Jorge Garrido San Román es Licenciado en Derecho por la UNED y Abogado en ejercicio en Madrid. Tras doce años de servicio activo como militar (de 1994 a 2006) pasó a la situación de excedencia voluntaria en las Fuerzas Armadas, accediendo por oposición a la Administración General del Estado como empleado público, trabajo que compagina actualmente con el ejercicio de la abogacía (especialmente en el ámbito laboral y sindical). Centrado especialmente en actividades sindicales en el ámbito del Nacionalsindicalismo, preside desde el 1 de mayo de 2008 el sindicato UNT, además la asociación cultural y vecinal madrileña “Foro Social Manuel Mateo”.

También ocupa el cargo de Vicesecretario General de “Falange Española de las JONS” (FE-JONS) desde junio de 2005 hasta la actualidad. Entre abril de 1995 y septiembre de 1996 presidió el “Sindicato Español Universitario” (SEU). Miembro fundador de la asociación “Milenio Azul”, ha sido colaborador de diversos medios como “Radio Intercontinental”. Ha sido Director de la revista “Clamor” (2003-2004), colaborador de las revistas “Nosotros” (1995-2000), “No Importa” (2004-2006) y “Patria Sindicalista” (2009-2014), además de haber sido crítico cinematográfico en la revista “Círculo Ahumada” (2002). También ha intervenido en algunos de los programas de mayor audiencia de la televisión española.

En esta entrevista nos habla del Nacionalsindicalismo y su compatibilidad con el Magisterio de la Iglesia y las expectativas de ADÑ en las próximas elecciones.

¿Qué entendemos por sindicalismo?

 

Hay dos conceptos de sindicalismo, el profesional y el doctrinal.

 

El sindicalismo profesional es el asociacionismo de los trabajadores en defensa de sus intereses profesionales, pudiendo utilizarse tanto un concepto restringido del mismo (el sindicalismo obrero, entendiendo por tal únicamente al trabajador asalariado), como un concepto amplio (el sindicalismo de trabajadores o productores, entendiendo por tales a todos los que realizan una tarea socialmente útil que les sirve para ganarse honradamente la vida, aunque no sena asalariados).

 

¿Hay compatibilidad entre el sindicalismo y el catolicismo?

 

Ya desde el siglo XIX los papas desarrollaron la llamada Doctrina Social de la Iglesia que incluye muchas referencias al sindicalismo, aunque no siempre utilizando los mismos términos: León XIII hablaba de “asociaciones obreras”, San Pío X hablaba de las “asociaciones en defensa de los intereses temporales de las clases obreras”, Pío XI prefería denominarlos “corporaciones” o “colegios profesionales”, siendo Pío XII quien normalizó el término “sindicato” en la doctrina de la Iglesia, siendo utilizado por todos los sumos pontífices desde entonces.

 

Para la Doctrina Social de la Iglesia el sindicato es una organización que reconoce como de derecho natural y necesario en cuanto deriva del hecho social, con las relaciones que éste implica, y como el Hombre es un ser social por naturaleza, toda organización social que contribuya al bien común de la sociedad también adquiere esa consideración mientras no se desvíe de esa finalidad, respetando la moral y la fe.

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¿Cuáles son lo documentos del Magisterio que lo atestiguan?

 

Los documentos del Magisterio pontificio (encíclicas, exhortaciones, alocuciones, etc.) que reconocen y alaban el sindicalismo como de derecho natural y necesario, así como que le fijan sus justos límites y condiciones (básicamente, que debe actar respetando la moral y la fe), son numerosos: “Rerum Novarum” de León XIII, “Il fermo proposito” y “Nostre charge apostolique” de San Pío X), “Quadragesimo anno” de Pío XI, “Sertum laetitiae”, “La solemnità”, “Soyez les bienvenues”, “Il nostro predecesore”, “En ouvrant”, “La vostra presenza” y “Eccovi ancora” de Pío XII, “Mater et magistra” de Juan XXIII, “Gaudium et spes” del Concilio Vaticano II, “Octogesima adveniens” de Pablo VI, “Centesimus annus” y “Laborem excersens” de Juan Pablo II.

