogados de Familia, junto a decenas de asociaciones, ha organizado para el próximo sábado 17 de noviembre la “I Marcha Estatal por los Derechos del niño” ¿cuál es el principal objetivo de dicha manifestación?

R.- El objetivo es múltiple, si bien se puede resumir en que con tal manifestación la mayoría social española exige a todas las administraciones que tenga en cuenta, cuando dicte una ley o tome una medida la «perspectiva familiar». Así pues, pedimos que se sustituya la «perspectiva de género» por la «perspectiva familiar».

La «perspectiva familiar» debe evaluar el impacto de cualquier ley o disposición en el entorno natural de los menores, es decir, en la familia. Si se realizara está evaluación deberían derogarse inmediatamente todas las leyes de género. En cambio deberían aprobarse leyes que busquen la mayor estabilidad de la familia y la mayor holgura económica de las mismas para que puedan cumplir con sus fines.

P.- Es España son numerosas las voces que claman por la derogación o modificación sustancial de la Ley de Violencia de Género, sin embargo, siempre se ha solicitado la derogación al entender que dicha norma perjudica principalmente a los varones no maltratadores, pero ¿usted considera que los menores son los principales perjudicados por la aplicación de la Ley de Violencia de Género?

R.- Los perjudicados por esta ley son todos, y por esto orden: primero los niños, luego los varones y luego las mujeres. Tenga en cuenta que cuando una mujer denuncia al padre de sus hijos, lo primero que impide es que los niños puedan tener una vida normalizada con su padre, y eso tiene unas consecuencias devastadores en la psicológica del menor. Los segundo que impide es la posibilidad de un acercamiento entre los progenitores, pues lógicamente el hombre no vuelve a confiar de una mujer que le ha mandado al calabozo (en el mejor de los casos). Finalmente, la mujer cuando ve las dolorosas repercusiones que su actuaciones ha tenido pasa a vivir atormentada.

P.-  ¿Cree que la ley no funciona, y no protege a las mujeres víctimas de la violencia de género?

R.- Creo que debe existir una Ley de violencia intrafamiliar, pero solo para los casos graves (no como ahora, pues la ley existente hace delito en muchos casos lo que solo es una falta de educación), y que se aplique con independencia del sexo de la víctima o del victimario. Y es que la violencia grave e injusta no puede ser nunca amparada, aunque la realice la mujer.

P.- ¿Considera que es posible proteger a las víctimas de la violencia de género respetando el principio de la presunción de inocencia, y protegiendo el derecho del menor a su integridad física y psicológica?

R.- Claro que es posible. En nuestro derecho histórico se hizo así y funcionó. No debemos olvidar que el primer caso recogida en la historia universal de una orden de alejamiento de un marido con respecto a su mujer tuvo lugar en el siglo XVI en Alcalá de Henares… y lo acordó un tribunal eclesiástico.

P.-Sin duda alguna la manifestación del próximo día 17 supone un cuestionamiento de los dogmas de la ideología de género, ¿cree que puede haber un antes y un después del 17 de noviembre?

R.- Existirá un antes y un después si la sociedad española toma conciencia de la obligación moral que tiene de oponerse activamente a toda ley injusta. Creo, a este respecto, que la manifestación del día 17 va a ser el primer paso en esa línea, pues parte de los convocantes tenemos claro que de lo que se trata es de reivindicar la Soberanía Social frente a una Soberanía Política que se ha desbordado y quiere arrebatarnos nuestra libertad regulando exhaustivamente todos los aspectos de nuestra vida.