El conocer el pasado nos puede ayudar a comprender el presente. La generación nacida después de la Segunda Guerra Mundial, un periodo comprendido entre 1946 y 1964. Después de la muerte de 60 millones de personas a nivel internacional. En España ese periodo se identifica tras la Guerra Civil entre los años 1940 y 1950 y se prolongó hasta 1974, donde la natalidad entro en declive.

El periodo de “explosión de natalidad” tras la contienda española, se estima en más de 14 millones de personas. Y a esa generación es a la que más ha sacudido la crisis del 2011 y 2013 esos niños del “boom” español han pasado a ser los “parados-boom”. Cuando las personas se acercan a la franja de los 45 años son expulsados de la rueda del empleo, apenas encuentran eco ni oídos en el mercado laboral, los profesionales de esta edad se rechazan de antemano, sin concederles una sola oportunidad. Las estadísticas evidencian que no hay sitio para los que podrían seguir sentando catedra. Más de 1.2 millones de desempleados en esta franja de edad esperan una nueva oportunidad. Todo un desperdicio de talento y conocimiento adquirido y forjado durante años. Para muchos, se ha convertido en la generación de pobres más trabajadora y constructiva de la historia. Una pérdida de talento que aun hoy es un problema.

Desde 2013, España por primera vez en su historia registro más gente mayor de 65 años que menores de 18. A partir de ahí, empezaron también los verdaderos problemas de futuro para esta generación. La reducción de costes en las empresas durante lo más profundo de la crisis se cebó sobre los sueldos más elevados sacrificando activos de gran valor, dos contratos baratos con “savia joven” sumaban más que un trabajador veterano, inclusive con precariedad y bajos sueldos.

Ya no se puede soportar que todos los días y a todas las horas nos estén diciendo que los hijos que nacimos después de la Guerra- incivil, estemos tensionando el sistema económico del país. Será porque no conocen el pasado reciente, o no se quieren enterar quienes levantaron este país de las cenizas de esa incivil-Guerra. Es una injusticia que penalicen doblemente a esa generación de grandes sacrificios, dejándoles en el paro y rebajándoles la pensión. Será injusto que una generación que ha sostenido el sistema de pensiones durante años y ha hecho incluso una hucha con superávit, pague ahora el doble que el resto de generaciones.

La viabilidad del sistema de pensiones le están dando muchas vueltas. Solo es cuestión de dinero para pagar la nómina de los pensionistas. Urge una decisión de verdad. Nada de pan para hoy y hambre para mañana. Que nos dejen de dar la murga con préstamos para pagar la nómina, cuando piden muchos préstamos para pagar otras “nominas”. Ya no sirve sostener en el tiempo un sistema con la realidad de la pirámide poblacional española, que es un drama de nacimientos, los futuros cotizantes. Esto no se arregla en varias generaciones. Que es por donde hay que empezar.

Los fondos para pagar las nóminas de los pensionistas, tienen que salir de donde salen para pagar a funcionarios, la sanidad, la educación y todos los organismos del Estado, las únicas nominas que se deben reducir son las de los políticos, que debe de ser la última partida de los Presupuestos Generales del Estado. La subida o revalorización de este Presupuesto General debe de ser lo mismo para todos los que cobren de él. Pensionistas. Funcionarios y parados. Nada justifica que esto se pierda en el vacío. ¡Haber si los políticos de turno empiezan a tener memoria!

Máximo de la Peña Bermejo