 

En todos esos documentos se percibe además un desarrollo doctrinal coherente y que va acorde con la evolución de las relaciones económicas y laborales, pues si bien los principios permanecen siempre inmutables (como no puede ser de otra manera), el paso de una sociedad precapitalista a una capitalista en sentido pleno se ve reflejado también en el paso del concepto de “corporación” al de “sindicato”, de forma que la realidad social que obliga a superar el antiguo “gremialismo” por el “sindicalismo” es asumida plenamente por la Iglesia hasta el punto de que los sindicatos católicos tendrán gran relevancia en el mundo sindical hasta la década de los años 60 del siglo XX.

 

Háblenos de la importancia del Nacionalsindicalismo durante el Régimen.

 

El Nacionalsindicalismo tuvo una influencia decreciente durante el anterior régimen político, de forma que pasó de influir notablemente en la legislación inicial (especialmente en el “Fuero de los Españoles”) a prácticamente desaparecer. En realidad, más que de la importancia del Nacionalsindicalismo habría que hablar de la importancia de algunos nacionalsindicalistas que, con su honradez y sentido social, consiguieron grandes logros en dos áreas fundamentalmente: el Ministerio de Trabajo (donde el falangista José Antonio Girón hizo una obra impresionante en materia laboral –donde implementó muchas mejoras en base a los principios nacionalsindicalistas, muchos de los cuales aún perviven en la actual legislación laboral española– y de la Seguridad Social) y en el Ministerio de la Vivienda (que desde que lo fundara el también falangista José Luis de Arrese realizó la mayor obra de vivienda social de toda la historia de España hasta la actualidad).

 

En materia laboral y de vivienda los logros de esas políticas nacionalsindicalistas no tenían precedentes y no se han vuelto a igualar jamás.

 

¿Y cuál es la relevancia que tiene en la actualidad?

 

A nivel sindical los falangistas realizamos una importante labor desde el sindicato UNT (Unión Nacional de Trabajadores). Entre 1978 y 1995 UNT tuvo una intensa actividad, aunque bajó bastante entre ese año y 2008, momento en el cual comenzó un continuo relanzamiento que nos ha llevado a ganar una representatividad que, aunque aún está lejos de la de los grandes sindicatos del actual régimen, cada vez es tenida más en cuenta, con representación en casi 100 empresas y en distintas administraciones públicas, además de con un servicio jurídico de 35 letrados que no para de trabajar…

 

En el plano político, Falange Española de las JONS ha ido subiendo en votos en cada convocatoria electoral durante la última década, aunque siempre de forma modesta y también lejos aún de poder obtener representación más allá del nivel municipal. La tendencia hasta ahora ha sido de un crecimiento constante, pero lento.

 

¿Por qué el sindicalismo ha derivado en general hacia la izquierda?

 

En mi opinión este fenómeno se debe al abandono por parte de la Iglesia de su estrategia en el mundo sindical a partir de los años 60 del pasado siglo XX, cuando la pastoral post conciliar (también en el mundo obrero) cambia, dejándose de promover desde entonces los sindicatos católicos –hasta ese momento muy importantes– en favor de una nueva orientación de la acción sindical del católico, que se fomenta hacia el interior de los sindicatos no católicos en lugar de en sindicatos propios, lo que ha demostrado ser un grave error que sólo ha conducido al fracaso más absoluto del sindicalismo católico (obligado a asumir un papel minoritario dentro de sindicatos no católicos o abiertamente anticatólicos), perdiendo toda la fuerza y pujanza que llegó a tener.

 

El “sindicalismo profesional” (apolítico) carece de fuerza, en unos casos por limitarse a sectores concretos y en otros por practicar el “amarillismo” (sirviendo más a los intereses de los capitalistas que a los de los trabajadores).

 

Y en cuanto al Sindicalismo Nacional (como el que representamos los falangistas), ha pasado por momentos mejores y peores, y aunque ahora UNT está recobrando fuerza y se está haciendo un hueco cada vez mayor en el mundo laboral, creo que demasiadas veces se ha visto afectada por factores externos (especialmente de tipo político) a los que no consiguió permanecer inmune. Por eso uno de mis mayores intereses ha sido garantizar una autonomía total del Sindicato, para lograr que tenga vida propia y que no se vea afectado por problemas externos.

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¿Por qué decidieron en Falange sumar fuerzas y suya es la propuesta de formar ADÑ?

 

Aunque FEJONS ha ido mejorando poco a poco sus resultados electorales en la última década, lo cierto es que el crecimiento es tan lento que creímos necesario dar un impulso a nuestro proyecto político que pudiera ilusionar a más gente, y para eso había que contar con más gente que, aun no siendo falangista, pudiera estar de acuerdo con nosotros en temas fundamentales.

 

Como es más fácil ponerse de acuerdo con organizaciones de ideologías diversas en temas generales, creímos que encontrar un programa de mínimos de cara a las elecciones europeas sería mucho más fácil que para las generales, autonómicas o municipales (donde el programa debe ser necesariamente más concreto y ello siempre puede hacer resaltar más las posibles diferencias).

 

¿Qué tal está resultando esta alianza con el resto de formaciones?

 

La verdad es que mucho mejor de lo que yo pensaba. He de reconocer que todas las organizaciones que han respondido al llamamiento de FEJONS (LF, AES y DN) lo han hecho con muy buena voluntad y los acuerdos han sido rápidos, sin discrepancias y con ganas de que las cosas salgan bien.

 

La respuesta de los españoles también está siendo muy buena (hemos llenado todos los locales donde hemos presentado la coalición y el interés que estamos generando resulta prometedor).

 

Lo único importante que necesitamos mejorar es la financiación, porque hace falta mucho dinero para poder afrontar la campaña electoral en mejores condiciones.

 

¿Cuáles son las principales propuestas de ADÑ para las próximas elecciones?

 

Las propuestas de ADÑ son claramente “euroescépticas” (entendiendo que no somos contrarios a Europa, sino a esta U.E.) y se pueden resumir en los siguientes puntos:

 

1.- Restaurar la soberanía nacional (de forma plena y en todos los ámbitos).

 

2.- Salida del Euro. Recuperar el control sobre la política monetaria (no hay soberanía sin soberanía económica y monetaria).

 

3.- Poner fin a las políticas de recortes (nuestra Europa es la de la Justicia Social).

 

4.- Reivindicar la tradición cristiana como base de los valores y la cultura europea (tradiciones, vida, familia, etc.).

 

5.- Controlar de forma efectiva nuestras fronteras (fin del Espacio Schengen y freno a las políticas de inmigración masiva que persiguen la llegada de mano de obra barata para someterla a explotación).

 

¿Por qué considera que es la mejor opción para los españoles?

 

Porque somos los únicos que defendemos todos esos valores y principios. Hay otras opciones que pueden defender alguno de ellos, pero todos no. Todos en su conjunto sólo los defendemos nosotros y en las elecciones europeas sólo los defenderá ADÑ. Y digo más: estos principios y valores los defendemos porque creemos en ellos y los hemos defendido siempre y de forma inequívoca. Otras opciones pueden defender o haber defendido alguno o varios de ellos según el momento político, pero nosotros no hemos cambiado nunca ni vamos a cambiar porque somos quienes somos y somos lo que somos.

 

Quien crea en estos valores y principios puede tener la seguridad de que no los defendemos por conveniencia u oportunismo político, sino porque somos de los suyos y creemos en ellos.

 

¿Qué expectativas de votos tienen?

 

Las cuatro organizaciones políticas que formamos ADÑ conseguimos por separado en las últimas elecciones 80.000 votos, y en las próximas se obtendrá un eurodiputado con unos 235.000 votos. Creo que, gracias al efecto positivo de hacer una candidatura unitaria, que además será la única “euroescéptica”, y con una campaña mejor financiada y diseñada que la anterior, pueden perfectamente triplicarse los votos anteriores y así alcanzar la representación que nos dé visibilidad y que lleve nuestro mensaje a las instituciones para bien de España y de los españoles. FEJONS en solitario tendría muy difícil conseguir esos votos, pero ADÑ sí que puede conseguirlo. Nos queda mucho trabajo por hacer, pero estamos trabajando mucho y bien para conseguirlo. Si todos los que nos ven con simpatía nos votaran, no sacaríamos sólo uno, sino varios eurodiputados. Sólo nos queda convencerles para que lo hagan y no se dejen seducir por nadie que no sea de los suyos, como sí somos nosotros, como sí es ADÑ.